Incursión en la sierra de Baza para ascender a la Boleta, uno de los 2miles calizos que hay a poniente del macizo con el aliciente de remontar el barranco de la Fonfría y descender, en recorrido circular, por el arroyo de Baúl.
ficha

sierra de Baza
enero de 2014
6 h
19 km
1200 m
estable, frío
recorrido por sendas y monte a través; el descenso al arroyo de Baúl se realiza por una zona con espinos y abundante vegetación; mejor pantalón largo
pincha aquí para ver el croquis
track disponible aquí

Volvemos a Baza con la excusa de remontar hacia la Boleta, uno de los dos miles que hay en la zona de calares a poniente del macizo. En realidad, la cumbre es el pretexto para recorrer el barranco de la Fonfría y conocer el curso alto del arroyo de Baúl. Dejamos el vehículo junto a la venta Vicario en el puente de la antigua carretera nacional y desde allí caminamos por el centro del cauce siguiendo un carril que serpentea vadeando el arroyo varias veces.

Aunque no es temprano las aguas permanecen heladas y el sol casi no calienta. En apenas una hora estamos en la Fábrica de Pardo, una antigua fundición de plomo del siglo XIX donde descansamos bajo los chopos. Me como un bocata escuchando las cantarinas aguas del arroyo de Baúl, Moss se entretiene aquí y allá husmeando los rastros de los cientos de animales e intento recordar cómo era el paso para subir por la Fonfría.

Enseguida lo encuentro gracias a unos troncos que ayudan a pasar el cauce y comenzamos a remontar el barranco por una senda bien afirmada con hitos. Hay caducifolios repartidos aquí y allá. Este lugar es un paraíso botánico que bien merece la pena recorrer en otoño. Hoy es un día frío de invierno con nieve en las cumbres, las hojas de los arces en el suelo y charcos helados bajo los pies. No pasa nada: lo disfrutamos igual. La senda está mucho más marcada que hace unos años y pronto nos acerca hasta el Pino de la Señora, un espléndido ejemplar de laricio que se encuentra escondido en el bosque.

Nos adentramos en la espesura de la Fonfría

Hasta este árbol monumental nos hemos ido guiando por una senda definida que además tiene pinturas blancas y verdes. Desconozco quién es el autor de las mismas pero son bastante antiguas. Además en los últimos tiempos han colocado unos hitos para ayudar todavía más en la localización de este majestuoso ejemplar. Sin embargo, a partir de aquí ya no hay camino definido – o yo no he sabido encontrarlo – por lo que remonto buenamente en la dirección que estimo correcta. En cualquier caso el terreno es muy cómodo y se avanza metido entre el pinar de repoblación y caminando sobre las jumas.

Mantengo la margen izquierda del barranco que es también la ladera de umbría del calar de Tejoletos. Empiezo a encontrar grandes neveros que están congelados y que hacen peligroso el tránsito con la pendiente. Enseguida alcanzo un carril de saca o jorro que avanza en la buena dirección. Lo tomamos y ganamos metros con rapidez hacia el collado que define la cabecera del barranco y que da paso a los Prados del Rey.


Sin descuidarme mucho pues no conozco la bajada recogemos rápido y bajamos hasta el refugio del Pozo de la Nieve siempre buscando las zonas despejadas con hierba para no resbalar en el hielo.


En el mismo collado dudo entre comer o aguantar hasta la cima. Opto por lo segundo y ganamos la cumbre de la Boleta justo a las dos del medio día. Me apaño en una roca lisa y hacemos buena cuenta del bocata de jamón y la caña de chocolate. Moss está de suerte y caza varios trozos de tocino. Cuando se los termina se pone atento en los cortados para controlar la estampida del rebaño de montesas que hemos espantado al llegar a lo más alto. Hace un día precioso con nubes finas que apenas velan la luz del sol. Sierra Nevada refulge al sur y aprovecho la claridad de la atmósfera para tomar con el zoom varias imágenes nítidas de la hoya de Baza y de las tierras quebradas del Negratín.

Sin descuidarme mucho pues no conozco la bajada recogemos rápido y bajamos hasta el refugio del Pozo de la Nieve siempre buscando las zonas despejadas con hierba para no resbalar en el hielo. Desde el refugio tomamos el carril que se dirige hacia el collado del Sabinar y en las primeras trazas de ganado que vemos que descienden por la derecha nos lanzamos hacia la búsqueda del cortijo de los Cazadores. No es una senda propiamente dicha pero se nota pisado por el ganado y el avance es sencillo.

El Negratín y la sierra del Pozo detrás

Antes de llegar al mismo nos encontramos con una mancha de espinos muy incómoda. La atravesamos y voy sufriendo por Moss pues le pillan justo a la altura de los ojos. En el cortijo tengo mis dudas porque ya no veo ningún rastro claro del camino. Finalmente decido bajar todo tieso buscando el cauce del arroyo de Baúl. Éste es el tramo más incómodo de la ruta y comprendo que hacerla en sentido contrario debe ser un infierno pues cuesta arriba los enmatojamientos son todavía más duros.

En cualquier caso es un breve tramo y llegamos hasta los bancales del cortijo del Peñón. Lo rodeamos por la derecha y nos ponemos en paralelo al cauce del arroyo. Ahora sí hay una vereda definida por la margen derecha que nos lleva cómodamente hacia la fábrica de Pardo. La tarde ha acabado por cerrarse del todo. Son poco más de las cuatro pero el sol ya está oculto. El camino se hace todavía más cómodo y por el carril alcanzo en apenas media hora el coche. Un pateo de los buenos por una sierra a la que siempre queremos regresar.

fotos

en la sierra de baza