Apertura desde abajo de una nueva vía en la Pared Primera del Almorchón de Cieza. Itinerario de aventura que enlaza en la parte superior con la conocida Arista Sur de la montaña.
ficha

Almorchón de Cieza, región de Murcia
noviembre de 2023
5 h
no relevante
450 m
estable, calor
recorrido de escalada en roca por terreno de aventura, cresta de 355 metros con una máxima dificultad de IV+; material recomendable:cuerdas de 60 m, juego completo de friends, juego de empotradores, cordinos o cintas largas (para lazar rocas), 12-14 cintas exprés (largas y muy largas)
croquis sobre foto realizado por Félix Gómez de León
track disponible aquí

[Fotografías de Félix Gómez de León y el autor]

Hará cosa de unas semanas cuando Félix me puso un mensaje en el móvil: Top secret. Estas dos palabras venían acompañadas de una foto: un pilar rocoso cuyo horizonte era el inconfundible Campo de Cagitán. Ese muro vertical y el contrapunto de los llanos cerealistas sólo se da en una montaña, el Almorchón de Cieza.

La idea es abrir una nueva vía desde la base del pilar y continuar por la cresta hasta enganchar con la repetida Arista Sur de la montaña. El nombre, por motivos obvios, sería Arista Base: se trata de completar la arista sur desde sus inicios, cuando el nervio de la misma arranca desde los espartos y las margosas terrazas de repoblación.

Lo que supone para mí el Almorchón de Cieza es bien conocido por los seguidores de esta web. Así pues, no es de extrañar que tuviera muy clara mi participación en el evento. Si además le añadimos la posibilidad de abrir una vía en el dorso de mi montaña fetiche es fácil entender el extra de motivación que me llevó a poner el reloj a las cinco de la mañana del sábado 18 de noviembre.

Para el evento Félix llamó también a Nino, el mejor compañero que uno puede tener en esas reuniones de pared mientras pasan los minutos muy despacio y el maestro se afana encontrando — y protegiendo — el paso correcto. Así pues, amanece con buena temperatura a finales de noviembre y aparcamos en la pista que recorre el flanco sur de la montaña.

Nos acercamos con parsimonia hacia el pie de vía navegando entre espartos y piedras sueltas. Hace calor en este otoño seco y nos quitamos las chaquetas. El primer largo arranca a la izquierda del sector de los Fruitis por un evidente diedro y ya lo equipó Félix la jornada previa que estuvo trajinando todo el día por la zona. Es una roca excelente aunque hay mucha tierra y matojos en las regletas y cornisas por lo que toca ir limpiando para afirmar bien los pies. El segundo largo es un terreno algo más sencillo y nos lleva hasta un pequeño promontorio.

28ea3b9b-2773-40e8-96e1-167cc80cd680.jpg

Este lugar es un cuello de botella típico de la sur del Almorchón que muchos escaladores utilizan para rapelar desde las vías que ascienden a lo largo y ancho de los sectores del centro de la montaña, a saber, Pared Gris, Pared Roja, Torre de en Medio y Torre Nocturna. El tercer largo sube por el espolón que tenemos enfrente, paralelo a la línea del rápel. Nos cuenta Félix que por aquí destrepaban a pelo en los tiempos mozos. Nino y yo nos miramos con cara de póker y, por respeto, evitamos hacer el gesto de dedo índice haciendo giros en la sien en presencia del jefe.



El espolón que hemos seguido nos lleva al gran anfiteatro intermedio de la cara sur, entre las paredes y la banda rocosa cimera. Félix nos deja en la reunión y marcha sin cuerda por terreno sencillo para buscar el paso más lógico que nos permita remontar hacia la arista. Entre tanto, varias cordadas destrepan desde las proximidades de la cima central. Hace un día maravilloso y, vista la severa restricción de fechas para escalar, la gente no quiere desaprovechar las pocas oportunidades que tiene en esta montaña. (Enviamos desde aquí un saludo a Mario, Jacob y Paco con quienes estuvimos charlando un buen rato.)

«Nos da tiempo de tomar un bocado y, cuando estamos terminando, aparece Félix con la típica sonrisa de haber encontrado lo que buscaba. Peligro, peligro.»Nos da tiempo de tomar un bocado y, cuando estamos terminando, aparece Félix con la típica sonrisa de haber encontrado lo que buscaba. Peligro, peligro. Nos ponemos otra vez en marcha, ahora por terreno algo más sencillo con placas salpicadas de sabinas, lentiscos y esparragueras. Félix apura el largo hasta los últimos metros de cuerda y, cuando nos volvemos a juntar, nos lo encontramos apalancado bajo una sabina enorme.

