Clásica actividad en el valle de Riópar que remonta para hacer la Cuerda de los Gallineros desde la Toma del Agua. Se visita el famoso Pino del Toril y se desciende por el arroyo del Gollizo.
ficha

sierra de Alcaraz
febrero de 2013
5 h
15 km
850 m
frío, estable
recorrido por sendas, monte a través y un poco de carriles; el día que estuvimos había nieve helada en la cuerda de los Gallineros; orientación sencilla
pincha aquí para ver el croquis
track aquí disponible

Aprovechando uno de los pocos días en los que parece que no va a soplar fuerte del norte nos acercamos al valle de Riópar para degustar una clásica del valle. La cuerda de los Gallineros se levanta orgullosa junto a su hermana mayor, la de las Almenaras. Es por este motivo por lo que apenas se aprecia y se diferencia, aunque constituye una montaña con entidad propia que bien merece ser ascendida, por supuesto.

El itinerario parte de las casas de la Toma del Agua, un complejo con cabañas de madera que tiene muy buena pinta y donde el personal comienza a desperezarse. Desde aquí salimos caminando por una pista que enseguida deviene en carril y, unos metros más adelante, termina por convertirse en senda. La subida se realiza remontando más o menos el cauce de un barranco aunque por los márgenes, está muy marcada y siempre se camina bajo la sombra de los resineros que aquí están altos, rectos y con mucho fuste.

Los metros van cayendo paulatinamente hasta que nos colocamos en la cara sur de la cumbre. Aquí el camino da un respiro y llanea hacia el collado del Judío entre prados de verde hiriente y rosales silvestres. Ahora las manchas de pino son más discontinuas — estamos en el dominio del frío y el viento — y comienza el reino de los arces y los robles. Aún así, en un rincón umbroso encontramos el Pino del Toril, espléndido ejemplar de pinaster que se yergue más de 25 metros con más de 5 de cuerda. Comemos al solecico en las proximidades y enseguida vamos camino de la cumbre a la que nos cuesta llegar porque la nieve está totalmente empeñoná hasta el punto de que ni siquiera con el canto de las botas puede abrirse huella.

Cumbre de los Gallineros

Desde la cima observamos la raspa de los Gallineros y las sucesivas crestas que pueden ser el origen del topónimo. Hay buena visibilidad y distinguimos desde las próximas Almenaras hasta las Banderillas. Al fondo, junto al Calar de la Sima, asoma fulgurante la Sagra delatando su supremacía en esta zona de las Béticas. A Levante, hasta adivinamos la sierra de Orihuela tras las montañas de casa.

Como hace mucho viento y la nieve está peligrosa decidimos tirarnos al valle y caminar buscando el arroyo del Gollizo al abrigo del bosque. Descendemos así por un precioso bosquete de robles y arces con pasos divertidos entre rocas musgosas. El camino por la pista está resbaladizo por el hielo y el barro y en un descuido trago tierra y me juego el hombro. Cuidado, cuidado, a ver si te vas a escoñar en el llano me digo. Desde el cortijo del Manojal cogemos la senda que desciende por el Gollizo, una preciosidad de barranco con aguas permanentes que desemboca mansamente en las cercanías de Riópar. Antes de entrar en el pueblo nos desviamos por el senderillo que va en paralelo al canal y antes de las 16h estamos en el coche. Una hora más que decente para llegar con tiempo a los carnavales. Bien.

fotos

en la sierra de alcaraz