sierra de la Sagra, Granada
febrero de 2010
6 h
10 km
890 m
frío, anticiclón
itinerario alpino y técnico; llevar clavos, fisureros y cintas largas; posibilidad de asegurar en los pinos; dificultad PD inf. 55º III
pincha aquí para ver el mapa y pincha aquí para ver el croquis de la actividad
track aquí disponible
[Fotografías de Félix Gómez de León y el autor]
¿Qué hace un aspirante a pisapraos como yo en un lugar como este? Ni yo mismo lo sé. El caso es que surgió la oportunidad y había que aprovecharla. Félix había propuesto en nuestro Club Montañero Murcia una actividad de envergadura y enjundia como es este corredor y quería venir con unos días de antelación a equipar las reuniones (ver la propia reseña de Félix en el foro del Club).
Como somos ambos del mismo gremio — y del mismo pueblo, que conste — nos coordinamos para librar un día «de diario» y plantarnos en una Sagra solitaria, soleada y espléndida.
Y aquí estamos: don Félix Gómez de León — lo trato de usted por méritos, currículo y edad, pero que no se me enfade por esto último — y servidor, armados hasta los dientes, con muchos kilos de hierro, cuerdas y pinchos para pasar una jornada tranquila encerrados en el vientre de la Sagra, en la umbría de uno de sus corredores más esquivos y recónditos, el Himalaya, porque apenas puede verse desde la perspectiva habitual con la que contemplamos esta soberbia montaña cuando aparcamos en los collados.
El día está magnífico: frío, soleado y sin viento. Comenzamos el tramo de aproximación saltándonos la valla y remontando por un camino helado. Al llegar a los tornajos giramos a la izquierda y ascendemos por un carril para luego desviarnos a la derecha y entrarle recto a la montaña. Avanzamos por el bosque buscando el mejor camino entre espinos, escaramujos y pinos, atravesamos las huellas de la bajada de la pedriza y finalmente encaramos las primeras rampas que conducen al inicio del corredor.
Hay poca nieve para lo que vi desde las Banderillas hace exactamente 4 días. El viento del sábado y el domingo ha vuelto a hacer estragos. En las primeras rampas rompemos la costra y nos hundimos hasta las rodillas. Encaramos una placa con nieve en buen estado por fin y con más de 50 grados de inclinación. Es perfectamente evitable pero Félix se echa por aquí para disfrutar — él — y para ponerme a prueba a mí que sudo pasándola mientras clavo las puntas delanteras.
Antes de entrar al corredor nos encordamos y avanzamos en ensamble unos 30 o 40 metros hasta una pequeña repisa donde Félix equipa la primera reunión. Lo aseguro y se enfrenta al que posiblemente sea el paso más apretado de la vía. Es un paño de unos 6 o 7 metros con una inclinación de 65 grados que hoy presenta unas condiciones deplorables. Si lo pillas en roca es una breve trepada de III, si lo pillas con nieve buena es una placa — empinada, eso sí — que se salvaría bien con doble piolet; el tema está en que hoy no es «ni chicha ni limoná». Hay nieve que resbala pero no la suficiente como para progresar, además la roca asoma y la tierra está helada por lo que no ofrece apenas agarre. ¿Cómo salvarlo? Pues con la técnica dry-mating (véase el término dry-tooling).
El dry-mating consiste en clavar el piolet en las matas y subir haciendo tracción. Para este muro es una técnica perfecta y Félix la pone en práctica salvándolo con facilidad. Antes de llegar al final del paño, se detiene y coloca un seguro. Lo veo picar con el piolet entre las rocas, limpiar la nieve, el hielo y la tierra. Se entretiene durante muchos minutos. Este Félix es un artista, se dedica a esculpir formas imaginarias en las montañas que visita; las ve desde abajo y me comenta: mira que línea más bonita y entonces se encarama con sus herramientas por donde nadie antes se ha aventurado.
