Ascensión al cerro de Poyo Alto por la vertiente sur desde la aldea de Fuente del Esparto siguiendo el GR247 Bosques del Sur. El regreso se efectúa caminando por la divisoria hasta enlazar con la vieja vereda que viene desde Arroyo Blanquillo hacia la Fresnedilla.
ficha

sierra de Segura
octubre de 2014
5 h
13 km
900 m
estable, calor
al inicio recorrido sencillo siguiendo el GR247; luego toca caminar monte a través por la divisoria con bastante vegetación; descenso a la Fresnedilla por senda muy perdida; de la Fresnedilla para abajo cogemos tramos a trocha;
pincha aquí para ver el croquis
track aquí disponible

En la agenda de otoño siempre hay reservada una fecha para visitar el curso alto del Segura. Antiguamente era complicado saber cuándo ibas a encontrar en su mejor momento a los chopos, los serbales, los fresnos y los quejigos. Sin embargo, en esta era moderna de ahora, gracias a las cámaras web y a que la gente comparte sus andanzas, te puedes ir haciendo una idea de como está madurando el gran verde hasta prender de colores cálidos los valles y recovecos de la Sierra.

A eso me he dedicado los últimos días hasta que he encontrado la coyuntura perfecta para acercarme. Dejo el coche donde acaba la carretera para entrar a la Fuente del Esparto, una aldea encantadora y solitaria cuyas estrechas calles me reciben en silencio. En las puertas veo el clásico tablacho para evitar la entrada de las aguas en caso de fuertes precipitaciones o nevadas. No parecen ser muy necesarios en este otoño seco y cálido que nos ha tocado.

Cruzo el barranco de Borbúa por un puente de obra y voy remontando siguiendo las señales claras del GR247. La senda comunica las cortijadas del valle que, como las cuentas de un rosario, van enlazadas unas a otras por la trama cantarina del agua, el otoño y sus chopos. Se suceden los viejos caseríos, las eras olvidadas, los muros, las zarzas y las calderas oxidadas; visito así enclaves como los Galdones y los Paulinos, rincones silenciosos a la sombra de los Dientes de la Vieja y la muralla de la Cuerda del Mosco. Para allá arriba, a la casa de los leonados, es a donde vamos.

Embalse de Anchuricas

Reconozco el rincón donde dormimos la siesta hace un par de años cuando bajábamos del Puntal de la Misa y nos internamos en el bosque junto a una alambrada. El camino se pone todavía más bonito, se embosca de arces y abundan los robles y la roca. Alcanzamos así el paso de la Viga que remontamos hasta ganar la divisoria de la cuerda del Mosco. Nos asomamos al norte para tomar unas fotos del valle de los Anchos y de ahí tiramos por la umbría buscando la cumbre.

Este camino ya lo hicimos en una primavera inolvidable con registros de récord. Voy intentando recordar cuándo nos salimos del carril para ganar a trocha la cumbre pero me despisto y me paso el mejor acceso que es justo en el collado. Así termino bajando apenas cien metros por el carril hasta que decido aventurarme entre los pimpollos y las salvajes pendientes que protegen el cerro de Poyo Alto.

Banderillas, Calarejos y al fondo la cordillera del Gilillo

Por suerte la ladera cada vez se torna más limpia y Moss me va buscando los mejores pasos entre la pinocha y las cortezas. Enseguida ganamos la cresta y arribamos al promontorio de la cumbre que es, como su nombre indica, un poyo propiamente dicho: banco de piedra, yeso u otra materia, que ordinariamente se fabrica arrimado a las paredes, junto a las puertas de las casas de campo, en los zaguanes y otras partes. (Véase la la definición de la R.A.E.)

En la cumbre el ritual de siempre: bocadillo, vistas, juegos con Moss, alguna foto que otra… Examinamos también el horizonte para distinguir las montañas conocidas y motivarnos con las muchas pendientes por subir. Y de ahí para abajo siguiendo el cordal hacia el sur por terreno, en principio muy claro, pero luego más caótico y denso de pimpollos. Y así, enredado entre las ramas, alcanzamos un primer collado justo en la vertical de los cortijos de Arroyo Blanquillo por donde pasa la vieja vereda que comunicaba con la Fresnedilla.

Abandonamos así la divisoria y nos internamos en la cara este de la montaña para seguir a duras penas la vereda muy perdida y matojera que serpentea evitando los tajos y paredes hasta llegar a la zona de los cortijos. Los hitos que encontramos en esta vereda tengo entendido que los puso Paco Lorite. Desde aquí le agradecemos enormemente el esfuerzo que le supuso. Sin ellos sería prácticamente imposible distinguir la senda entre la maleza. Muchas gracias por recuperar este viejo camino de herradura.1El descenso de esta ruta, si bien ha sido posible gracias a Paco Lorite, lo he sacado directamente de la ruta que hizo Sansón con su gente y que publicaron en su foro.

Una vez en la Fresnedilla cogemos el carril que desciende hacia el valle pero enseguida lo abandonamos para caminar por una cuerda de ladera siguiendo una traza difusa que nos acerca directamente hacia nuestro destino. Tras un par de tramos monte a través aparecemos en la pista principal más o menos a la altura de la Fuente del Esparto pero en la orilla opuesta del arroyo Borbúa. Al entrar en las calles me encuentro con una pareja que está pasando el mes de Octubre en la casa de sus padres. Un rato de conversación y sigo mi camino hasta el coche. Me despido de los colores vivos hasta una nueva ocasión. Seguro que pronto. Seguro que sí.

fotos

en sierra de segura