Directa a las Banderillas a lomos de la burrita desde la vega de Santiago y paso por los Campos de Hernán Perea para regresar por Cañada de la Cruz.
ficha

sierra de Segura
noviembre de 2010
6 h
61 km
1200 m
soleado, fresco
aproximación por carretera de asfalto estrecha; luego pistas en buen estado hasta los últimos 3 kilómetros de subida a la cumbre donde hay fuertes pendientes y terreno muy roto; los últimos 500 metros son senda estrecha
croquis no disponible
track disponible aquí

Fue hace casi dos semanas. Montamos una coincidencia los amigos de casa en un agradable hotel rural en la Matea — hotel Escobar, buen trato, cocina serrana — para hacer las Banderillas en BTT en plan tranquilo, sin demasiado dolor.

En la nómina del pelotón, ilustres como Bartolo Piepoli, Perico the Killer, Juan Carlos Rizao, Alejo Basso, Sixto el becerro de Durango, Joaquin tendón loco, Migueli condro-rotuliano, Salva el hermoso y Richard el novato. Echamos de menos a Javier Bartoli Roseti y a Emilio Guindilla. Valga esta crónica como un pequeño y sencillo homenaje a los ausentes.

Tras reunir todo el pelotón a primera hora del sábado, comenzamos a dar pedales desde la Matea por la carretera local que comunica todas las aldeas de la vega de Santiago. Parece que no pero va ganando metros entre chopos, ramblas y terrenos de labor hasta que llegamos a Don Domingo. Nos reagrupamos junto al Hotel de Montaña que parece estar en funcionamiento y tiramos por la pista principal hacia los Campos.

En el puente de obra de la rambla de los Cuartos nos salimos a la derecha para remontar la rambla por el carril que asciende hacia el cortijo de las Camarillas y los Campos del Espino. Son kilómetros divertidos, repletos de emoción por los frecuentes vados que hace el carril por el arroyo — con bastante agua por cierto — y por esquivar las vacas bravas que nos salen al paso.

Miguel desciende con la Sagra y la Guillimona al fondo

Vemos mucho movimiento de pastores. Noviembre ya está bien entrado y anuncian para los próximos días un empeoramiento serio de la meteo así que muchos están llevándose al ganado para los valles o para Sierra Morena siguiendo una tradición centenaria que dio origen a Santiago de la Espada. Me refiero a los tiempos en que los pastores trashumantes de Cuenca y la Ibérica fundaron el Hornillo, embrión de la población permanente de este valle.

Tras pasar la gran cortijada de Camarillas dejamos el camino ancho que se dirige hacia la pista principal de los Campos y nos salimos a la derecha por un carril que asciende con fuerza para entroncar con la pista que viene desde los Campos del Espino. Cuando llegamos a ésta tenemos dos opciones: a la izquierda saldríamos hacia Rambla Seca, camino que tomamos en la BTTburrada de hace dos años.

Nosotros nos vamos a la derecha buscando el cortijo de los Campos del Espino en el que están haciendo reformas. De ahí cogemos la pista del Pinar Negro y nos plantamos en el cruce que separa el camino de los Charcones de la subida a la cumbre. Allí volvemos a reunirnos y acometemos los últimos kilómetros de dura ascensión en pelea continua con las pendientes y las piedras.

Descenso a Don Domingo con la Sarga enfrente

En menos de una hora ganamos la cumbre de la cordillera y estamos almorzando con espléndidas vistas hacia el Tranco, las Villas, Mágina, Cazorla, Cabrilla, Empanadas, Campos, Sagra, Yelmo, Almorchón, etc. Me asomo al pequeño refugio y recuerdo con cariño la última noche que pasé aquí hace ahora unos 8 meses en compañía del bueno de Moss y el hábil Tono, justo antes de que volara hacia el Pirineo.

El descenso lo hacemos pacientes, sabedores de que una caída aquí tiene muy mala pinta. Regresamos a la pista de los Campos del Espino pero ahora tiramos hacia Cañada de la Cruz pasando por el refugio primero y por la fuente de las Turmas después donde reponemos agua.

Empieza a hacer cada vez más fresquito En Cañada de la Cruz cogemos la pista que asciende levemente buscando la aldea de Don Domingo. Tras el calentón de la subida descendemos con unas vistas impresionantes de la Sagra asomando sobre los primeros pliegues de Sierra Seca. En Don Domingo nos ponemos todo el abrigo y descendemos hacia la Matea donde nos espera una ducha calentita, muchas cervezas y una cena de máximos en la que no pudimos con toda la carne de caza que nos pusieron. Mucha felicidad, pero contenida, porque al día siguiente volvemos otra vez a los pedales.

fotos

en la sierra de segura