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Clásica ascensión montañera – que no escaladora – al Almorchón de Cieza por una de las canales que miran al norte. Trepadas sencillas, terreno montañero, espectaculares vistas y un descenso entretenido completan la actividad.
ficha

Almorchón, región de Murcia
noviembre de 2008
4 h
7 km
550 m
anticiclón, frío
terreno montañero con frecuentes trepadas sin exposición, en el descenso hay que saber manejarse bien con las fuertes pendientes y navegar correctamente para no embarcarse; mejor con bastones y pantalón largo
pincha aquí para ver el croquis en foto
track disponible pinchando aquí

Domingo. Hace bueno. Tenemos ganas de monte pero no de hacer kilómetros con el coche. No hay problema porque cerca de casa — cerca de Cieza — también tenemos montañas para saciarnos. Nos vamos para el Almorchón, geología compleja y subyugante con un poder de seducción al que es difícil resistirse, según palabras de José María Galiana.

El Almorchón es uno de mis símbolos, una de mis montañas personales. La primera vez que subí tenía 15 años, iba con tres amigos y al llegar arriba no teníamos nada claro por dónde íbamos a bajar. Fue una experiencia impresionante que me dejó una huella imborrable.

Sin embargo, y paradojas del destino, pese a que podría dibujar sus perfiles con los ojos cerrados y adivinar sus contornos desde cualquier punto cardinal — porque se ve desde tantos sitios — no he estado en la cima en sentido estricto. Para llegar hasta ella es preciso asegurar el último tramo, una trepada de unos 15 metros muy expuestos con baja dificultad (IV) pero que aún no he tenido oportunidad de acometer con garantías — la última vez que estuve allí pensaba que un fisurero era un instrumento de dentistas y que el top-rope era un baile moderno.

Y esa última vez también fue esta: tenía unos 20 años y vine acompañado de «el Carudo», un amigo con el que hice varias excursiones y que no estaba muy allá. Lo digo porque más que una persona, parecía una «cabra montesina», como él las llamaba. Llegamos hasta el collado que nos separaba de la cumbre, una brecha que gana vistas hacia la pared sur. Ahí cogió y se metió la trepada sin cuerda ni nada. Yo me quedé ahí boquiabierto viéndolo subir para estar una larga media hora sin tener noticias suyas. Al final volvió a aparecer y destrepó con la misma facilidad con que había subido. Increíble.

Pero volvamos al presente. Y el presente es que aquí estamos, ascendiendo por la espesura una mañana de Domingo para coronar la(s) cima secundaria(s) del Almorchón que, sin ser las más altas — apenas unos pocos metros de diferencia — sí ofrecen unas panorámicas espectaculares que justifican sobradamente la ascensión.

El terreno es complejo para orientarse. Hay que meterse por un barranco muy estrecho — una canal — con abundantes ramas viejas y arbustos que entorpecen el paso. Aquí vemos a Salva en acción superando una trepadita de roca mientras Paco investiga otro paso mejor.

Pequeñas trepadas

Salva peleándose con el baladre.

Cuidado con el baladre

Lourdes, pasito a pasito, que ya está casi arriba.

Lourdes siempre sonriendo

A Poniente está la cima central donde almorzaremos, el pantano de Alfonso XIII y las Sierras del Noroeste.

Embalse del Quípar

Esta es la arista principal que separa la cumbre oriental de la central. Parece aérea pero es un efecto del zoom que aplasta el fondo contra los personajes.

Caminando por la arista de cumbres

Moss vigila atento la progresión por la arista.

Moss espera a los demás

Encima de nosotros está el torreón que defiende la cumbre principal. La vía normal a la cumbre donde me quedé empantanado está a la derecha. El descenso que nosotros estamos efectuando se realiza por la base de la pared norte siguiendo una evidente diagonal a izquierdas.

Descenso con fuerte pendiente

En definitiva, una mañana estupenda en buena compañía y una montaña excepcional que no me cansaré de repetir.

fotos

en el almorchón de cieza