Presentación y Mapa


Las Banderillas es la cordillera más misteriosa de Segura y, posiblemente, la más atractiva. En esta web siempre nos hemos sentido obsesionados con esta pedazo de montaña. Hace ya quince años que empezamos a explorarla para dibujar nuestra cartografía personal y todavía nos quedan trazos y piezas para completar el puzzle. En las Banderillas hemos pasado frío, dolor, sueño e incluso algo de miedo. En las Banderillas nos hemos enmatojado, hemos puesto a prueba nuestra paciencia y la de nuestros compañeros. En las Banderillas he visto a Moss comportarse como el mejor de los guías hasta sacarme del atolladero.

En las Banderillas, ahora más que nunca, se hace patente cuánto han cambiado los tiempos con el Wikiloc y los GPS: itinerarios exclusivos, solitarios y aventureros, ahora se resuelven con la cabeza agachada en el aparato sin apenas incertidumbre ni compromiso. No obstante no vale confiarse: las Banderillas siguen ahí esperándonos para ponernos en nuestro sitio, justamente cuando el temporal de poniente rompe contra los cintos y sella de nieve la divisoria de las cumbres.

Tras esta introducción muy personal escribimos ahora en términos objetivos. Las Banderillas es una montaña de morfología dispar: hacia levante presenta una vertiente alomada y se desparrama mansamente hacia los Campos de Hernán Perea en la tenebrosa vaguada de Pinar Negro, un lugar solitario que encierra simas y secretos únicamente conocidos por los pastores de la zona.

Por el otro lado, a poniente, las Banderillas conforman un bastión prácticamente inexpugnable que se yergue más de mil metros sobre el eje principal del Guadalquivir. Con el tiempo, los serranos encontraron cuellos de botella por los que colarse y, cuando no, lo resolvieron con sus manos, su dinamita y su ingenio, como en el Tranco del Perro.

Esta vertiente que mira al Guadalquivir presenta un laberinto de caminos de herradura que apenas resisten el envite de los años y las embestidas de los temporales. Además, la especial morfología de la montaña nos regala unas cornisas o viseras que los lugareños llaman cintos y en los que podemos atesorar la perspectiva del quebranta y la cabra. Un regalo que la naturaleza nos hace y que debemos preservar.

Finalmente, de los extremos de esta fantástica cordillera nacen dos de los ríos escénicos más emblemáticos del sur peninsular. Nos referimos al Borosa que cierra la montaña al sur y al Aguasmulas que la define por el norte. De corto recorrido, caudal generoso y alegres aguas, en las sucesivas aproximaciones a la montaña tendremos ocasión de gozarlos y, por sí mismos, constituyen un motivo para realizar las actividades sin ni siquiera llegar hasta arriba.

Quisiera terminar esta introducción agradeciendo a Juan D. Cano y muy en especial a Luis Cano sus actividades pioneras en esta sierra. Ellos fueron los primeros que rescataron del olvido los pasos y las veredas que antaño recorrieran furtivos, pastores y guardas. A cuentagotas, detallando únicamente lo imprescindible, el amigo Luis me fue desvelando los secretos que esconde la montaña más hermosa de Segura. Por eso la gozo mucho más. Muchas gracias pues.

Las Banderillas por el Borosa y el Aguasmulas


Una de las travesías clásicas de las montañas del sur en general y de Segura en particular: hacer la circular a las Banderillas subiendo por el Tranco del Perro pasando por la cresta de la montaña para luego descender por el río Aguasmulas visitando cortijadas tan venerables como la Hoya de la Albardía y la Fresnedilla

Datos técnicos

Distancia: 36 km
Duración: día y medio o jornada larga
Desnivel: 2300 m
Actividad: montañismo
Observaciones: ruta lineal que nos obliga a deja un vehículo en la piscifactoría del Borosa y otro en el control de los Bonales, junto al camping de los Llanos de Arance; para cualquier época aunque preferiblemente en primavera y otoño; se requiere buena forma física, intuición montañera y saber navegar por terreno abrupto y solitario; el track es fiel al recorrido

Localidad de referencia: Cotorríos
Cartografía: hojas 907 y 908 del IGN 1:50.000
Croquis: disponible pinchando aquí
Track: disponible en wikiloc
Acceso: desde el poblado de Cotorríos avanzar por la carretera del valle un kilómetro más hasta llegar al Camping de los Llanos de Arance Sobrepasamos la puerta del camping y continuamos por la pista de la margen derecha del río que aquí ya está embalsado. Un par de kilómetros más adelante está el puente sobre el Aguasmulas donde dejamos uno de los vehículo sin sobrepasar la barrera del control de la pista que remonta el Aguasmulas. La salida de la actividad se efectúa desde la piscifactoría del Borosa. Para ello volvemos a la carretera principal y tomamos dirección Cazorla. Unos 5 kilómetros pasado Cotorríos llegamos a la Torre del Vinagre donde está el desvío que desciende a la piscifactoría. Dejamos el vehículo en un parking habilitado para la ruta del Borosa y comenzamos a caminar.

Reseña

De la piscifactoría al collado de Roblehondo

Desde el aparcamiento de la piscifactoría salimos a la carretera que desciende hacia el puente sobre el río Borosa. Lo cruzamos y a mano derecha está el control y la barrera para adentrarnos en el valle de este hermoso río. Caminamos por la pista y en apenas 500 metros un arroyo desagua en la margen derecha del Borosa. Es el barranco del Ruejo de donde parte una senda blanca que, en fuerte pendiente, gana altura sobre el valle del Borosa.

La senda atraviesa al principio algunos cortijos derruidos y luego se confunde con un enorme cortafuegos que se perfila en el dorso de la loma por la que ascendemos. No obstante, la orientación es sencilla y nos permite ganar 400 metros de desnivel en un respiro hasta que, enfrente de nosotros, vemos las ruinas de los Villares. El camino nos da un respiro y avanzamos en horizontal atravesando un espeso bosque de pino, robles y encinas.

