Ascensión express al Padrón desde el Puerto de las Crucetas subiendo a cara perro por la cara norte. El Padrón es la segunda máxima altura del Calar de la Sarga-Padrón. El terreno tiene mucha pendiente y se avanza siempre monte a través.

[Fotografías de Bernardo González Corbalán]

ficha

sierra de Alcaraz
abril de 2006
3 h
4 km
510 m
estable, sol
recorrido fuera de senda con pendiente muy elevada, corto y explosivo
pincha aquí para ver el croquis
track aquí disponible

La Sarga-Padrón son dos montañas en una… o más bien es el típico calar bético con dos prominentes cumbres en los extremos. Una mañana muy buena de Abril madrugamos con la intención de ascenderlas, así que muy pronto estamos en el valle de Riópar y dejamos el coche justo antes de coronar el puerto de las Crucetas, en un área recreativa que hay en una curva cerrada.

Esta montaña tiene diferentes subidas, unas más largas y otras más cortas. La más interesante a nuestro juicio se aborda desde Villaverde del Guadalimar, con el aliciente de visitar una zona de pináculos rocosos conocida como los Picarazos y que tenemos documentada en esta entrada de la web.

No obstante, hoy no tenemos tiempo para tanta distancia y le vamos a tirar a una propuesta más explosiva. Así, para hacer la ascensión nos vamos a guiar por nuestra intuición y lo que recuerdo de haber leído en un libro de Ángel Ñacle. Éste proponía un par de subidas desde este área recreativa. De este modo, nos introducimos arroyo arriba por una senda muy poco marcada que pronto desaparece para dar lugar a la improvisación.

A nuestra izquierda se yergue con fuerza el flanco norte de la montaña. Es una vertiente de unos 400 metros de desnivel que culmina en unos bordillos de roca. Decidimos subir por el lomo de una cuerda de ladera porque lo vemos más despejado de vegetación y así evitamos los espinos y los rosales silvestres de las vaguadas. Existe un calvero muy destacado a mitad de la subida con tierras blancas que llama mucho la atención.

La subida es muy explosiva y directa y se gana altura de forma rápida. Todo ello por supuesto a costa de reventar las pulsaciones y tener que caminar con los pies abiertos para vencer la pendiente. El terreno está alfombrado de jumas y para las botas resulta sencillo agarrarse. Hay bastantes resineros ancianos y muy retorcidos por los temporales de poniente. Se nota que este es uno de los primeros arrecifes montañosos de la bética en los que rompen las borrascas que entran desde el atlántico.

Tras un poco de esfuerzo llegamos a la zona de cumbres donde la vegetación es ya almohadillada y rastrera. Nos vamos hacia la cumbre para almorzar con unas generosas vistas de las Almenaras, el Calar del Mundo y, un poco más allá, el Calar de la Sima y todo el resto de montañas que se extienden desde la Mancha hasta el Mediterráneo.

El regreso nos lo marcamos por el mismo sitio, sobre todo porque el resto de alternativas tienen todavía pendientes más agresivas. Después de una hora estamos de nuevo en el coche para regresar a casa a comer. Una bonita media jornada de montaña en un valle, el de Riópar, que en primavera siempre es una gozada visitar.

fotos

[sep height=»30″]

en la sierra de alcaraz