No lleva gubia ni cincel, no necesita escoplo ni martillo, pero yo sé que tiene alma de escultor de montañas. Sus herramientas son los piolets, los fisureros, la maza y sus clavos. Como buen maestro, echa el tiempo que haga falta y no tiene prisa ninguna mientras se embebe en su mundo de silencio, luz y roca. El sol avanza en su trayectoria y ahí sigue el tío, en equilibrio precario, buscando enhebrar de la mejor forma y con toda la paciencia del mundo un nudo empotrado en una grieta infinitesimal. Me quito el casco ante este tío — porque no llevo sombrero — pero enseguida me lo vuelvo a poner que de vez en cuando caen trozos de hielo y piedras por el centro del corredor. Seguimos.
Después de este muro clave salimos a una zona mucho más despejada. A nuestra izquierda vemos el corredor andino, una enorme lengua de nieve que presenta continuidad y que me la apunto para la próxima ocasión porque la veo mucho más asequible que está vía que estamos haciendo — igual me equivoco, ¿quién sabe? Hacemos una nueva reunión en un pino y afrontamos otro paso de escalada: un breve murete que salvamos por una grieta de 3 o 4 metros. De ahí ya salimos a la parte soleada. Disfrutamos de la panorámica, de las espléndidas terrazas que nos ofrece este espolón que separa, en cierto sentido, la canal del embudo de la ladera de la pedriza. Recogemos la cuerda y el material y hacemos el resto de la vía ya sin protección alguna porque no es necesaria.

Después de unos cuantos resaltes y antes de llegar a la antecima Este renunciamos a subir al pilón porque es muy tarde. Nos tiramos por la pedriza en la que apenas hay piedras en los primeros tramos y que hoy está especialmente incómoda porque la tierra está helada. Disfrutamos de nuestro paseo por el bosque mágico que protege a la montaña y llegamos al coche con barro hasta las orejas. Hemos vivido una jornada en paz, en contacto directo con la roca y el hielo, con el único sonido del martillo-piolet fijando los clavos de las reuniones, viendo cómo cambiaba la luz de la mañana a la del mediodía, y luego a la de la tarde. ¿Se puede ser más rico con menos posesiones? No lo creo.
fotos
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en la sagra

José Antonio Pastor González
Hago montañas desde que tengo uso de razón. Primero al lado de casa en mi Atalaya y en el Almorchón de Cieza. Después por las sierras de Segura y Cazorla que son mi segundo hogar. Finalmente, y por supuesto, también en Sierra Nevada y el resto de las cordilleras Béticas.
Todas ellas son el terreno de juego protagonista de esta web gracias a la cual disfruto por partida doble: primero subiendo las cumbres y luego relatando mi experiencia. Sed bienvenidos y gracias por vuestra visita.


Qué gozada de relato, de fotografías y de detalles… de esos que crean aficción a la montaña. Un placer subir con vosotros a la Sagra y sentir el poder y la riqueza de esos altos lugares. Un abrazo!
un sitio diferente
Muchas gracias Carmen… aquí cada uno crea afición de lo que puede 🙂 a mí me gusta mucho el mundo de los árboles… sobre todo me encanta encontrarme de vez en cuando con algún caducifolio perdido por esas laderas de Dios… los veo como supervivientes del hacha y el clima… mis favoritos: los arces
Pues si le pegas a tó chaval!!… cualquier día nos sueltas una entrada saltando en parapente!!… ¿o ya lo has hecho? 🙂
Te digo lo mismo que ya te han contado por ahí arriba, una de lsa sierras más fotografiadas de la Península diría yo… le tengo unas ganas increibles. Pero de momento para conquistarla habrá que buscar el camino más «llano» posible. Eso de las cuerdas y aseguramientos es pa los aventajaos y expertos montañeros!!
una abrazote :clap_tb:
No Jordi no, parapente todavía no :grin1_ee: Ya subirás por la Sagra… y espero poder acompañarte Un abrazo.
Me apunto, pero no sé si me darán los fuelles. Con Jordi y contigo tengo pendiente el Cerrico de las Mentiras; a ver si coincidimos, pero yo soy el que lo tiene más crudo.
Sólo tú podías sacar lírica de la dureza de la roca y el hielo.
Un saludo.