En los Villares encontramos antiguos bancales, grandes casas en ruinas y una fuente-lavadero donde podemos abastecernos de agua en casi cualquier época del año. Ahora el camino desciende levemente para vadear el arroyo de los Villares donde desechamos algunos cruces tanto a derecha como a izquierda.1

Picón del Haza y tubería de la central

En el vado del arroyo debemos tomar agua suficiente pues es el último punto seguro que encontraremos sin desviarnos hasta mucho rato después. Continuamos a media ladera subiendo de nuevo con suavidad por la cara sur de los Torcalillos y ganando vistas al impresionante frontal de las Banderillas que en este tramo conforma el conocido como Cinto de las Higueras.

La senda sigue a media ladera y remonta buscando el collado de Roblehondo que nítidamente separa las Banderillas al oeste y los Calarejos al este. De este collado parten varios caminos: hacia el norte la vieja senda de herradura que lleva a la casa forestal del Pardal, hacia el sur el que desciende a Huelga Nidillo, de frente (este) y buscando la muralla de las Banderillas tenemos la ascensión al Tranco del Perro que es la que vamos a acometer.2

De Roblehondo a la cumbre de las Banderillas

El camino hace un zig-zag continuo hasta que franquea la muralla por un paso abierto con dinamita. Hay un vallado de madera para evitar el trasiego del ganado que podemos salvar saliéndonos por la horma. El zig-zag continúa por una zona de mayor pendiente entre gigantes de piedra y enormes ejemplares de boj. Un poco más arriba llegamos a una zona más abierta donde el camino parece perderse. A la derecha podemos encontrar una sencilla fuente con un tornajo de madera que, en épocas de verano, puede estar seca. Desde esta misma fuente parte un senderillo que recorre todo el cinto de las Higueras, opción que contemplamos más adelante.

Buscando la divisoria

Nuestro camino continúa haciendo zig-zag para ganar altura hasta que claramente se perfila hacia el sur a media ladera. La senda de herradura busca el dorso de la cordillera de las Banderillas y los Campos. Si queremos abreviar es factible tomar pendiente arriba para ganar la cuerda de la montaña sin necesidad de ir tanto hacia el sur.3

Una vez que estamos en la divisoria enseguida se aprecian las casetas de la cumbre en la distancia. La cresta es sencilla, abierta y sin peligro. En poco más de media hora se alcanzan los refugios donde es posible pernoctar si así lo hemos previsto. Unos 100 metros más adelante en la misma divisoria está el vértice geodésico de la cumbre con 1993 metros.

Porque queremos llegar antes de que anochezca

De la cumbre a la Fresnedilla

Desde las casetas parte una senda por el lado de levante que en 300 metros nos deja en un carril muy deteriorado hasta donde suben los forestales con el 4×4 para las tareas de vigilancia. Tomamos dicho carril que nos lleva en agradable descenso hacia los Campos del Espino. Entre los majestuosos pinos salgareños puede adivinarse el enorme cortijo de Pinar Negro. Habremos andado unos 4 kilómetros desde la cumbre cuando el carril desemboca en otro mayor. El lugar es inconfundible por encontrar señalización vertical y también porque ahora el terreno es prácticamente llano.

Ahora debemos girar hacia el norte buscando el collado de la Carrasca. Para ello, caminamos unos 700 metros más adelante por el carril hasta que éste enfila dirección este. Veremos una vaguada con algunas rodadas que se dirigen hacia el norte entre grandes espinos y algunos pinos. Nos introducimos por ella buscando el collado de la Carrasca que define el Majal de la Carrasca, el cual se yergue a nuestra derecha (este) conforme subimos.

El Tranco con nieblas

En este punto del recorrido hay que prestar especial atención porque apenas hay camino y éste es algo confuso. Si bien hay diversas maneras de alcanzar la Tiná de las Hoyas que es nuestro próximo objetivo, nosotros vamos a intentar ser fieles al camino más sencillo. Para ello, una vez que sobrepasamos el collado, continuamos caminando en descenso en dirección norte. La vieja senda se perfila por el dorso de una divisoria en la que tenemos ya buenas vistas de la Hoya de la Albardía. Continuamos siempre en dirección norte hasta que alcanzamos el fondo de la vaguada. El camino gira ahí bruscamente a la izquierda (oeste) y sigue el fondo del valle hasta un estrechamiento que salva por la margen izquierda remontando entre espinos. Una vez sobrepasado este punto llegamos a la Tiná de las Hoyas.

En la Tiná enlazamos con el recorrido del GR7. A partir de aquí la senda está muy transitada y la orientación es sencilla. Así pues descendemos hacia el sur donde ganamos vistas hacia el impresionante anfiteatro donde nace el Aguasmulas. Merece la pena asomarse a alguno de los pequeños collados para disfrutar de las vistas. En épocas especialmente lluviosas se pueden contemplar los merguizos del Aguasmulas, surgencia natural que da origen al río y que consta de dos enormes chorros de agua que manan directamente de las entrañas de la montaña.

Tiná de las Hoyas

La senda avanza entre pequeños pinos siguiendo el arroyo del Hombre hasta que, por la margen izquierda del mismo, gana un collado que define el Castellón de los Toros. A partir de aquí el descenso nos lleva hasta el cortijo de la Fresnedilla.

