Sencilla y bonita travesía circular por la sierra alta de Siles y la sierra de Segura visitando algunos de sus rincones más emblemáticos: la sierra del Agua, la cascada del Saltador, el arroyo de la Fuente del Tejo. En definitiva, un paseo precioso por ‘el gran verde’ en el que procuramos embebernos cada vez que tenemos ocasión.
ficha

sierra alta de Siles y sierra de Segura
junio de 2012
día y medio
76 km (33 + 25 +18)
2117 m (1080 + 617 + 420)
calor, despejado
paseo en BTT por pistas, carriles y carreteras locales sin tráfico con pendientes moderadas y orientación sencilla
croquis disponible aquí
track disponible aquí

Mal año estamos llevando en lo que se refiere a la bici. Al estar centrados en otras historias diferentes apenas le hemos dedicado tiempo a las burritas. Para compensarlas de tanto olvido e indiferencia montamos una travesía sencilla por la sierra alta de Siles con parada y fonda en el encantador pueblo de Segura de la Sierra, un lugar al que siempre uno quiere volver.

La cosa comienza en la glorieta de Siles bajo la sombra de los plátanos. Es ahí donde montamos en las bicis y comenzamos a pedalear hacia las Acebeas. Nos acordamos de esta salida idéntica a la que ya hicimos en Noviembre y en la que la temperatura apenas rozaba los cero grados. Hoy la cosa es totalmente distinta: ya hemos superado los 25 y subiendo.

Subiendo es lo que nos toca para cambiar de cuenca, dejar atrás la vertiente atlántica y pasarnos a la mediterránea bajando a la cascada del Saltador por la pista del aserradero. Nos hacemos las fotos de rigor enmarcados por esa maravillosa escultura de toba y aguas cristalinas y remontamos con mucho esfuerzo hacia las faldas del Calar del Espino.

El ritmo del grupo es desigual: unos hablan mientras otros sudan y aprietan los dientes. Estamos pagando la temporada de perros que hemos llevado — unos más que otros — y cualquier tachuela supone un mundo.

Árboles con hojas nuevas

La última de la mañana la hacemos para coger la carretera de río Madera. Descendemos raudos entre pinos de porte orgulloso y manchas inmensas de helechos y rosales silvestres hasta el cruce de Arroyo Canales.

En el hotel comemos como limas, degustamos el cordero segureño con su aceitico y ajo y dormimos la siesta en los bancos de obra a la sombra de la ermita. Muchos lujos, es cierto, pero es que la temperatura no da para más.

Tras arreglar un pinchazo y un disco de freno follonero remontamos las cuestas hacia las faldas del Yelmo. En la casa forestal del Campillo nos reagrupamos y algunos sentimos la tentación de coronarlo. La hora tardía y la vagancia nos pueden y nos dejamos caer hacia Segura por una carretera íntima, tranquila, deliciosa y con el marco del castillo a poniente: no cesamos de mirarlo con el rabillo del ojo mientras devoramos kilómetros con las burritas cada vez más animosas: ellas huelen la cena.

Fauna

Con el sol ya oculto tras las cumbres de Beas y el olivar entumecido por la canícula soportada a lo largo de todo el día entramos en Segura vigilados por el castillo. Un par de cuestas más y estamos en casa. Disfrutamos del lujo de la ducha, la cena en restaurante y las camas blanditas. Unas últimas copichuelas en la terraza mirando la silueta inconfundible del Yelmo y a dormir.

La mañana sale fresca, cubierta y con el pueblo muy dormido salimos hacia la Hueta. Remontamos unos kilómetros con las piernas todavía rígidas y nos dejamos caer hacia el valle del río Morles al que acompañamos entre amapolas, olivos y cortijos olvidados. Una vez que hemos doblado por el norte el lomo del cerro Bucentaina abandonamos el suelo forestal para afrontar la última cuesta de subida a Siles.

Después de guardar las bicis, cambiarnos y asearnos en la fuente nos sentamos a disfrutar de una de las pocas etapas en la que no hemos acabado con los frontales y a deshora. Menos mal que, de vez en cuando, nos relajamos. Ahora bien, ¿hasta cuándo?

fotos

en la sierra alta de Siles