La arista sur del Almorchón es una de las líneas clásicas que ascienden hasta la cumbre de este macizo dolomítico de la Vega Alta del Segura. Ambiente tranquilo, solitario y soberbio en el centro de la región de Murcia.
ficha

Almorchón, región de Murcia
noviembre de 2013
7 h
no relevante
300 m
frío, viento, inestable
vía semi-equipada de 7 largos con dificultades máximas de IV+ o V según gustos; descenso por una traza cada vez más marcada con fuerte inclinación, mejor hacerlo con luz diurna
pincha aquí para ver el croquis de la vía
track aquí disponible

Hablo con Nino para atacar el Almorchón justo antes de que le echen la persiana1Desde hace dos años se viene practicando una política de tabla rasa cerrando todas las vías de escalada del Almorchón durante un período muy amplio: del 1 de Diciembre al 30 de Junio. En la práctica esto supone escalar únicamente en los meses de Septiembre, Octubre y Noviembre. Al parecer, se trata de proteger a las aves que nidifican en las paredes que hay más al este del macizo, aunque inexplicablemente esta restricción se extiende al resto de vertientes de la montaña. Pronto escribiremos un reportaje de opinión tratando este asunto.. En principio nuestra idea es hacer alguna de las vías del Diente pero como tenemos tiempo de sobra y todo el día por delante buscamos hacer la clásica de la Arista Sur, la segunda apertura que se realizó en esta montaña para alcanzar la cumbre.

Para llegar a la base de la montaña hay todo un laberinto de carriles y pistas que os reflejo en este croquis aunque también podéis echarle un vistazo al mapa de google que aparece más abajo. Dejamos el coche de Nino justo por encima de la fuente de la Murta y organizamos el material. El comienzo de la vía se distingue gracias a dos acebuches enormes que definen el punto de inicio.

Ascendemos esquivando los espartos hasta la base de la pared y dejamos que arranquen en primer lugar Alejandro y Aurora. Ella ataca el L1 con decisión. Se trata de una diagonal a derechas bastante enmatojada que puede protegerse con fisureros aunque luego te de la risa floja al comprobar que la cuerda los va sacando conforme ganas metros.

Cuando está en la R1 y recupera a Alejandro nos toca a nosotros tres con Nino de jefe que se curra la tapia de primero con el peso de las dos cuerdas en V. Comprobamos que, en lugar de seguir la diagonal, Nino se abre más a la derecha y ataca la R1 en vertical por una placa más complicada pero equipada con un parabolt en el paso clave.



Seguimos escalando despacio, disfrutando del silencio, las enormes vistas y la suavidad del Cagitán. Alex y Aurora progresan más arriba y con sus gestos nos permiten intuir lo que nos está esperando tras cada reunión. Nosotros vamos gastando bromas en las reuniones e intentamos aprender de los movimientos de Nino para cuando nos toque torear.


Primeras aperturas en el Almorchón

La ruta normal asciende por la vertiente Norte hasta el collado, que se forma al Oeste de la cumbre, tras una corta escalada de tercer grado se llega a la cresta cimera que se recorre fácilmente hasta alcanzar la cima. Se desconoce quien efectuó la primera ascensión, aunque quizás fuese algún decidido pastor lugareño.

El segundo itinerario efectuado, para acceder a la cumbre, fue la vía Albina (D, 150 m), abierta por José Seiquer Carasa y Agustín Alemán Flores el 16/11/1975. Se trata del marcado espolón de orientación Norte (aproximadamente) que constituye uno de los pilares que conforman el torreón somital.

Le tocó el turno después a la Arista Sur, que partiendo de la vertiente opuesta a la de la subida normal va a alcanzar la antecima Oeste y tras un pequeño destrepe se sitúa en el collado que conduce a la cumbre siguiendo la ruta normal. Fue abierta en 1981 por Félix Gómez de León y José Luis Clavel Amó. Como curiosidad, cabe destacar que en esta primera ascensión no se utilizó ni un solo clavo, solo empotradores (entonces no teníamos friends) y seguros naturales. Pincha aquí para ver el croquis original de esta vía.

La última de las aristas que forman el torreón de la cumbre, la Arista Este, fue abierta en 1983 por Miguel Angel García Gallego y Agustín Alemán. Tras superar un muro de quinto grado de una veintena de metros alcanza la cresta cimera que se sigue en una escalada sencilla pero aérea hasta la cumbre.

Texto: Félix Gómez de León Hijes


El L2 es más sencillo y nos lleva a la R2, una reunión muy cómoda en la que cabemos todos de pie. El L3 comienza con una salida de infarto en la que tienes que sacar el culo sobre el vacío. Menos mal que el paño tiene buena roca y tirando de confianza en los pies se llega al primer parabolt. La línea continúa más tarde por una sucesión de placas ya protegidas que llevan a la R3 en un emplazamiento algo más estrecho pero relativamente cómodo.

El L4 comienza por terreno sencillo en travesía a derecha hasta un terreno en el que puedes elegir el matojo o la placa con parabolt. Tiramos por la segunda opción y alcanzamos la R4 en el filo de la arista sur con excepcionales vistas y un ambiente aéreo indescriptible. Cuando nos juntamos los tres en medio metro y nos colgamos del punto central nos da la risa floja. Imposible respetar el espacio vital de cada uno.

Disfrutando

Los siguientes tres largos (L5, L6 y L7) discurren por el filo de la arista por terreno más asequible con trepadas de III pero en las que no se puede nunca bajar la guardia pues:

i) hay que proteger todos los metros,
ii) la exposición es total, y
iii) hay bastante roca suelta.

Cabe destacar que en la R5 existe la posibilidad de descender rapelando por la cara sur de la montaña aunque nosotros continuamos hacia arriba.

Avanzamos tan enfrascados en la faena que las horas van pasando y el sol ya está oculto tras unas nubes a poniente. Al llegar a la antecima nos reunimos, comemos algo y recogemos todo el material. Se distingue perfectamente el descuelgue para acceder al collado previo a la cima pero nosotros debemos olvidarnos de la cumbre y pensar en llegar al coche.

Y es que debemos renunciar porque el descenso es complicado. Bajamos por el filo de la divisoria principal hasta un collado donde hay un hito. Aquí tomamos una traza que serpentea por la vertiente norte siguiendo una ladera umbrosa con fuerte pendiente. En los últimos tiempos este senderillo está mucho más definido y afirmado con hitos de piedra y eso es algo que se agradece. Salimos de esta forma a un carril y entre terrazas de repoblación y espartos accedemos a la pista principal que nos lleva al coche.

fotos

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