De la Fresnedilla a los Bonales

Desde el cortijo de la Fresnedilla la senda continúa bajo grandes fresnos y nogales buscando una replaceta donde termina la pista principal del Aguasmulas. Ésta acompaña al río Aguasmulas durante 10 kilómetros hacia el control de los Bonales donde hemos dejado el vehículo. A lo largo de la misma podremos disfrutar de estupendas vistas de la muralla occidental de las Banderillas. Esta misma pista es también un cómodo acceso hacia otros muchos lugares de la Sierra pues de ella parten varios caminos y sendas. En cualquier caso, nosotros nos limitamos a seguirla tranquilamente hasta la barrera del control donde habremos dejado nuestro vehículo.

  • Es posible enlazar la piscifactoría del Borosa por Cotorríos y el camping de los Llanos de Arance siguiendo el GR7. Así se completa una circular perfecta y no necesitamos dos vehículos.
  • Al comienzo de la actividad, en lugar de subir al collado de Roblehondo por los Villares se puede continuar por la pista del Borosa, pasar la Cerrada de Elías y, en Huelga Nidillo, ascender hacia dicho collado. Se gana la visita a la Cerrada pero, en contra, el camino por la pista es más monótono.
  • En el enlace desde los Campos del Espino hacia la Tiná de las Hoyas y en circunstancias adversas puede ser preferible asegurar el paso caminando algo más por el carril principal y entrar a la Hoya de la Albardía por la Hoya del Ortigal. En contra se hace bastante más largo

 

Las Banderillas por el cinto de Viñuelas


Bajo la misma cumbre de las Banderillas está el Cinto de Viñuelas, una estrecha vira que recorre todo el frontal de la montaña entre abismos, tejos y umbrosas bujeas. Itinerario aéreo no exento de riesgo que precisa de buena meteo.

Datos técnicos

Distancia: 42 km (7 km el Cinto)
Duración: 8 h (3 h el Cinto)
Desnivel: 1550 m (550 m el Cinto)
Actividad: bici de montaña y montañismo
Observaciones: ruta con una larga aproximación desde Fuente Segura que hacemos en bici de montaña hasta donde termina el carril de la cumbre de las Banderillas; a partir de ahí se transita monte a través por fuertes pendientes, pedreras y una vira muy expuesta; recomendable hacerla en seco y con casco por las posibles caídas de piedras; sólo para montañeros experimentados; mejor en grupos reducidos y sin hacer ruido por la presencia en las paredes de rapaces protegidas

Localidad de referencia: Santiago-Pontones
Cartografía: hojas 907 y 908 del IGN 1:50.000
Croquis: sobre mapa disponible pinchando aquí y sobre fotografía disponible pinchando aquí
Track: disponible en wikiloc
Acceso: desde Pontones se toma la carretera asfaltada que lleva hasta el Nacimiento del Segura donde dejamos el vehículo. A partir de aquí comenzamos la aproximación en bicicleta. Si se dispone de un vehículo 4×4 también se puede efectuar dicha aproximación hasta los Campos del Espino donde hay una barrera.

Reseña

De Fuente Segura a la base de las Banderillas

Desde Fuente Segura comenzamos a dar pedales en fuerte ascenso por la pista que remonta hacia Cañada de la Cruz. Vamos siguiendo las señales del GR7 hasta que en un kilómetro encontramos un cruce a la derecha que se dirige al mirador de Juan León. Este cruce lo desechamos y continuamos por la pista principal.4

La pista nos lleva en continuo ascenso hasta la depresión de Cañada de la Cruz donde, en épocas húmedas, suele formarse una laguna. Desechamos el carril a Hoya Maranza primero y también el que se dirige a Don Domingo después para enfilar hacia el oeste bajo el Calar de las Palomas. Encontramos un fuerte repecho para ganar la tiná de las Palomas y, más adelante, se nos presenta ya el paisaje típico de los Campos, la soledad, el misterio, las formas redondeadas y los cortijos solitarios.

Ahí asoman las Banderillas por su lado más manso

Dejamos a la derecha el refugio de los Campos del Espino que ahora está habilitado para el GR247 de los Bosques del Sur.5 Continuamos medio kilómetro más hasta que la pista se divide en varias rodadas. Nosotros tomamos a la derecha hacia el Majal de la Carrasca y la base de las Banderillas. Esta pista es inconfundible pues presenta una barrera y sería el punto más próximo al que podríamos acceder en vehículo.

Conforme nos vamos acercando a la base de la montaña el terreno se va quebrando y presenta más pinos. Estamos en un lugar mágico, de eso no cabe duda. Enseguida llegamos al cruce del carril que sube hasta la cumbre. Lo distinguimos fácilmente por la abundante cartelería. Aquí podemos esconder la bicicleta en alguna dolina y subir el carril a pata. Otra opción, si estamos fuertes con la burra, es continuar todo el carril hasta donde termina.

El Hoyazo

De la base de las Banderillas al comienzo del Cinto

Elijamos cualquiera de las dos opciones, el carril nos lleva en fuerte ascenso hasta la pequeña anchura donde los guardas aparcan el 4×4 y donde dan la vuelta. Estamos en un collado de 1877 m donde se ganan vistas al Hoyazo, amplia cuenca en la vertiente occidental de las Banderillas, una vertiente mucho más salvaje y agreste que la que se desparrama en los Campos. Desde este collado hay que descender siguiendo los restos de un antiguo sendero que, a media ladera y a izquierdas, se introduce en la inclinada vertiente de piedra suelta, pinos y boj.

Enseguida se pierde el rastro de la vereda y deberemos navegar por nuestra cuenta. La idea es fijarnos en las enormes peñas del flanco occidental de las Banderillas. Nosotros ahora las estamos viendo desde arriba. Nuestro objetivo es perder altura hasta la base de las mismas y colarnos hacia la izquierda (suroeste). Si bien no hay camino definido, sí que encontraremos restos del paso habitual de cabras y jabalíes. Además, en los últimos años esta ruta se ha hecho más popular por lo que el tránsito continuado de personas ha debido abrir todavía más los pasillos estrechos por los que hay que penetrar en la bujea.

