Interesante ascensión a la Sagra por el corredor o canalón central, una alternativa al masificado embudo con ambiente encajonado y solitario. Además permite enredar hasta donde se quiera en la parte superior cuando se atraviesan las gradas que defienden la cumbre.
ficha

sierra de la Sagra
diciembre de 2013
6 h
11 km
970 m
frío, estable
pendientes nevadas de hasta 40º, entrada al corredor campo a través sin camino definido, posibilidad de embarques en la parte superior cuando no hay visibilidad
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track aquí disponible

Tremenda la Sagra que nos encontramos a final de año cuando nos acercamos para bajar los mantecados. Nada más pisar las primeras nieves comprobamos que el frío ha transformado la reciente nevada en una tarima de duros cristales sobre los que disfrutar la danza de los pinchos y el hierro. Elegimos el corredor o canalón central para ascender hasta la cima. Es una de mis vías pendientes en la montaña y en las reseñas la marcan como asequible y divertida. Con estos dos ingredientes, vía nueva y nieve en perfecto estado, el disfrute está garantizado.

Para llegar hasta la base del corredor caminamos por la vereda clásica junto al sembrado y, al llegar a la Fuente de los Paradores, desechamos primero el desvío que va hacia la pedrera y el collado de las Víboras. A continuación obviamos la subida normal y tomamos por una pequeña senda que remonta hacia la loma Carrillo. Éste es el camino habitual hacia las vías a la derecha del embudo así que lo encontramos relativamente pisado.

Cuando hemos remontado hasta el final de la loma la mayor parte de huellas se perfilan a la izquierda buscando el inicio de la vía pingüino. Nosotros seguimos caminando a media ladera ganando levemente altura hasta que la loma Carrillo se rompe en una vertiente de mucha pendiente que nos obliga a encarar las fuertes pendientes de la Sagra. Buscamos la entrada al corredor y accedemos a la misma un poco más arriba de lo habitual, por encima de unos contrafuertes que anuncian que estamos en un sitio serio.

La entrada es una brecha que permite colarnos entre paredes verticales con una inclinación que ronda los 35-40 grados. Echo de menos el casco en esta sección porque vamos muy encajonados y la nieve está muy dura. Cualquier brizna, cualquier trocito de hielo, cualquier piedrecita, cae a mucha velocidad y siempre es un peligro potencial. Me lo apunto en la libreta de fallos y no volveré a subestimar ninguna vía.

Superando el resalte más grande

Intentamos avanzar juntos para evitar precisamente este potencial peligro y así nos adentramos en una pala enorme muy similar a la del embudo aunque menos encajonada. De hecho, siempre se tienen vistas a todas las sierras que hay a nuestra espalda. Arriba se adivinan las gradas que protegen las cumbres y ya desde aquí procuramos adivinar cuál será el mejor cuele para ganarse la cima.

Al acercarnos a las gradas seguimos las huellas de Jaime y sus amigos de Yecla que estuvieron por aquí hace dos días. La nieve entonces estaba muy blanda y se hundían hasta las rodillas. Hoy apenas muerden las puntas de los crampones: caprichos de la nivología. Para ganar las rampas finales nos colamos por dos estrechamientos muy sencillos y estéticos en los que apenas hay que utilizar las manos y que se parecen mucho a los que se encuentran en la pingüino.

Finalmente llegamos al sol y al viento que delata la cima. En ella apuramos bocatas, mandarinas y mi manzana que se cae rodando por la nieve dura y llega hasta Huéscar. Hace mucho frío y el personal tiene los pies congelados así que buscamos el descenso. En esta ocasión probamos por las Víboras y la senda que retorna por Toscanillos hacia la Fuente de los Paradores. El epílogo a este día magnífico de nieve, luz y aire nos lo damos en Almaciles, junto a las brasas y el embutido que chisporrotea. Mejor imposible.

fotos

en la sagra