Recorrido clásico por el cañón de Almadenes por la margen derecha. Se parte de la central eléctrica de Almadenes y se camina primero por el borde superior para luego descender hasta el mismo cauce gracias a una senda de piedra que lleva hasta la presa de la Mulata. El regreso se propone por el mismo recorrido.
ficha

vega alta del Segura, región de Murcia
marzo de 2009
5 h
8 km
700 m
despejado calor
pantalón largo para el esparto, secciones algo aéreas que requieren atención
pincha aquí para ver el croquis
track aquí disponible

[Fotografías de Salvador Martínez y el autor]

De crío, cuando era necesario sentirse explorador, cuando pasar una noche al raso suponía toda una aventura y cuando resultaba imprescindible escapar un fin de semana del instituto — y de Julián Garro — buscando oxígeno con el justo presupuesto de 100 pesetas siempre terminábamos aquí1El autobús de línea que enlazaba Cieza con el Salto de Almadenes costaba diez duros. A eso le sumábamos el bocadillo..

Eran aquellos tiempos — ¡ay qué nostalgia! — en los que unos 15 años bien vividos me parecían muchos. Años en los que el valor de la amistad superaba con creces todos los valores excepto uno: la libertad de dormir con tu saco bajo un pino escuchando el murmullo del viento en sus ramas y viendo el limpio titilar de las estrellas en una fría noche de invierno, todo eso mientras el fuego donde antes habíamos asado el embutido comenzaba a agonizar.

Efectivamente eran otros tiempos. Y tanto. Ahora sin pelo, con mucha mochila a cuestas y un catálogo de luces y montañas en la retina me disponía a regresar donde todo empezó: el Cañón con sus escaleras imposibles y sus cuevas laberínticas en las que esperábamos el atardecer para ver salir a los murciélagos2Espectáculo alucinante que contemplábamos en la boca de la sima de la Promoción en los meses de abril y mayo..

En un promontorio con buenas vistas

Ya avisaba Sabina que al lugar donde has sido feliz no deberías tratar de volver y quizás por ello he tardado más de 10 años en regresar para hacer equilibrio sobre los desvencijados raíles que vencen al precipicio. Pero no, no creo que haya razones tan místicas para el asunto. Más bien se trata de que mi Cañón murió por agotamiento cuando lo desgastamos de tanto recorrerlo, por arriba, por abajo y por su vientre. Y he tenido que esperar a que reviviera el deseo de volver a visitarlo. Y por fin, esta primavera, ha rebrotado.

La ocasión vino de la mano de Lourdes y sus alumnos. Esto en principio iba a ser una excursión programada pero las trabas administrativas la echaron abajo. Como tampoco se trataba de plegar velas al más mínimo contratiempo lanzamos la convocatoria abierta al clan croqueta y amigos. Al final coincidimos Salva, María del Mar, Fran, Koko, Ángel, Javier, Paco, Lourdes y yo. Esto en cuanto a personas. En la nómina animal incluimos a Moss y Tara con los que nos atrevimos a pasar por sitios, a priori, complicados. Muy bien por ellos.

Y el cañón no defraudó. Sigue siendo el territorio agreste, magnífico, vertical y laberíntico en el que nos perdíamos de chicos… en mi opinión y junto con el Almorchón, los dos paisajes de Cieza que mejor deben valorarse y protegerse. Una senda como la de Almadenes es un patrimonio difícil de atesorar y nosotros la tenemos gratis gracias a esos esforzados hombres de primeros del XX, cuando la ingeniería era un sueño y todo estaba por hacer. Paso a relatar, ya en presente, cómo nos fue el día.

Antigua línea eléctrica que enlazaba Cañaverosa con el Menjú

Habían dado malo para hoy pero amanece con sol blanquecino y brumoso, preludio de calores y día con nubes de evolución. Nos vamos hacia el Salto de Almadenes y dejamos los coches justo en la balsa donde represan el agua para dejarla caer hacia las turbinas de la central. De ahí una traza muy evidente gana unos escalones naturales y empezamos a salvar una sucesión de ramblas secundarias o barrancos que van a parar al cauce del Segura.

En el primero de ellos — el barranco de la Higuera — están las famosas pozas de Canín. Éstas se forman cuando los pozos de sequía que extraen agua del sinclinal de Calasparra están funcionando y la vierten barranco arriba. Entonces, lo que es un ambiente semiárido con baladres, espinos y carrascos se convierte en un espectacular arroyo de montaña más bien propio de los Pirineos, aunque sólo sea artificial y por un tiempo limitado. El agua es de una calidad excelente y sale muy, muy fría3Esto es así porque se trata de agua fósil que no afloraría a la superficie espontáneamente..

El camino que antaño era muy intuitivo y había que ir adivinándolo entre espartos y jaras, hogaño está muy marcado y es prácticamente evidente desde el principio. La máxima es mantener el borde del cañón con la salvedad de dos o tres barrancos muy profundos que hay que salvar perfilándose hacia el interior por unas trazas muy marcadas.

La primavera está en todo su esplendor y así la disfrutamos. Hace bastante calor y enseguida nos metemos en las escaleras que descienden a la altura del cauce. Estas obras se corresponden con la realización del Salto de los Almadenes en la década de 1920 donde se construyó un túnel de derivación desde la Mulata — el sitio hacia donde nos dirigimos — hasta el propio Salto — donde hemos dejado los coches4Las obras de la central fueron posteriores en unos años a la construcción del Embalse del Quípar o de Alfonso XIII, pues dicho rey vino a inaugurarlo en el 1918.. A mí siempre me han fascinado este tipo de obras tan faraónicas y complejas, sobre todo si pensamos en los medios de aquella época. Uno ve los respiraderos de los túneles o las enormes escombreras y se imagina centenares de obreros con sus mulas de carga transportando toneladas de material en un ambiente muy complicado.

Espectacular el cañón como siempre

Cuando llegamos a la Mulata nos encontramos con mi hermana y un grupo de amigos que están visitando la Serreta, un abrigo en el que se pueden apreciar pinturas rupestres y que han habilitado para el gran público. Nos ponemos bajo los tarays a comer y disfrutamos de nuestros bocadillos siempre teniendo presente que hay que regresar.5A día de hoy resulta imposible alcanzar los prados que hay junto al embalse de la Mulata pues la presa está cerrada al tránsito de personas. Aún así, la excursión puede realizarse sin ningún problema salvo estos últimos metros.

Muy pronto recogemos los bártulos — esta gente siempre anda estresada, con lo que me gustan a mí las siestas — y deshacemos lo andado. Hace mucho calor — unos 25 grados — y tenemos sed porque nos hemos quedado casi sin agua. Pero no pasa nada, todo está controlado, llegamos a los coches y nos vamos al Maripinar. Allí tenemos una cita con las cervezas… con las cervezas y con la gentileza de unos novios — y mi otra hermana — que nos invitan a tres o cuatro jarras más y una botella de sidra que nos ponen a más de uno para volar. Esto sí que es terminar bien la jornada: todo queda en familia.

fotos

en el cañón de almadenes