Peña Plumera desde el otro lado

Cinto de Viñuelas

Muy pronto transitamos por una estrecha cornisa o vira que, en continuo sube y baja, nos permite dibujar un itinerario de vértigo más propio de buitres y águilas que de limitados seres humanos. Ni que decir tiene que debemos ser prudentes, cautos y procurar no hacer ruido ni dar altas voces. Estamos en un santuario de la naturaleza y es responsabilidad de todos el cuidarlo y preservarlo.

La cornisa sube y baja, entra y sale de la montaña y nos va acercando al paso más espectacular que consiste en una estrecha gatera que debemos atravesar a cuatro patas. Si llevamos mochila de travesía deberemos quitárnosla para caber por el agujero. A partir de aquí la repisa hace un leve quiebro hacia el sur y ya tenemos vistas del Fraile de las Banderillas. Apenas nos queda un sube y baja pronunciado hasta introducirnos en una espesa bujea que nos saca a la Poza de Viñuela.

Auto-foto

De la salida del Cinto a la cumbre de las Banderillas y regreso

Desde aquí lo más directo consiste en remontar por terreno sencillo hacia el noreste en busca de la divisoria principal.6 Una vez que la hemos ganado enseguida llegamos a la cumbre de la montaña donde encontramos las dos casetas. Desde la mayor parte un sendero que, en unos 500 metros, nos lleva hasta el rellano donde empieza el carril. Si hemos subido la bici ya podremos montarnos y regresar. Si no, nos tocará patear hasta donde la hayamos escondido. El regreso a Fuente Segura se efectúa por el mismo camino.

El itinerario del cinto en sí no admite variaciones pues es uno-dimensional. No obstante, la aproximación sí presenta varias posibilidades. Desde subir en 4×4 hasta los Campos del Espino hasta hacer el pateo desde la misma Fuente Segura. En esta última opción se requiere, evidentemente, más de un día de camino. Por ello es conveniente hacer noche en algún lugar con agua. Nuestra apuesta segura sería la Hoya de la Albardía, bajo la Hoya del Ortigal.

Las Banderillas en horizontal por el Cinto de las Higueras


Tremenda actividad para dos jornadas que asciende a la cumbre de las Banderillas por el Borosa y el cinto de las Higueras. El regreso se efectúa por el viejo camino forestal que unía el Quejigal con el Pardal.

Datos técnicos

Distancia: 46 km
Duración: día y medio
Desnivel: 3300 m
Actividad: montañismo
Observaciones: ruta circular; para cualquier época aunque requiere una noche intermedia para hacerla viable; la orientación en el cinto es relativamente sencilla; el camino entre la Fresnedilla y el collado de Roblehondo está bastante perdido

Localidad de referencia: Cotorríos
Cartografía: hojas 907 y 908 del IGN 1:50.000
Croquis: disponible pinchando aquí el día 1 y aquí el día 2
Track: disponible en wikiloc
Acceso: desde Cotorríos tomamos la carretera principal del valle dirección a Cazorla. A los 5 kilómetros llegamos a la Torre del Vinagre. Ahí cogemos el desvío hacia la piscifactoría del Borosa. Podemos dejar el coche en el parking habilitado junto a la misma.

Reseña

La ruta del Borosa

Salimos caminando desde el aparcamiento junto a la piscifactoría y descendemos hacia el puente sobre el río Borosa. Ahí nos adentramos por la pista principal que remonta el río. Estamos ante la ruta más popular del parque de Cazorla y Segura así que probablemente nos encontraremos con más gente.7

El camino no tiene pérdida. Vamos siguiendo al río contracorriente hasta que a los 3,5 kilómetros encontramos un pequeño desvío con una senda. Ésta nos lleva a la Cerrada de Elías, un recorrido con pasarelas de madera colgado sobre el mismo cauce del Borosa que es una preciosidad.

Cerrada de Elías

Una vez atravesada la Cerrada, continuamos por la pista una hora más hasta llegar a la Central Eléctrica. Aquí dejamos el ancho camino para tomar una senda que remonta bajo las paredes de las Banderillas hacia el Salto de los Órganos, un espectacular rincón donde el Borosa se despeña decenas de metros dibujando esculturas de toba y musgo.

El cinto de las Higueras

Tras el salto, nos adentramos en los túneles que permiten el acceso a la parte superior de la cuenca.8 A la salida del primer (y más largo) de los túneles debemos estar atentos pues hay que salirse del camino principal, saltar el canal de derivación y remontar por una pequeña vereda que transcurre bajo la imponente cara oeste del Picón del Haza.

Túneles para el canal de la central

Esta vereda nos saca del gentío y el camino trillado para introducirnos en la soledad de la Sierra y en el reino de los abismos. Siguiendo el rastro de las cabras y otros animales nos dirigimos hacia el norte. A nuestra izquierda está toda la caída del Borosa y los acantilados de Poyo Cerezo así como la hendidura del barranco de la Tabarrera que es también camino hacia la Calarilla.

Emboscados de bujeas y derrapando en tierras blandas removidas por los jabalíes nos asomamos a los cortijos del Haza, un remanso horizontal de paz colgado literalmente del precipicio. Los tubos de la central se ven muy abajo y nosotros podemos calibrar nuestros próximos pasos. Seguimos pues caminando entre antiguos bancales hacia el Castellón del Haza que dejamos a la derecha. Tras un nuevo tobogán descendemos a la Hoyica del Jorro y remontamos la cuesta del Picachal por trazos evidentes.

