La Raya del Búho es una fractura de más de cien metros en la Sierra de Crevillente que se puede ascender por el interior con trepadas y algunos pasos aislados de IV. Una escalada entretenida que puede completarse remontando hasta las cumbres de la sierra en un día completo.

ficha

sierra de Crevillente, Alicante
febrero de 2015
5 h
5 km
370 m
estable
itinerario que remonta por una brecha de la montaña en la que encontraremos pasos de escalada de IV; hay reuniones equipadas y algún cable que otro, aunque no hay seguros y es complicado proteger las secciones intermedias por tratarse de placas
pincha aquí para ver el croquis
track aquí disponible

La Raya del Búho es una fractura de unos 150 metros de altura situada en la sierra de Crevillente. Como el sábado dan mucho viento y no se va a poder hacer nada decente en campo abierto hablo con Nino y nos acercamos a la localidad de Crevillente para darle un tiento a este proyecto que teníamos guardado. Atravesamos toda la población y remontamos por un camino vecinal hacia la ermita de Sant Gaitano. Dejamos el coche en una cantera y comenzamos a caminar por un barranco profundo de tierras rojas en las que predomina el yeso. Continuamente levantamos la cabeza para ver si descubrimos la famosa grieta pero nos cuesta mucho trabajo distinguirla entre otras muchas. Parece que la herida ha cicatrizado bien y que, desde el exterior, no se aprecia con facilidad.

Finalmente nos ponemos en su base y somos capaces de calibrar el tamaño vertical y la angostura de las paredes. Hay mucha vegetación y por eso apenas podíamos apreciarla en la distancia. Enseguida nos adentramos en las primeras trepadas y nos colocamos el arnés por lo que pueda venir. La progresión se efectúa siguiendo un sistema de trepadas sencillas que se alternan con algunas chimeneas de IV grado en las que toca apretar el culo empotrándonos entre las húmedas y lisas placas. Ojo porque hay mala caída en muchas de ellas y poca posibilidad para proteger los pasos intermedios. Menos mal que el Nino está hecho un figurín y resuelve las complicaciones casi sin despeinarse. Detrás voy yo con las mochilas y toda la tranquilidad del que sube de segundo.

Aunque sin descuidarnos

Encontramos además algunas reuniones y descuelgues así como varios peldaños cortados con una radial de lo que pudo ser una ferrata antigua. Tras un par de horas entretenidos con las cuerdas, reuniones, fotos y diálogos llegamos a un punto en el que la grieta se convierte en barranco, guardamos el material y entre baladres, pinos y matojos varios salimos a una zona horizontal donde nos comemos el bocadillo con estupendas vistas.

Mi impresión es que esta actividad está infravalorada en las reseñas que he mirado de internet y las conversaciones que he mantenido con otros compañeros. Es eso, o que yo estoy hecho un morcón que apenas escala y se me atraganta una sencilla cuesta de vacas. En cualquier caso, si os animáis, precaución y pies de gato para muchas secciones en las que la roca está muy lavada y/o húmeda.

El regreso lo hacemos caminando en horizontal hasta enganchar con la senda principal que sube hacia la zona de cumbres. Nos habría gustado completar la actividad coronando la montaña pero queremos volver a casa para comer así que tiramos para abajo. De todas formas, y como siempre pensamos, así tenemos una excusa para regresar más adelante.

fotos