Clásica ascensión al techo de la provincia de Albacete, la sierra de las Cabras, entrando desde el sur, por donde es mucho más accesible para los levantinos. El recorrido remonta un barranco hasta la divisoria principal y luego, tras coronar la cima, regresa por una cima secundaria conocida como Cerro del Mosquito.
ficha

sierra de las Cabras, Albacete
febrero de 2003
5 h
13 km
800 m
frío, viento, nieve
recorrido sin sendas, montañero, con un destrepe sencillo (I)
pincha aquí para ver el croquis
track aquí disponible

Tengo motivos sobrados para mostrarme sentimental con esta sierra. Esquinada en el entrante que hace la provincia de Albacete entre Jaén, Granada y Murcia, en las Cabras se esconde el techo de la provincia manchega rodeado de otras montañas de poderosa envergadura como Revolcadores, la Guillimona y toda la sierra del Taibilla.

Decía que me pongo sentimental porque esta fue una de mis primeras montañas en los años de Universidad. Eran los tiempos de la “expedición malafolla” — en honor a la famosísima aventura del capitán Malaespina — porque siempre nos pillaban todos los marrones meteorológicos. A las Cabras llegamos con el ford Fiesta de Federico, matrícula de Alicante y una sola letra. Por un carril de tierra lleno de barro y baches de medio metro alcanzamos la cara sur de la sierra y le entramos haciendo un “to tieso” por un pedregal inestable que nos llevó directos a la cima.

Con los años descubrí otras ascensiones: desde la Fuente de la Carrasca hay una línea directa pero áspera y muy expuesta al sol y el viento. También está la posibilidad de partir desde Pedro Andrés constituyendo la actividad un soberbio alpargatazo de 12 horas en el que se ascienden todos los dos miles del Taibilla y se retorna por el interior del Arroyo Blanco, al amparo de pinturas rupestres — la solana de las Covachas bajo el Puntal de la Osera — que son Patrimonio de la Humanidad.



Sin embargo, de todas ellas me quedo con la que he rescatado hoy gracias a mi escáner. Se corresponde con la ascensión desde los cortijos del Mosquito, muy cerca de Cañada de la Cruz. Se trata de una actividad interesante, con varios ambientes: sendas, cauces de barrancos, divisorias, un pequeño destrepe muy sencillo y, por supuesto, la cumbre. El día se puede completar haciendo los cerros del Mosquito para descender al coche.

Las imágenes son de hace muchos años — tantos que no puedo datar la excursión — y son fotografías en papel de mi primo Bernardo González con quien he compartido buenas jornadas de monte. Aquél día hacía un frío de mil demonios y al ganar vistas hacia la vertiente Norte de la sierra nos sorprendió un fuerte viento. A Bernardo le salieron después sabañones porque no llevaba gorro pero eso no fue obstáculo para disfrutar de la jornada. De hecho, él mismo me ha confesado que es una de sus favoritas.

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