El Castellón del Haza

A partir de aquí el cinto es especialmente estrecho y debemos andar con precaución para no embarcarnos y también en caso de que el suelo esté mojado por la lluvia o la nieve. El camino transcurre más o menos en horizontal y se aprecia el Puntal del Águila, una esbelta torre que dejamos a la izquierda justamente cuando nos encontramos con los tornajos de la fuente del Tranco del Perro. Apenas unos metros más adelante tenemos la autopista que sube desde Roblehondo y que nosotros cogemos.

Del Tranco del Perro hacia la cumbre de las Banderillas

La senda de herradura remonta en zig-zag hasta ponerse prácticamente en la vertical del Puntal del Águila hasta que su tendencia es continuar a media ladera hacia el sur con leve pendiente de ascenso. Precisamente cuando ya se endereza podemos ganar directamente la divisoria por cualquiera de los espolones que descienden desde la misma. Así se ahorra un buen trecho de camino.9

Nieblas bajas en el valle del Tranco

Una vez que estamos en la divisoria ya sólo tenemos que caminar hacia el norte buscando los refugios de la cumbre. En función de que hayamos salido en un punto ú otro tardaremos más o menos, pero no suele demorar más de una hora el hacer toda la cresta en condiciones normales. En los refugios es factible pernoctar. El pequeño siempre está abierto y en los últimos años también el grande, sobre todo a raíz de la inauguración del GR247 y del cambio en las políticas de vivaqueo por parte de la dirección del parque.

Desde la cumbre hasta la Fresnedilla10

Desde las casetas parte una senda por el lado de levante que en 300 metros nos deja en un carril muy deteriorado hasta donde suben los forestales con el 4×4 para las tareas de vigilancia. Tomamos dicho carril que nos lleva en agradable descenso hacia los Campos del Espino. Entre los majestuosos pinos salgareños puede adivinarse el enorme cortijo de Pinar Negro. Habremos andado unos 4 kilómetros desde la cumbre cuando el carril desemboca en otro mayor. El lugar es inconfundible por encontrar señalización vertical y también porque ahora el terreno es prácticamente llano.

Ahora debemos girar hacia el norte buscando el collado de la Carrasca. Para ello, caminamos unos 700 metros más adelante por el carril hasta que éste enfila dirección este. Veremos una vaguada con algunas rodadas que se dirigen hacia el norte entre grandes espinos y algunos pinos. Nos introducimos por ella buscando el collado de la Carrasca que define el Majal de la Carrasca, el cual se yergue a nuestra derecha (este) conforme subimos.

Vistas hacia la Hoya de la Albardía

En este punto del recorrido hay que prestar especial atención porque apenas hay camino y éste es algo confuso. Si bien hay diversas maneras de alcanzar la Tiná de las Hoyas que es nuestro próximo objetivo, nosotros vamos a intentar ser fieles al camino más sencillo. Para ello, una vez que sobrepasamos el collado, continuamos caminando en descenso en dirección norte. La vieja senda se perfila por el dorso de una divisoria en la que tenemos ya buenas vistas de la Hoya de la Albardía. Continuamos siempre en dirección norte hasta que alcanzamos el fondo de la vaguada. El camino gira ahí bruscamente a la izquierda (oeste) y sigue el fondo del valle hasta un estrechamiento que salva por la margen izquierda remontando entre espinos. Una vez sobrepasado este punto llegamos a la Tiná de las Hoyas.

En el collado que separa Cubero de la Fresnedilla

En la Tiná enlazamos con el recorrido del GR7. A partir de aquí la senda está muy transitada y la orientación es sencilla. Así pues descendemos hacia el sur donde ganamos vistas hacia el impresionante anfiteatro donde nace el Aguasmulas. Merece la pena asomarse a alguno de los pequeños collados para disfrutar de las vistas. En épocas especialmente lluviosas se pueden contemplar los merguizos del Aguasmulas, surgencia natural que da origen al río y que consta de dos enormes chorros de agua que manan directamente de las entrañas de la montaña.

La senda avanza entre pequeños pinos siguiendo el arroyo del Hombre hasta que, por la margen izquierda del mismo, gana un collado que define el Castellón de los Toros. A partir de aquí el descenso nos lleva hasta el cortijo de la Fresnedilla.

De la Fresnedilla al collado de Roblehondo

Desde el cortijo de la Fresnedilla se alcanza la pista principal del Aguasmulas que sube desde las orillas del Tranco. Comenzamos a caminar por la misma y prestamos mucha atención pues, después de unos 1,4 kilómetros sale a mano izquierda una senda que desciende de modo pronunciado hacia el cauce del río Aguasmulas cuyo fragor escuchamos ahí abajo.

El vado del río se efectúa por el lugar más practicable si bien en épocas de crecida deberemos quitarnos las botas y ayudarnos de los bastones. Si miramos con atención veremos los sillares del viejo puente que construyeron para el camino que llevamos. Estamos en un conjunto de huelgas que antaño conocieron el mordisco de la azada. Ahora se han convertido en tranquilos prados donde descansar, comer y recuperar fuerzas, algo que vamos a necesitar porque todavía nos queda mucha tela que cortar.

Hormas del viejo camino que enlazaba el Quejigal (Fresnedilla) con Roblehondo

El camino continúa a media ladera en sentido ascendente a derechas. Hay mucha vegetación pero si se avanza con mimo y paciencia se descubre la senda. Pronto ésta se va despejando y, exactamente cuando dobla el espolón que desciende del Puntal de los Blanquizares, se define con claridad gracias también a un viejo incendio.

Descendemos unos metros para vadear el Barranco de las Charcas que desagua toda la cuenca del Hoyazo que tenemos sobre nuestra cabeza. Este vado está repleto de vegetación y bujeas espesas pero se aprecia perfectamente la horma del camino. A partir de aquí la senda de herradura gana altura de forma progresiva y constante a media ladera entre pinos, robles y encinas. En caso de pérdida lo más sencillo es continuar siempre con la misma pendiente. Más pronto que tarde nos encontraremos con la horma de piedra que definía esta magnífica obra serrana.

