Proponemos la ascensión a Peña Horadada siguiendo el barranco del mismo nombre y que define un estético corredor al noroeste de la montaña. El descenso lo realizamos por la Cuerda de los Limones.
ficha

sierra Nevada
febrero de 2011
8 h
10 km
1000 m
soleado, estable
dificultad de conjunto PD con pendientes medias de 45 grados; hay resaltes de hielo de 60 grados que se evitan por la margen izquierda orográfica
mapa del itinerario e imagen de la vía
track aquí disponible

[Fotografías de Félix Gómez de León y el autor]

A un lado el Buitre y al otro el Almirez. Entre estas dos destacadas montañas de la Sierra Nevada de Almería se esconden unas nortes de aspecto agresivo que bien merecen ser exploradas y conocidas. De todos los corredores, itinerarios y vertientes que nos encontramos no hay — a mi juicio — otra actividad una de las actividades con más ambiente y fiereza que es la ascensión a la cumbre del agudo espolón de Peña Horadada por el corredor que da origen al barranco del mismo nombre.1En un viaje que hice hace ya la montonera de años con la bici por la Sierra Nevada de Almería me quedé alucinado de las posibilidades que tenía esta vertiente casi desconocida para el gran público. De todos los lugares que vi el enclave de Peña Horadada fue el que más me impresionó.

Con este objetivo entre ceja y ceja nos plantamos muy temprano en Abrucena, callejeamos buscando el acceso a la Sierra y al final encontramos un carril asfaltado que asciende hacia el Área Recreativa de la Roza donde hay muchas instalaciones que ahora encontramos vacías y con una fina capa de nieve. Precisamente tras pasar este área enlazamos con la pista principal que recorre esta vertiente norte de la montaña. Hacemos unos dos o tres kilómetros más y en un puente sobre el Barranco del Diablo dejamos el coche porque hay mucha nieve y a partir de aquí la pendiente aumenta.

Hace fresco y un día radiante de anticiclón. Calentamos buscando el barranco de Peña Horadada que nos encontramos a escasos 500 metros del vehículo. Me lanzo de cabeza al interior del cauce pero Félix me dice que no, que mejor ganarle metros por fuera.La verdad es que tiene razón porque en esta parte baja hay poca nieve pero la suficiente como para dejar muy resbaladizas las abundantes losas planas por las que es facilísimo despeñarse.

Así pues, remontamos por la loma buscando la Casa de los Mineros donde admiramos un bosquete de encinas centenarias que están salpicadas por los bancales y las huelgas. Por encima de la casa encontramos una acequia muy rudimenaria que seguimos ya que nos va acercando cada vez más al barranco de Peña Horadada y al corredor que, a esta altura, ya está cargado con mucha más nieve.

Practicando un poco con el hielo

De vez en cuando levantamos la cabeza y comprendemos perfectamente por qué se le llama a este agudo espolón la «peña horadada». El motivo es una enorme oquedad bajo la cima que debe tener un tamaño descomunal pues la vemos enorme desde casi 600 metros más abajo. Pero mejor nos olvidamos de mirar para arriba y empezamos a centrarnos en nuestros pies que por aquí abajo la cosa ya anda animada2Hay un libro excelente sobre Sierra Nevada escrito por Lorenzo Arribas con itinerarios para esquí de montaña. Una de las actividades estrella consiste en descender por este corredor aunque especifica claramente que es un descenso muy técnico y que requiere unas condiciones de nieve especiales..

El corredor alterna escalones y resaltes con zonas llanas y tranquilas. En los primeros nos vamos a encontrar con unas cascadas de hielo frágil y fino en las que un torrente ruidoso de agua por debajo no te da, precisamente, confianza para afrontarlas. En los segundos la nieve está muy blanda y nos iremos hundiendo hasta las rodillas. Vamos superando poco a poco estos pequeños resaltes hasta que nos encontramos con una cascada bastante grande — entre diez y quince metros — bastante descompuesta y muy arriesgada de proteger. Como tampoco podemos esquivarla por los lados buscamos un escaqueo por fuera del corredor principal.

De esta forma Félix se encarama a la derecha por una pala de nieve inclinada y salimos por un corredorcilllo secundario muy disfrutón que también nos obligará a «enredarnos» en algunos resaltes de mixto. El tema está en que aquí las rocas parecen estar dispuestas de la peor forma ya que se presentan como enormes lajas o lanchas con una inclinación endiablada. Si tienes que superar alguna de estas y no te llega la mano o el piolet para alcanzar el borde entonces tienes que confiar en que los crampones se agarren bien en alguna minúscula irregularidad de la roca, un acto de fe de difícil comisión cuando tienes el culo al aire.

En la zona superior, casi en la salida del corredor

En cualquier caso, la posible caída es breve y pequeña así que nos apañamos para salir por arriba sin ningún problema. Cuando hemos agotado el corredor secundario vemos que ya estamos más altos que la cascada descompuesta por lo que hacemos una travesía que nos coloca de nuevo en el corredor principal. A partir de ahora la nieve irá mejorando con la altura y apenas nos encontraremos con dificultades.

Le vamos ganando metros rápidamente a la montaña y me entretengo en algunos paños de hielo de poca inclinación. Cada vez el sol está más alto y empezamos a vislumbrar la salida lo cual nos anima a acelerar. La parte final del corredor se vuelve a poner apretada3Esta parte admite un escaqueo sencillo pero nosotros lo obviamos y nos obliga a superar un muro haciendo dry-mating — clavar el piolet en las matas, por supuesto — y sudando para ganarnos el bocadillo.

Después del paso apretado nos queda remontar una zona más amplia que desemboca en una última cascada de hielo ya bien formada y una pala de nieve con bastante inclinación que superamos con algo de incertidumbre ya que se nos hunde el hielo que tiene debajo dejando al descubierto un hueco de un par de metros. A partir de aquí terreno fácil hasta la cumbre de Peña Horadada donde almorzamos con estupendas vistas del Buitre.

En el valle del río Nacimiento está el pueblo de Fiñana

Mientras disfrutamos de un tiempo espléndido miramos con curiosidad las diversas opciones que tenemos para regresar al coche. La bajada más directa y sencilla consiste en buscar las pendientes que miran hacia el Buitre y buscar la margen derecha del Barranco del Diablo. Sin embargo, preferimos probar suerte yéndonos hacia los Tajos de la Cruz y bajar por el espolón de la cuerda de los Limones aprovechando uno de los característicos cortafuegos que protegen los bosques de coníferas en esta zona de la Sierra.

La luz de la tarde cada vez es más inclinada y nos vamos perfilando hacia la vertiente de poniente para evitar unos tajos verticales. Tras una breve travesía por nieve muy blanda aparecemos en el cortafuegos. Desde ahí tenemos suerte y cogemos un tramo del Sulayr que se adentra en el bosque y pone la guinda a una jornada tranquila en lo meteorológico pero muy animada en la vertical. Pronto más.

fotos

en sierra nevada