De nuevo en la cresta sur de la Sagra pero ahora en invierno. Como ya sabéis, hablamos de una arista que ronda los dos kilómetros, de dificultad media II-III, con abundantes trepadas, pinos, resquicios, agarres, cazos como mi cabeza y muchas posibilidades para disfrutar de una aventura rocosa, aérea y técnica. Además requiere tres rápeles y tiene un par de pasos aislados de IV que le añaden todavía más emoción y terminan desgastando la puntera de las botas.
ficha

sierra de la Sagra
marzo de 2012
7 h
9 km
900 m
nubes altas, brumas, sin viento
cresta aérea con frecuentes trepadas de II y III, algunas de ellas expuestas. Tiene dos pasos aislados de IV grado equipados así como 3 rápeles (12, 20 y 10 metros) con descuelgues equipados
croquis en mapa disponible aquí
track disponible aquí

Apenas han pasado nueve meses y ya estamos otra vez aquí triscando en la cresta sur de la Sagra. Las últimas nevadas nos pusieron alerta y en una conversación con Félix acordamos probar el mismo itinerario que ya hicimos en verano pero ahora con aspecto invernal. En esta ocasión, también nos acompaña Nino que aportará mucha más fluidez a las reuniones y los rápeles.

Si bien parecía que la temporada invernal se iba a cerrar con muy poca nieve un temporal a mitad de la semana arroja un manto de más de veinte centímetros sobre las béticas. Nos buscamos por teléfono y acordamos presentarnos el sábado para ver el aspecto de la montaña.

El caso es que la primera impresión no es buena ya que ha vuelto a hacer calor y se ha ido gran parte de la nieve pero bueno, no pasa nada, en las umbrías todavía aguanta y nosotros disfrutamos en cualquier escenario. En lugar de entrar por donde siempre procuramos encaramarnos en el espinazo de la cresta unos metros antes de cruzar el cercado. Como recompensa encontramos un cuele precioso entre losas verticales de caliza salpicado con breves resaltes y mucha piedra suelta. Ya que lo llevo, me lo pongo, y con el casco bien ajustado negociamos los primeros trepes sencillos de una itinerario siempre divertido.

Hace un día cubierto con nubes altas, buena temperatura y nada de viento. Pronto comenzamos a sudar y nos quedamos en manga corta pese a que llevamos todo el equipo invernal por si acaso. Tras las fotos de rigor en el arco de piedra y los primeros compases sobre la cresta propiamente dicha alcanzamos el primer paso de IV protegido con algunas chapas. Nos ponemos los arneses, sacamos las cuerdas y para arriba que vamos. Félix se encarama haciendo fácil la progresión con las botas rígidas mientras que le seguimos en <em<uve primero yo y después Nino, los tres asegurados a un laricio sólido que resiste los temporales aferrado a la roca.



A partir de ahora vienen una sucesión de largos sencillos pero muy expuestos por los que conviene no guardar la cuerda e ir alternando pasos en una vertiente y la otra para proteger una eventual caída. Tras descolgarnos por el primer rápel progresamos desencordados por terreno más sencillo con abundantes trepadas de III y mucha diversión.

Si bien pensábamos que íbamos a encontrar mucha más nieve, lo cierto es que las altas temperaturas se han llevado casi toda la que está sobre la roca y sólo quedan manchas en las umbrías y las grietas. No obstante, hay que llevar cuidado porque con la suela de la bota mojada la adherencia no es la misma y no está el patio para resbalones.

Encuadre que resume la cresta sur de la Sagra: pinos, rocas y cuerda

El segundo rápel es más largo y además hay abajo unos pinos grandes donde la cuerda se enreda. Hay que bajar con cuidado porque además toca pendular para caer en el lado correcto de la divisoria (al sur). La cresta mantiene ahora un dificultad media, con trepadas sencillas pero en las que no caben los descuidos. Llegamos así al último paso equipado: unos cuatro metros con unos movimientos de IV protegido por varias chapas. Lo que se hace sencillo con gatos ahora se complica con las rígidas y un patio de más de cien metros. Pero bueno, para eso hemos venido con este par de maestros así que yo les dejo que abran camino.

El tercer rápel es el más sencillo y ya alcanzamos el collado donde culmina la subida por el bosque vertical. Como Nino acaba de salir de una lesión nos espera abrigado por las rocas mientras que Félix y yo le tiramos a la cumbre como es tradición: si se pasa por collado, hay que intentar la cumbre. ¿Qué menos?

Nos hacemos unas fotos en la cima solitaria, mirada panorámica para disfrutar de las estupendas vistas que siempre ofrece esta montaña y para abajo que no se nos enfríe el compañero. En apenas una hora hemos subido y bajado de la cumbre, recogemos a Nino y esquiamos entre las jumas del bosque vertical hasta llegar al coche. Objetivo cumplido.

fotos

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