De lleno en el bosque cerca de la cuerda de la Campana

La senda sigue subiendo hasta un leve colladito de 1312 metros. Dicho collado está exactamente en el dorso que conforma la Cuerda de la Campana.11 Unos metros más adelante se advierte a duras penas una bifurcación. Si tomáramos a la derecha nos dirigiríamos hacia el cortijo del Mulón por un camino de herradura recientemente despejado. Sin embargo, nosotros seguimos rectos buscando un nuevo espolón en el que se yergue todavía orgullosa la Casa Forestal de los Pardales al abrigo de los contrafuertes y peñas que defienden las Banderillas por esta vertiente inexpugnable.

De Roblehondo a la piscifactoría

A partir de la casa forestal el camino todavía se hace más claro y nos lleva hasta el collado de Roblehondo. Desde el mismo collado parte una senda que a media ladera desciende por la vertiente sur de los Torcalillos por un terreno abierto de enormes encinas. Abajo vemos el valle del Borosa al que podríamos descender directamente y llegar así a la pista por Huelga Nidillo.

Collado de Roblehondo

Como preferimos un recorrido circular nos mantenemos en las alturas caminando a media ladera. En sentido horario rodeamos toda el cerro de los Torcalillos hasta vadear el arroyo de los Villares donde encontramos agua casi siempre. Remontamos unos metros por la margen derecha del mismo y alcanzamos el despoblado de los Villares, un lugar hermoso que bien merece una visita tranquila y una siesta bajo cualquiera de las encinas.

El camino sigue muy claro y definido ahora hacia el oeste doblando bajo el espinazo del Calarejo donde se aprecia el agujero. Un poco más adelante comienza a descender con fuerza haciendo zetas por un cortafuegos bastante reciente. En apenas media hora llegamos a la pista del Borosa a escasos metros del comienzo donde hemos dejado el coche. Una gran aventura sí señor.

Se puede evitar el tránsito por el Cinto de las Higueras y ascender hacia las Banderillas desde el embalse de Aguas Negras subiendo directamente a la divisoria. Para ello se remonta al collado de 1374 m que separa el Picón del Haza de la mole de los Campos. Desde allí se accede por fuerte pendiente bajo el Puntal de las Tablas a la Cañada de las Cruces y la zona de los Charcones.

Las Banderillas por las Guitarras


Tras una larga aproximación, proponemos este recorrido en horizontal bajo la cima de las Banderillas con el aliciente de visitar el nacimiento del Aguasmulas y sus 'merguizos'.

Datos técnicos

Distancia: 41 km (13 km la ruta a pie)
Duración: 9 h
Desnivel: 1650 m
Actividad: montañismo y bici de montaña
Observaciones: ruta con aproximación en bici de montaña; la actividad montañera en sí es circular y discurre por terreno agreste, sin sendas y con posibilidad de embarques; atención al vado del Aguasmulas si baja crecido

Localidad de referencia: Santiago-Pontones
Cartografía: hojas 907 y 908 del IGN 1:50.000
Croquis: sobre mapa disponible pinchando aquí
Track: disponible en wikiloc
Acceso: desde Pontones se toma la carretera asfaltada que lleva hasta el Nacimiento del Segura donde dejamos el vehículo. A partir de aquí comenzamos la aproximación en bicicleta. Si se dispone de un vehículo 4×4 también se puede efectuar dicha aproximación hasta los Campos del Espino donde hay una barrera.

Reseña

De Fuente Segura a la base de las Banderillas12

Desde Fuente Segura comenzamos a dar pedales en fuerte ascenso por la pista que remonta hacia Cañada de la Cruz. Vamos siguiendo las señales del GR7 hasta que en un kilómetro encontramos un cruce a la derecha que se dirige al mirador de Juan León. Este cruce lo desechamos y continuamos por la pista principal.13

Primeros pedales bajo el Calar de las Palomas

La pista nos lleva en continuo ascenso hasta la depresión de Cañada de la Cruz donde, en épocas húmedas, suele formarse una laguna. Desechamos el carril a Hoya Maranza primero y también el que se dirige a Don Domingo después para enfilar hacia el oeste bajo el Calar de las Palomas. Encontramos un fuerte repecho para ganar la tiná de las Palomas y, más adelante, se nos presenta ya el paisaje típico de los Campos, la soledad, el misterio, las formas redondeadas y los cortijos solitarios.

Dejamos a la derecha el refugio de los Campos del Espino14 que ahora está habilitado para el GR247 de los Bosques del Sur. Continuamos medio kilómetro más hasta que la pista se divide en varias rodadas. Nosotros tomamos a la derecha hacia el Majal de la Carrasca y la base de las Banderillas. Esta pista es inconfundible pues presenta una barrera y sería el punto más próximo al que podríamos acceder en vehículo.

Las Banderillas ya se ven a lo lejos

Conforme nos vamos acercando a la base de la montaña el terreno se va quebrando y presenta más pinos. Estamos en un lugar mágico, de eso no cabe duda. Enseguida llegamos al cruce del carril que sube hasta la cumbre. Lo distinguimos fácilmente por la abundante cartelería. Aquí podemos esconder la bicicleta en alguna dolina y subir el carril a pata. Otra opción, si estamos fuertes con la burra, es continuar todo el carril hasta donde termina.

De la base a la cumbre de las Banderillas

Una vez escondida la bicicleta para subir a la cumbre de las Banderillas desde esta alomada vertiente basta remontar todo el carril que, en mal estado, nos va acercando a la cumbre. Conforme subimos vamos ganando cada vez mejores vistas de los Campos. Unos 4 kilómetros más tarde llegamos a un rellano donde los forestales aparcan el 4×4. Si queremos hacer la cumbre podemos dejar aquí las mochilas y subir a la misma siguiendo un sendero que, en apenas 400 metros, nos lleva hasta las casetas y el vértice geodésico.

