Encajada en esa cuña que la provincia de Albacete hace entre Jaén, Granada y Murcia se encuentra la Sierra de las Cabras. Presentamos aquí una ascensión circular entrando a la montaña por el norte y la aldea de las Cañadas..
ficha

sierra de las Cabras, Albacete
diciembre de 2010
5 h
10 km
750 m
estable, cálido
recorrido por carriles y monte a través con orientación relativamente sencilla; al caminar mucho tiempo por la divisoria no acometer la actividad si hay fuerte viento
croquis disponible aquí
track disponible aquí

La sierra de las Cabras es una de las clásicas. Encajada en esa cuña que la provincia de Albacete hace entre Jaén, Granada y Murcia se encuentra esta enorme sierra que podemos considerar como parte de otra mayor: la Sierra del Taibilla que da origen al río homónimo del que beben más de un millón y pico de personas en el sureste peninsular.

Casi siempre había subido por el sur a esta montaña y eso no es casualidad: resulta que, pese a ser el techo de la provincia de Albacete, está mucho más próxima a la de Murcia y es una ascensión más asequible — en lo que a coche se refiere — para los montañeros de Levante que para los de tierras manchegas. Basta acercarse a Cañada de la Cruz, en la provincia de Murcia, y coger un carril que ahora está asfaltado y que va rodeando toda la sierra por el sur en sentido horario a la vez que recorre múltiples cortijadas como la Fuente de la Carrasca, la Hoya del Espino y las Cañadas.

Desde esta última, ya en la cara norte, comienza nuestro recorrido. Dejamos el coche en un cruce de pistas muy próximo al caserío y comenzamos un pateo por un amplio carril en dirección al cortijo del Talón. Hace bastante calor para estas fechas y del nevazo de la semana pasada apenas quedan restos en las umbrías más altas.

El carril desciende levemente hasta las ruinas el cortijo donde lo abandonamos para ir remontando un barranco ya sin camino ni senda. Es una ascensión muy entretenida y agradable, entre manchas de pino rodeno y salgareño y con el aliciente de superar varios diques que retienen los materiales blandos de la montaña para no aterrar el embalse del Taibilla, bastantes kilómetros aguas abajo.



Tras remontar unos 500 metros alcanzamos un collado de 1913 que separa los dos miles orientales de esta sierra — Cacarines Norte (2018m) y Sur (2035m) — del occidental — las Atalayas (2084m). Aquí podríamos optar por acercarnos a los primeros pero tampoco es plan de alargar en exceso la salida así que cogemos rumbo hacia Poniente y superamos un empinado resalte que nos coloca en una amplia meseta tapizada de piornos y otros ejemplares de vegetación rastrera.

Avanzamos a lo largo de casi un kilómetro mientras vemos a lo lejos nuestro destino: la cumbre y el bocadillo. Llegamos así a un breve collado por el que tenemos que destrepar unos metros bastante sencillos — Moss los hace sin problemas. A partir de aquí, últimas rampas hasta el vértice geodésico donde comemos y degustamos los tres litros de la garrafa de vino que los compañeros se han traído — muchas gracias desde aquí — y un termo con chocolate caliente. ¡Vaya lujo!

La idea después de comer es regresar al punto de partida haciendo un circuito. Para ello cogemos la arista hacia poniente que nos conduce hacia la cima secundaria del Cagasebo. Es una divisoria algo incómoda de andar por el terreno descompuesto y por un insistente cercado cinegético que define el cambio de vertientes.

Cuando estamos sobre esta última cota de 2044 metros vemos que el sol ya está muy bajo así que toca apretar. La bruma del día caluroso no ayuda a percibir horizontes lejanos — normalmente, Sierra Nevada se aprecia perfectamente desde aquí pero hoy no es el caso. Aún así, sí vemos que en Sierra Seca todavía se mantiene mucha más nieve que en la Sagra y la Guillimona, ambas aquí mismo, como si las pudiéramos tocar.

El descenso lo vamos cerrando por la divisoria que ahora ha virado al norte y un último promontorio que salvamos por Poniente para llegar a los coches. Han sido unas 5 horas de caminata más una de comida en la que hemos disfrutado de un magnífico entorno de panorámicas, rocas descompuestas y pinos bandera. Una cumbre en la que siempre se disfruta.

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