Hombre Antonio, por el tema del fuelle no te preocupes que yo soy un hombre relajado en el monte :smoke_tb: A ver si cuadramos esa actividad cuando te vengas para acá… un abrazo
:clap_tb: Entre líneas me pierdo, ya no sé si la cosa va de monte o estoy leyendo a Pablo Neruda… jejeje! Llevas una época de lo más redooondo, el venazo escritor ya ha perdío la vergüenza del tó. Te lo dice un tío rústico :doh_tb:, así que no me hagas mucho caso, lo que sí, es que me alegra que disfrutes teniendo tan buen sitio donde matar tus vicios (con el piolet y con la pluma). Ya haremos la Himalaya como los crampones se merecen. Ah! Y buenos amigos tienes, saludos a Miguel y Manolo :king_tb:. Un abrazo! Pd.- El curso ese que vas a hacer te va a ir de maravilla (me darás la razón) :lol_tb:
Nada Ginés, es que andamos en una época de inspiración que no podemos desaprovechar 🙂 Y sí que es un vicio esto de la web, que por aquí atrás ya me dicen :wacko_tb: Espero verte en el curso, aunque ya sé yo que tú eso lo tienes superao, pero vamos, que puedes ir de alumno aventajado
Me ha gustado mucho esa descripción poética del escultor de montañas. He de decir que equipasteis la vía de maravilla, 20 mendrugos subieron el sábado seguros y muertos de frío. La falta de nieve no dejó que la «Himalaya» mostrara su verdadera cara, aunque si la de Félix, que organizó la actividad con la profesionalidad y naturalidad que lo caracterizan.
Enhorabuena a los dos, sois dos poetas de cumbres.
Gracias Migueli, me alegré un montón de que al final os animarais para hacerla el sábado, aunque fuera con poca nieve… el caso es que ahora está cayendo un paquetón pero bueno, habrá que esperar que la tenemos muuuuuuuuuy reciente :lol_ee: Luego hablamos de nuestros negocios con ORbea
-Impresionante José. Mudos nos dejas, a todos los pisapraos que te seguimos.
-Excelente ruta, relato y fotografías. Pa quitarse el sombrero.
-Un saludo.
¡Qué va Paco! Si aquí to el mérito se lo lleva el señor que iba conmigo… yo de pisapraos tercer dan no subo :grin1_ee: Un abrazo
‘Tas hesho un poeta tío.
Muy majo el relato, a la altura de esa magnífica jornada que tan bien has sabido describir.
Nos vemos en la próxima.
Un abrazo
Pues en la próxima nos veremos señor escultor
¡A lo más tardar en el Postero! Un abrazo y hasta pronto Félix
—Efectivamente Jose Antonio, como ya te ha dicho Oberkland la tenemos pendiente pero para unos «pisapraos» como nosotros tenemos que buscar la subida comoda.
—He disfrutado leyendo tu relato y viendo las fotos, asi como viendote a ti «en tu salsa», me imagino que disfrutaste de lo lindo en esa subida, es algo impresionante, sobre todo para los que no estamos acostumbrados a la montaña pura y dura.
—Un abrazo
La haremos Ángel, y mucho antes de lo que te piensas… de aquí a la primavera ya estás tocando el pilón Un abrazo y a seguir esperando el buen tiempo.
Impresionante, como siempre. Me ha gustado lo de «alma de escultor de montañas». Te superas dia a dia chico, y muy bueno lo del casco. El «paseo» impresionante
Saludos
Gracias Marisa… tengo que echarle un vistazo a tu nuevo blog… me alegro de que no hayas abandonado el oficio 🙂
José Antonio, como dice el amigo Sansón «Tocas todos los palillos»… pues lo mismo BTT que Senderismo, que escalada…. Bonita ruta, esta no la dejo en mis pendientes, prefiero subir por otro sitio… (Que tambien la tengo pendiente jejeje), pues yo la escalada me gusta versela a Jesús Calleja o a la gente de Al Filo…. jejeje. Un abrazo y sigue animandonos y mostrandonos todas las posibilidades que dan estas nuestras MONTAÑAS PERSONALES.
Se hace lo que se puede Oberkland :tongue_wink_ee: Cuando organicemos la subida claro que la haremos por otro lado, que tiene que pasar Moss :grin1_ee: Un saludico