Paseo panorámico por las alturas de Sierra Seca desde el cortijo del Nacimiento y regreso por los Prados del Conde y el alto valle del río Castril.
ficha

Sierra de Castril, Sierra Seca
mayo de 2010
7 h
26 km
1300 m
soleado, estable, tibio
recorrido por campo a través en la ascensión y luego carriles y algo de senda en buen estado
croquis en mapa aquí disponible
track disponible aquí

Sierra Seca está a desmano de las sierras de siempre. Queda lejos de Cazorla, también de Riópar, es la puerta de atrás de Segura y muy pocos reparan en ella porque sólo hay ojos para la vecina Sierra de la Sagra.

Para colmo de males, cuando entras por el valle de Castril, te encuentras con los desfiladeros que caen desde la Cabrilla y el Empanadas y se te tuerce el cuello a la izquierda, a Poniente. Definitivamente, Sierra Seca es una sierra casi anónima.

Para reparar esta injusticia aquí estamos. Hoy nos proponemos revalorizar este poderoso pliegue de las Béticas recorriéndolo tanto por arriba — haciendo su cumbre principal de 2146 metros, el Morro del Buitre1Los peritos del IGN colocaron el vértice geodésico en una cima secundaria con el nombre de Tornajuelos, aunque está a menos altitud — como por una de sus laderas, la occidental, que vierte aguas a los primeros barrancos que originarán el río Castril.

Hemos quedado a las 9h en el cortijo del Nacimiento. Llegamos casi puntuales — milagro — y comenzamos a caminar por la senda que va al nacimiento del Castril. Enseguida la abandonamos y ascendemos por la derecha del valle buscando el cortijo de la Asperilla. Con las primeras zetas aparecen las primeras gotas de sudor — hoy va a pegar fuerte parece — y hacemos un primer descanso a la sombra de las nogueras del cortijo.



De ahí, cogemos una vereda que se va perdiendo y que busca un collado de 1674 metros al noreste del cortijo. Ganamos vistas al Cortijo de Viñas y a unos pliegues imposibles en el Risco del Lobo2Aquí Lourdes me cuenta que lo que estamos viendo parece un sinclinal colgado. Yo escucho la explicación y la verdad es que se disfruta mucho más si uno entiende las cosas que está viendo , continuación hacia Poniente de la falsa cima del Tornajuelos. A nosotros lo que nos queda es agachar la cabeza y negociar las duras rampas para subir hasta la misma divisoria de Sierra Seca. Como en la parte final hay un par de contrafuertes rocosos con mala pinta nos desviamos ligeramente hacia el Norte y salimos a un breve collado donde se supone que está la fuente del Buitre y así debe ser porque vemos bastante ganado por la zona.

Cogemos aire y remontamos las últimas cuestas hasta ganar el Morro del Buitre. De aquí a donde están los coches ya hemos hecho 1000 metros de desnivel de una tacada. No está mal. Nos comemos los bocatas y cogemos un carril que serpentea hacia el Norte buscando el Cerro Laguna, otra cima de 2065 metros cuyo nombre le viene porque en períodos húmedos, a Levante, se encuentra una pequeña laguna que remata el fondo de un poljé.

Después del collado de Cerro Laguna nos salimos del carril y vamos en dirección al refugio de los Prados del Conde. Estuve aquí hace un mes y sigue igual de limpio y acogedor. Ojalá se mantenga así por mucho tiempo. Paramos a comer en la fuente de los Tornajos, Moss se baña casi entero y la verdad es que tampoco hace tanto calor. El día está saliendo genial.

Con la barriga apañada cogemos el carril que va hacia el cortijo de Don Rafael y descendemos tranquilamente. Están creciendo algunas nubes de evolución que, lejos de devenir en tormenta, le van a añadir un buen toque de color a las fotografías. Mejor que mejor. Vamos pasando cortijadas, una tras otra: Cortijo de don Rafael, Cortijo Morales, Corral de los Ganchos, Cortijo del Pino Julián… hasta que al final ganamos vistas otra vez al Cortijo de Viñas. En todos los valles nos hemos encontrado con rebaños de ovejas y vacas lo que nos indica la fuerte vocación ganadera de este territorio. Además hay muchos pastores porque las ovejas están pariendo y conviene tenerlas controladas3Esta foto de las ovejas, en las que aparece un cordero recién nacido, me salió movida porque para echarla te tienes que mantener a mucha distancia: si te acercas la madre se asusta y es capaz de dejarse a la cría… o al menos eso pensamos nosotros en aquel momento.

Tras el cortijo de Viñas desaparece el carril y cogemos una vereda que dobla el espolón en el que se encuentra la Asperilla con bonitas vistas hacia el barranco de la Osa y el barranco que sube hacia Puerto Lézar. Me encanta la silueta del Cerro de la Carrasca que recorta el cielo; parece querer intimidarnos con sus verticales roquedos mientras por detrás asoma el Cerro de las Empanadas.

Finalmente, tras más de 26 kilómetros de pateo, unos 1200 metros acumulados subiendo y casi siete horas de camino, llegamos a los coches. Ha salido una ruta circular estupenda, en el límite del verano porque unas cuantas semanas más adelante estos verdes prados estarán ya agostados y no será lo mismo. Para repetir.

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