Dejamos las bicis y comenzamos a caminar

En cualquier caso, una vez visitada la cima, deberemos regresar al rellano donde hemos dejado las mochilas. Ahora nos asomamos a los abismos de la cara occidental. Nos sorprenderá el contraste entre la pacífica cara por la que hemos ascendido y la agreste vertiente que se desparrama bajo nuestros pies. A partir de ahora nos va a tocar introducirnos en territorio salvaje.

Al nacimiento del Aguasmulas por las Guitarras

Desde el rellano donde aparcan los 4×4 y donde finaliza el carril nos asomamos a la vertiente occidental de la montaña. Contemplamos así el Hoyazo, una cuenca de fuertes pendientes que desagua por el barranco de la Charca. La idea en general consiste en adentrarnos por esta vertiente y descender en diagonal a derechas (norte) buscando el Puntal de los Blanquizares, un espolón calcáreo fácilmente distinguible por el que se dobla hacia levante buscando el nacimiento del Aguasmulas.

Llegar hasta dicho puntal no es sencillo. Para ello descendemos monte a través buscando los mejores pasos entre arbustos y pinos hasta que vadeamos un primer barranco con abundante boj. Llegamos así a un puntalillo algo más pequeño que el de los Blanquizares. Este pequeño puntal se distingue con nitidez pues presenta un breve rellano de hierba verde. Si pensáramos que el Hoyazo es un auditorio estaríamos ubicados precisamente en el escenario.

El puntal de los Blanquizares

Muy cerca en la distancia tenemos ya el Puntal de los Blanquizares. Para llegar al mismo debemos emboscarnos de nuevo en otro barranco para, a continuación, ganar el puntal pasando por la base de las paredes de este soberbio espolón que se descuelga desde la misma divisoria de la cordillera.

Una vez en el puntal el itinerario gira a levante y transcurre a media ladera casi sin perder altura. Vamos navegando entre la espesura buscando un breve collado de 1396 metros erizado con tremendos gendarmes de roca y derrumbaderos. Al norte se aprecia el espectacular Castellón de los Toros y toda su fachada sur que se yergue 500 metros sobre la cuenca del Aguasmulas.

El castellón de los Toros ahí enfrente. Detrás el Majal Blanco y las antenas

Desde este collado intuimos mejores trazas y algunos hitos colocados en los últimos tiempos. Cuesta mucho encontrar el mejor paso pero en realidad debemos limitarnos a evitar las paredes. Así pues, descendemos como buenamente podemos en diagonal a derechas hasta doblar una dorsal que nos lleva al curso del Aguasmulas. El río desciende cantarín entre las rocas y, si levantamos la cabeza, podremos admirar el tremendo anfiteatro que sostiene allá arriba a los Campos, justo en ese rellano que separa las Banderillas del Majal de la Carrasca.

Los 'merguizos' más de cerca

En épocas especialmente lluviosas también podemos admirar el fenómeno de los ‘merguizos’. Se trata de la surgencia espontánea de las aguas subterráneas de los Campos que se desparraman para dar origen a este hermoso río. En condiciones normales estos ‘merguizos’ no se manifiestan y el río nace a la derecha de una enorme piedra triangular que tenemos precisamente sobre nuestras cabezas.

Del nacimiento del Aguasmulas hasta Fuente Segura

Para salir de aquí hay varias opciones. Una primera consiste en descender hasta el cortijo de la Fresnedilla por el camino habitual. Se trata de la opción más sencilla aunque para recuperar nuestras bicis allá arriba no nos conviene demasiado.15

Saliendo a terreno más sencillo

Posiblemente el camino más directo sin necesidad de usar las manos sea el que describimos a continuación. Vadeamos el Aguasmulas por donde buenamente podamos y ahora debemos ascender en diagonal a izquierdas (este) por un enorme canchal buscando un abrigo característico que se encuentra en la base de las paredes. Desde dicho abrigo parte un senderillo que, a media ladera y en suave ascenso, nos lleva hasta un colladito de 1404 m junto al GR7 y el transitado camino hacia la Tiná de las Hoyas.

Panorama de la pared donde nace el río Aguasmulas

Desde la Tiná de las Hoyas debemos remontar por un sendero hacia levante que remonta hacia el Collado de la Carrasca. Este tramo ya lo hemos descrito con anterioridad aunque en sentido contrario. Este sendero parte desde la misma Tiná y gana metros para evitar el estrechamiento de un barranco. Luego vuelve a ponerse a la misma altura de las aguas hasta unos 500 metros más adelante remonta hacia el sur prácticamente monte a través buscando el Collado de la Carrasca y dejando el Majal de la Carrasca a la izquierda conforme ascendemos.

Una vez que hemos ganado el collado llegamos a la pista que viene desde los Campos del Espino. Recuperamos las bicicletas y regresamos en bicicleta siguiendo las pistas principales hasta Fuente Segura.

Se puede cambiar la aproximación de esta actividad entrando desde el Tranco por el Aguasmulas. Para ello se remonta la pista hasta el cortijo de la Fresnedilla y llegamos así hasta el nacimiento del Aguasmulas. Luego podemos hacerla en sentido horario o anti-horario. Tal y como está descrita, es preferible hacerla en sentido horario. Aquí puede consultarse la aproximación al nacimiento desde la Fresnedilla.

Las Banderillas en BTT desde la Vega de Santiago


Actividad divertida que gana la cumbre de las Banderillas en BTT con el aliciente de visitar la zona norte de los Campos de Hernán Perea. Terreno sencillo y pendientes fuertes en las proximidades de la cumbre.

