datos

Distancia: 8 kilómetros
Duración: 4 horas
Desnivel: 600 metros
Tipo de marcha: ida y vuelta por el mismo camino
Dificultad: media
Tipo de camino: sendas
Agua potable: sí, en la fuente de la Higuera
Época recomendada: todas son buenas
Sugerencias: atención especial en la senda volada del cañón si vamos con niños o personas torpes
Cartografía: hoja 890-IV del IGN 1:25.000
Croquis: pincha aquí para verlo
Track: descargar aquí desde wikiloc

intro

Esta ruta es una de las más famosas en la región de Murcia y su vinculación con el río Segura es evidente. Pese a no ascender a ninguna cima el recorrido es montañero y transcurre por un ambiente vertical, aéreo y vistoso. El cañón de Almadenes se encuentra situado al norte de montañas tan significadas como el Almorchón, la Palera y la sierra del Molino. El origen de esta impresionante hendidura se explica por la existencia de una falla tectónica que corta estratos superpuestos de dolomías y calizas. Es precisamente ahí, en esa debilidad del terreno, donde el río ha ido pacientemente horadando y labrando una geología dinámica y vertiginosa que se traduce en un desfiladero de muchos kilómetros de longitud y paredes que oscilan entre los 70 y los 120 metros de altura.

Espectacular el cañón como siempre

La ruta se inicia por una senda cada vez más marcada que serpentea por el borde del cañón en la margen derecha del Segura. Hay que salvar varios barrancos que vierten sus aguas al río por lo que el terreno es un continuo sube y baja con tendencia a ascender. En un momento dado, la senda se asoma al cañón y se descuelga hacia adentro por las paredes de forma acrobática gracias a unas escaleras de obra que posibilitan el acceso a pie de río.

reseña

Tomando como referencia la localidad de Cieza tomaremos la carretera comarcal C-330 que se dirige hacia Mula. Así salimos del casco urbano por el puente de Hierro y, apenas 4 kilómetros más tarde, tomamos un cruce a la derecha por la carretera del embalse del Quípar o Alfonso XIII. Seguimos esta carretera durante 7 kilómetros hasta que nos encontramos un nuevo desvío que tomamos a la derecha dirección Salto de Almadenes.

Nada más llegar a la central y cuando se termina de bajar encontraremos una estación del S.A.I.H. (servicio de alertas e información hidrológica) junto a una explanada donde dejamos los coches. Nos encontramos frente a la Central y la salida del cañón. Continuamos unos metros más por el asfalto hasta una cruce con forma de Y donde a la izquierda vemos las instalaciones de un pozo de sequía. Tomamos el ramal de la izquierda (el de la derecha acaba pronto cerca de una alambrada) y ascendemos unos 500 metros más hasta llegar a una explanada de tierra blanquecina con unas cisternas abandonadas y un muro de obra que es, en realidad, una balsa donde se recogen las aguas que descienden desde la presa de la Mulata a través de un túnel.

Escaleras de mampostería

El muro de obra va perdiendo altura hacia el Oeste y nosotros nos dirigimos hacia allí. Si nos asomamos por encima veremos la gran balsa de agua que ya hemos comentado y el túnel. Ahora debemos subir la pequeña loma en la que está excavado el canal. Para ello, a la izquierda, hay unos escalones de piedra naturales que muestran signos evidentes de pisadas así como señales rojas y blancas del GR127. Por allí ascendemos y nos vamos colocando cada vez más altos. La traza de la senda es muy evidente y nos lleva, tras superar la loma, en suave descenso hacia un primer barranco con suelo de roca viva que se desprende con violencia hacia el Segura y donde es frecuente ver a practicantes de barranquismo.

Perspectiva frontal de la Cueva de la Serreta

En el lecho del barranco hay unos muretes artificiales para remansar el agua cuando ésta desciende por su cauce. En realidad, el agua que remansan estas pozas proviene de un sondeo situado un kilómetro más arriba y que es uno más de los pozos de sequía que sirven de apoyo para las situaciones de emergencia hídrica. De ahí que el agua esté presente tan sólo unas temporadas muy concretas y que tenga una pureza y frescor excepcional. Nosotros aprovechamos precisamente uno de estos muretes para atravesar este primer barranco y continuar por la traza marca de la senda que tiende siempre a aproximarse al borde del cañón. Pese a lo evidente, si nos encontramos perdidos lo más razonable es siempre continuar pegados al cañón ya que es perfectamente transitable.

Tras varios barrancos empezamos a vislumbrar en el otro lado del cañón una gran oquedad culminada por una trampilla de obra que da acceso a su interior. Nos encontramos frente a la Cueva de la Serreta, una de las muchas que hay presentes en este tramo del río y que se formaron debido a procesos kársticos en los que las rocas carbonatadas se disuelven dando lugar a geoformas características como simas, cavidades, lapiaces, dolinas, etc. Lo característico de estas cuevas tan cercanas al borde del cañón es que tienen, como poco, dos entradas: una superior y otra que da al río.

El río aquí está vivo

Después de contemplar la Sima de la Serreta continuamos caminando entre espartos, pinos carrascos, lentiscos y espinos. La senda está muy bien marcada y cada vez va ganando más altura hasta que nos acerca al borde del cañón, junto a un pino solitario y un hito de piedras. Éste punto es muy importante pues a partir de ahí nos vamos a internar dentro del cañón.

