Preciosa ascensión a uno de los gigantes de Castril — el Buitre — siguiendo una senda recuperada con esmero y acierto. La salida en sí no es dura si eres capaz de ahorrarte la aproximación por carril en un coche. No obstante, como el carril al principio está algo agrietado preferimos dejar los vehículos en el asfalto de la vieja carretera.

ficha

sierra de Castril
octubre de 2008
7 horas
fresco, viento, inestable
18 kilómetros
1120 metros
tiempo, desnivel y distancia se dividen por dos si se accede en 4×4, recorrido sencillo de orientación y muy bien señalizado
pincha aquí para ver el croquis
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¿Aprovechamos el cambio de hora? Tenemos prevista una salida ambiciosa por la cabecera del Castril pasando por Puerto Lézar y volviendo por el Barranco de Túnez tras habernos encaramado a algún sitio. Sin embargo, el día pinta crudo de nubes y viento así que optamos por una salida más conservadora y nos quedamos con una subida al Buitre que tiene mucho encanto por una senda recuperada con esmero y acierto.

La salida en sí no es dura si eres capaz de ahorrarte la aproximación por carril en un coche. No obstante, como el carril al principio está algo agrietado preferimos dejar los vehículos en el asfalto de la vieja carretera que une Castril con Pozo Alcón. De esta forma, los números de la actividad se doblan y nos toca caminar más de una hora por un carril que remonta hacia el cortijo de los Quemados y gana el collado del Laude donde encontramos un panel informativo con el principio del sendero en sí.

A partir de aquí la tónica es una senda que serpentea con lógica por el espolón que separa los barrancos de Laude al norte y los Quemados al sur. El trazado de la senda está consolidado con lajas verticales que invitan a no atajar y a respetar el viejo camino de herradura. Supongo que ha costado mucho esfuerzo habilitar este sendero pero es un ejemplo de conservación del que deberían tomar nota otros parques vecinos.



Últimos metros hacia la cumbre

Conforme ganamos altura también alcanzamos mejores vistas. Apreciamos el embalse del Portillo y los bad-lands tan típicos de las zonas bajas donde se reúnen todas las aguas que vierten las grandes sierras en el embalse del Negratín. Hay una luz espectacular y me arrepiento de no haber dedicado el día a echar más fotos. Las nubes vuelan raudas y muy bajas creando contrastes, juegos, perfiles muy definidos y colores saturados.

En los prados con abundante hierba reciente la senda no se pierde gracias a la señalización con piedras. Un poco más adelante el camino se introduce en el eje del barranco de Laude por una ladera guiscanera: el Pinar de las Potras. Así continúa ganando altura hasta llegar a los Prados del Buitre.

Estos prados están tapizados de un verdor que ya quisieran para sí los ingleses y es que la oveja segureña procesa muy bien estos pequeños llanos. Moss descansa mientras decidimos si 1) comer y subir, 2) subir y comer o, simplemente, 3) comer y regresar. Al final hacemos lo segundo.



Lourdes y Moss en la cumbre del Buitre de Castril

Y así, con el estómago ardiendo afrontamos los últimos 200 metros que son los más empinados y que separan los Prados del Buitre de la cima. Aquí ya no queda apenas sendero y se avanza por una traza muy evidente que gana la cumbre por el sur. Las vistas son espectaculares: Pozo, Cabrilla, Gilillo, Empanadas, Tornajuelos, Sagra, Calarilla, Tranco del Lobo, etc.

Arropado por unos peñones del viento del norte está emplazado el refugio de pastores del Buitre que encontramos en muy buen estado. Hay hambre así que tomamos asiento en las rocas y atacamos los bocadillos. La sed también la saciamos en la fuente del Buitre, espléndida fuente que nunca me ha dejado en la estacada, incluso en los peores años.

Finalmente, con el estómago arreglado, comenzamos el descenso y le hago una visita a este refugio para el ganado coronado por un doble arco de piedra que llama tanto la atención. Se está haciendo tarde y la luz comienza a declinar. El puntal de la Zurdica, extremo meridional de Sierra Seca iluminado por los últimos rayos.

El descenso por la vertiente opuesta al barranco de Laude se hace rápido y bonito. Tras el incómodo alpargatazo por el carril llegamos a los coches justo cuando se hace de noche. Una jornada muy bien aprovechada.

fotos

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en la sierra de castril