Datos técnicos

Distancia: 61 km
Duración: 6 h h
Desnivel: 1200 m
Actividad: bici de montaña
Observaciones: ruta sencilla tanto en la orientación como en el aspecto técnico; pendientes moderadas excepto en el carril de ascenso a la cumbre donde encontraremos tramos con el 20%; los últimos 500 metros se hacen por senda y, normalmente, andando

Localidad de referencia: Santiago-Pontones
Cartografía: hojas 907 y 908 del IGN 1:50.000
Croquis: no disponible
Track: disponible en wikiloc
Acceso: desde Santiago de la Espada se toma la carretera A-317 hacia la Puebla de don Fadrique. Pasados dos kilómetros llegamos a un cruce que indica La Matea – El Patronato – Don Domingo. Tomamos dicho cruce (carretera JV-7045) y llegamos hasta La Matea donde dejamos los vehículos y comienza la actividad.

Reseña

De La Matea a la Rambla de los Cuartos

Salimos dando pedales de La Matea por la carretera asfaltada JV-7045 que recorre toda la Vega de Santiago. En 11 kilómetros visitaremos las aldeas de los Teatinos, los Cerezos, el Patronato y, finalmente, Don Domingo. Aquí la carretera se convierte en pista forestal ancha y confortable. La Sagra ya asoma sobre los relieves de la Guillimona y el comienzo de los Campos se dibuja en lontananza.

En la rambla de los Cuartos

Desde que hemos empezado siempre hemos ido cuesta arriba. Ahora tenemos un respiro de un kilómetro para descender hasta la rambla de los Cuartos y su puente en el que debemos apartarnos del camino principal para tomar un carril que parte a la derecha, justo antes del mismo puente.

Hacia la cumbre de las Banderillas

El carril que hemos tomado se encuentra en buen estado y serpentea junto a la Rambla de los Cuartos. En ocasiones nos toca cruzar el cauce y éste, según la época y la temporada, puede presentar bastante agua. La orientación es sencilla y basta continuar en paralelo a la rambla hasta que el valle se va abriendo paulatinamente y gira hacia el sur.

A mano derecha dejamos el gran cortijo de las Camarillas y un poco más adelante llegamos a un cruce en forma de Y. El camino principal continúa al sur pero nosotros giramos a la derecha buscando trasponer hacia los Campos del Espino entre los Calares de las Camarillas y del Pino.

Entre sembrados

La pendiente se hace más fuerte y ganamos metros hasta un collado de 1759 m donde se tienen vistas de las Banderillas y la sierra de las Lagunillas. A nuestra espalda la Sagra se yergue poderosa como la gran montaña que es. También hemos dejado a nuestra izquierda una pista que desciende rauda y directa hacia el sur buscando el control de Rambla Seca.

Descenso hacia los Campos del Espino

Desde el collado descendemos directamente hacia el Cortijo de los Campos del Espino. La pista está en mal estado y tiene bastante pendiente. Si no lo vemos claro podemos hacer un pequeño rodeo por la derecha buscando un chopo solitario muy característico. No obstante, en condiciones normales, este descenso es factible y nos lleva hacia la cara sur del Majal de la Carrasca hasta coger la pista de los Charcones.

Giramos a la izquierda y navegamos entre enormes dolinas y pinos misteriosos. En las zonas bajas abunda el barro y las rodadas de los 4×4 de los pastores que por aquí se aventuran en jornadas difíciles. Un poco más adelante llegamos al cruce del carril que sube a la cima. Este sitio es fácilmente distinguible por la cartelería. En él giramos a la derecha y comenzamos con una amplia curva el ascenso.

Miguel desciende con la Sagra y la Guillimona al fondo

Ahora toca meter todo el hierro para ganar el primer repecho fuerte que ronda el 20% hasta un colladete de 1794 m. Una vez llegados aquí, el carril da un respiro y nos mantiene en falso llano hasta el último kilómetro donde de nuevo las cuestas y el piso rocoso pondrán a prueba nuestra forma física sobre la burra.

En el rellano donde termina el carril podemos dejar las bicis y subir caminando tranquilamente a la cumbre y las casetas forestales. Son 500 metros tranquilos por senda que, normalmente, no se hacen montados.

Regreso por Cañada de la Cruz

Para el regreso proponemos un recorrido diferente con objeto de hacer una ruta circular. Para ello bajamos por el carril llevando cuidado con las piedras sueltas y las enormes piñas. En el cruce de la pista de los Charcones tomamos a la izquierda y continuamos por ella sin salirnos hasta el cruce del chopo solitario.

Descenso a Don Domingo con la Sarga enfrente

En dicho cruce tomamos de nuevo a la izquierda buscando el refugio de los Campos del Espino. Pasamos junto a él y lo dejamos a la izquierda. A partir de aquí el terreno es prácticamente descendente y nos adentramos en el valle-dolina-vaguada de Cañada de la Cruz. A la derecha tenemos el enorme y desolado Calar de las Palomas.

Finalmente llegamos a un amplio cruce con mucha señalización. En él debemos tomar a la derecha en dirección a Don Domingo remontando un pequeño puerto que sube hasta los 1719 m. Cuando estamos en lo alto las vistas de la Sagra nos quitan el hipo. A partir de aquí descendemos a todo trapo por pista amplia hasta el caserío de Don Domingo donde enlazamos con la carretera asfaltada que ya habíamos recorrido anteriormente. De ahí a la Matea es un suspiro.

Esta circular admite ampliaciones como la que consiste en cruzar todos los Campos hacia Rambla Seca y remontar por el camino de los Charcones. Otra también consiste en hacer todo el valle de Cañada Lamienta y luego salir a los Campos para completarla tal y como está descrita. Prever en ambos casos jornadas mucho más duras y largas que la descrita.

Comenta - Corrige - Añade