Ascensión circular al Calar de Rapa, segunda altura de la sierra de Baza, saliendo desde las Juntas y remontando el río Gor hasta los Pulidos y el barranco de San Sebastián. El regreso lo proponemos por el GR7 hacia las Casas de Don Diego. Otoño en estado puro.
ficha

sierra de Baza
noviembre de 2014
6 h
16 km
940 m
despejado, anticiclón, calor
recorrido por vereda antigua hasta los Pulidos, luego alternaremos monte a través con trozos de pistas y carriles, orientación sencilla
pincha aquí para ver el croquis
track disponible aquí

Muchas visitas a Baza voy a necesitar para conocer este macizo de las Béticas y equilibrar la web en relación a otras sierras mucho más frecuentadas. No pasa nada: siempre es bueno tener excusas, proyectos y objetivos que cumplir. Nos alimentamos de eso precisamente.

Hace un par de semanas entró el primer frente que barrió todo el sur. Aquí, como es habitual, nos cogió la cola del mismo, pero era un frente muy activo que dejó las primeras nevadas de entidad en altura bajando la isoterma 0 al mediodía hasta los 2200 metros. Un día después del barrido allí estaba con Moss bien temprano en la aldea de las Juntas, un lugar encantador a los pies del Calar de las Torcas, un 2mil secundario que se desprende al sur del Picón de Gor.

La aldea de las Juntas se desparrama en la margen derecha del río Gor que a estas alturas de la película todavía es un arroyuelo cantarín de montaña definiendo una línea de chopos, álamos, fresnos y serbales que en estos días otoñales se incendia de luces y brillo. Hemos venido a disfrutar de estos colores y, de paso y si se tercia, llevarnos alguna montaña en la buchaca.

Concentrado

La ascensión está tomada de los libros clásicos de Carlos. Salimos de las Juntas por un camino vecinal que se dirige al cortijo de la Leche y enseguida bajamos al cauce del Gor por el que avanzamos contra corriente. El camino cada vez está más claro — hablo en relación a mi última visita en el 2009 — y se nota el trasiego continuado de caminantes. En estos primeros kilómetros apenas se gana altura y vamos dejando barrancos secundarios que descienden desde las alturas. Me pregunto si éstos serán transitables y apunto futuras variantes para cuando regrese por aquí.

En un momento dado nos salimos del cauce para tomar el viejo camino de herradura que serpentea por la margen derecha. Está afirmado con lajas planas de esquisto y remonta unas decenas de metros en la vertical del río lo que nos permite buenas perspectivas y fotografías diferentes. Compruebo que, en efecto, es posible continuar por dentro del cauce ya que el camino ahora sí está abierto, pero prefiero mantenerme en la antigua vereda de siempre que antaño utilizaron los lugareños de los Pulidos para descender hacia el valle.


Cuesta distinguir la cumbre principal porque estamos en una amplia meseta de enormes proporciones. Finalmente la alcanzamos y echamos un sorbito de agua. Seguimos.


En los Pulidos me detengo a comer un bocado en la hierba esperando a que asome el sol. La mañana está muy fría y en las alturas los pinos presentan los restos atormentados de una noche toledana. Juego un rato con Moss que está muy inquieto escuchando los jabalíes y las cabras y enseguida retomamos el camino. Ahora ascendemos por un viejo carril que busca el entronque con la pista principal. En un momento dado lo abandono para subir a trocha buscando el eje del barranco de San Sebastián por el que vamos a ganar la zona de cumbres del calar.

El barranco al principio parece complicado con mucha zarza y piedra suelta pero enseguida disminuye la pendiente, se pone pacífico y se disfruta con la nevada reciente. Justo antes de una mancha densa de repoblación me salgo y remonto por la vertiente orográfica izquierda para ganar la cumbre siguiendo el nervio de un espolón que está libre de sabinas y piornos. Arriba gano vistas hacia el sur de Sierra Nevada y disfruto porque apenas sopla el viento. Cuesta distinguir la cumbre principal porque estamos en una amplia meseta de enormes proporciones. Finalmente la alcanzamos y echamos un sorbito de agua. Seguimos.

Los grandes tres miles de Sierra Nevada

El descenso lo hago buscando la pista principal hacia el oeste. Es muy cómodo, abierto y sencillo y enseguida estamos dándole a la alpargata camino del Collado de Doña Ana donde me espera otra decisión. Aquí me gustaría tenerlo todo: bajar por la cuesta de la Redondilla y explorar dicha senda o seguir la pista y visitar las Casas de don Diego y sus árboles de ribera que deben estar espectaculares. Me decanto por la opción botánica, cojo el GR7 para quitarme la pista aburrida y me pongo en piloto automático para disfrutar del otoño y las luces limpias del aire post-frontal.

En la balsa que hay junto a las Casas me como un bocadillo de fuet con Moss y nos quedamos mucho tiempo en silencio escuchando las hojas mecidas por la brisa. Pongo el disco duro en modo ‘rec’ y grabo estas luces y estos sonidos. A esto hemos venido, a esto y a encaramarnos en una nueva montaña.

fotos

en la sierra de baza