Desde el pino solitario y junto al hito de piedras también puede apreciarse una marca del GR127. Como referencia evidente de que nos encontramos en el lugar correcto, además de que la senda está muy marcada, podemos contemplar un espectacular diente de roca anaranjado que está desprendido de la pared del cañón. Comenzamos a descender por entre las rocas, ganando cada vez mejores y más aéreas vistas de un paisaje generoso y exuberante en sus formas. En los tramos imposibles encontraremos unos tramos de escaleras de obra que realizaron los mismos obreros de la central para comunicar el Salto de Almadenes con la Presa de la Mulata. En un momento dado y tras descender un largo tramo de escalones nos encontramos con un árbol caído y un puente, o lo que queda de él: su armazón de hierro y algunos trozos de obra pegados.

Un tramo algo aéreo

Para cruzar el puente no hay que alarmarse ya que apenas hay caída y existe la posibilidad de atravesarlo sobre los hierros o apoyados en la pared de la izquierda que tiene agarres evidentes. Tras cruzar esta pasarela seguimos en terreno descendente por la senda que sigue muy marcada y que, con sus acrobacias, nos va internando en el corazón del cañón. Finalmente nos pone casi a nivel del río y nos obliga a extremar las precauciones cuando a nuestra derecha tenemos precipicios de decenas de metros. Mucho cuidado aquí si vamos con niños o animales.

En un momento dado ya empezamos a ver la presa de la Mulata que es el final de esta excursión. Enseguida llegamos a un pequeño promontorio de roca que se eleva unos diez metros sobre el curso del agua. La senda desciende hacia la izquierda camuflada por los lentiscos en un tramo semioculto pero que, tras haberse popularizado la ruta, cada vez está más marcado. Seguimos ahora ya casi a nivel de río y nos internamos por una zona de ‘jungla’ entre carrizos, cañas, baladres, rosales, pinos y zarzas. Avanzamos esquivando las espinas y agachándonos para ahorrarnos más de un coscorrón hasta que llegamos a un tramo de la senda en el que sale un ramal algo indefinido a nuestra izquierda

Vistas desde la Mulata II

Este ramal sube durante unos cincuenta metros hasta una impresionante higuera y un manantial. Se trata de un sitio espectacular para descansar y refrescarse. El agujero que vemos a la izquierda conforme subimos es uno de los muchos respiraderos del túnel del canal por los que sacaban el escombro cuando lo abrieron.

Unos minutos más de senda que ahora tiende a ascender y ganamos uno de los estribos de la presa en la margen derecha. Ahí puede debe terminar la excursión aunque es recomendable acercarnos a la otra margen del río y reponer fuerzas bajo los enormes tarays que nos ofrecen su sombra y la hierba fresca porque es imposible atravesar la presa tras el cierre de la misma por parte de la empresa concesionaria. El regreso lo efectuamos por el mismo camino.

El manantial del Borbotón

Justo enfrente de donde hemos aparcado los vehículos para hacer esta ruta está el Borbotón o ‘Gorgotón’, una surgencia kárstica con la peculiaridad de encontrarse en el interior del cauce del Segura. Este lugar de excepcional interés geológico tiene su origen en las aguas subterráneas que capta el acuífero del Sinclinal de Calasparra tratándose el Borbotón de uno de sus aliviaderos naturales.

En los episodios de explotación del acuífero del sinclinal se produce, evidentemente, un descenso del nivel freático de las aguas por lo que puede llegar incluso a desaparecer en ciertas temporadas. No obstante, existe una normativa precisa y exigente que obliga a realizar las extracciones del acuífero con todas las reservas posibles con objeto de minimizar el impacto ambiental de las mismas.

La importancia histórica de esta surgencia está avalada por las diversas referencias que encontramos en la literatura. Así, Pascual Madoz en 1850 ya lo mencionaba de la siguiente manera: el Segura se introduce en el término de Cieza por el sitio maravilloso de los Almadenes. A la salida de tan penoso tránsito recibe las aguas de un gran borbotón que se abre paso por el agujero de una peña.

Pero el relato más destacable data del siglo XII y es obra del geógrafo Al Zhuri que recorrió el Segura desde su nacimiento hasta las proximidades de Cieza. En su obra ‘Kitab al-Yaŕafiyya’ expresa con maestría su paso a través del cañón de Almadenes:

Siguiendo su curso, recibe a continuación las aguas del río de Calasparra (Quípar) entrando después en una angosta garganta conocida como la Fuente Negra. Dicho lugar es una de las maravillas del mundo. Creó Dios aquel estrechamiento o garganta partiendo en dos una montaña de mármol rojo. La hendidura está constituida, a derecha e izquierda, por dos paredes que tienen cada una de ellas cincuenta brazas de altura. Su parte más ancha mide una mayora o cuerda (de 40 a 60 codos) y su parte más angosta un cuarto de marya. No penetra allí el sol sino cuando está en el signo de Géminis (cuando los días son más largos). Al final de la garganta está la Fuente Negra, que brota en medio de la corriente del río, enviando su agua por el aire a la altura de una braza aproximadamente. Mana del mismo lecho del río y es un agua sulfurosa, amarga al paladar.

notas

  • Puede hacerse una ruta circular regresando a la central de los Almadenes por la margen opuesta del río. Para volver a cruzar el río existe una pasarela metálica precisamente a la altura del Borbotón.
  • En primavera, cuando el esparto está más tenso, siempre es recomendable caminar con pantalón largo
  • En la ruta existen ciertos lugares con peligro potencial por lo que es preciso andar con atención y vigilar a los más menudos. No efectuarla con la roca mojada o mal tiempo.