El siguiente largo es una breve travesía horizontal, travesía de las Sabinas según la nomenclatura maestra, en la que se me ponen los pelos como escarpias. Es sencilla, es corta, es psicológica. Paso un momento de bloqueo pero cualquier opción, continuar o recular, es igual de mala, así que me abstraigo y pronto estoy junto a Félix en una reunión súper recogida y cerrada, contrapunto del ambiente aéreo que nos espera en las siguientes tiradas.

Cuando llega Nino equipa la reunión en una hornacina donde bien podríamos ubicar al Santo Job, precisamente el patrón de la paciencia que estos dos filigranas tienen conmigo en estas aventuras donde me arrastro con estilo penoso por entre las grietas y las rocas. Mientras Nino taladra yo voy dándole cuerda al jefe al que pierdo de vista desde el segundo cero. Apura el largo hasta el final y emplea mucho tiempo en los seguros. Peligro, peligro otra vez.

Por el walkie Félix anuncia que subamos. Me dedica unas palabras animosas: es un largo fácil, pero psicológico. Me viene a la mente entonces ese cómic de Astérix en el que un legionario grandullón daba golpes con un bastón a sus compañeros mientras sentenciaba: la única verdad es la guerra psicológica. Vamos allá pues. Asomo mi culo al abismo de la Pared Primera y concentro mi campo visual en el metro cuadrado que tengo delante de mis ojos. La roca está mejor de lo esperado y puedes aferrarte con firmeza en las raspas e irregularidades de la arista. Recupero mis seguros en cuclillas y sudo para desanudar los cordinos de kevlar en los puentes de roca.

Por detrás me pisa los talones Nino, el maestro taladro, que coloca los parabolts donde antes Félix le ha marcado con la maza. Aquí todos tenemos una función: el maestro aperturas, el maestro taladro y el maestro notario que da fe de las aventuras de los dos primeros. Más pronto que tarde enganchamos con la Arista Sur. A partir de aquí el terreno es súper transitado y Félix conoce de memoria donde hay que poner los seguros. Hacemos un largo y medio más y llegamos a la antecima oeste.

El sol ya está muy bajo en el horizonte. Félix está decidido a regresar por la canal sur haciendo los rápeles para recuperar así el poco material que tenemos a pie de vía. Nino y yo optamos por descender hacia la cara norte por la senda habitual que se utiliza para bajar de la cumbre central. A mitad de trayecto ya se ha hecho la oscuridad absoluta y enchufamos las frontales. En este terreno de matojos, espinos y enebros me muevo como jabalí en casa y enseguida enganchamos con la pista principal de la cara norte.

Hemos acordado encontrarnos en el aljibe que hay en un cruce de pistas característico. Dejamos las mochilas en el suelo, nos abrigamos y nos relajamos. El tiempo va pasando y no tenemos ningún tipo de conexión con Félix. Tras media hora de espera organizamos el material para adelantar y, mientras Nino se queda custodiándolo, salgo a la búsqueda del maestro que me tiene inquieto.

Camino ágil por la pista que rodea la cara oeste del Almorchón. En la lejanía titilan las luces de los campos y a levante se adivina la campana anaranjada del casco urbano de Cieza. De vez en cuando echo a correr para ganar tiempo y hago varios intentos de llamada al móvil de Félix pero me sale sin cobertura. Finalmente, justo cuando llego al coche le veo bajar por la ladera y respiro tranquilo. Ahora sí que hemos terminado la actividad: una nueva escultura y un nuevo dibujo en el dorso jurásico de nuestro peñón favorito.


Nota al margen del audio: ciertamente no tenemos personalidad, pero lo que nos ocurre en realidad es que somos unos frikis totales de la montaña y nos apuntamos a casi todos los saraos.1Unas palabras de Félix para ilustrar este último comentario acerca de nuestra personalidad: Sabes que yo soy muy selectivo — de hecho, extremadamente selectivo — con las compañías en el monte y, en particular, con quien hay al otro extremo de la cuerda. Tiene que ser alguien que satisfaga estas condiciones: i) absolutamente fiable y seguro, ii) con quien merezca la pena compartir la experiencia de la montaña y iii) si es amigo muchísimo mejor. Dicho eso, solo alguien con personalidad — con mucha personalidad — puede reunir esas 3 cualidades. Si, además, está en forma — quiero decir que no vaya maldiciendo el día que se le ocurrió — pues mucho mejor. Os llamo para salir porque estáis en ese grupo de personas a las que respeto y con las que me gusta salir al monte. Y si digo todo esto no es por dar cera ni por ser tierno — para tierno el pan y el bizcocho, lo demás son mariconás — sino porque es lo que pienso. Así es que puedes decir, que os llamo porque no podéis resistiros a la tentación, porque en el fondo también sois unos frikis, como yo.

fotos

entradas relacionadas