Actividad redonda en la que se asciende la mole del Padrastro saliendo desde el pueblo de Bogarra. El recorrido es circular y utiliza en su mayor parte viejas sendas de herradura. Tiene como aliciente final el discurrir junto al arroyo del Batán y el río Bogarra de aguas cristalinas y con buenos sitios de baño.

ficha

sierra del Segura
mayo de 2015
5 h
16,4 km
920 m
estable, calor
sendas definidas y carriles cómodos hasta la confluencia del arroyo del Batán con el río Bogarra, donde se camina por veredas estrechas junto al río
pincha aquí para ver el croquis
track aquí disponible

La comarca de la sierra del Segura se encuentra enclavada en el suroeste de la provincia de Albacete y comparte rasgos geográficos muy similares al noroeste murciano y la sierra de Segura de Jaén. Los caprichos de la historia, las administraciones y los papeles diferencian estas tierras castellanas de sus vecinas murcianas y andaluzas, aunque los que subimos montañas no entendemos mucho de divisorias ni lindes artificiales y sólo atendemos a la riqueza de los bosques, los pueblos, los valles y las cumbres. Y de todas estas cosas, la sierra del Segura va sobrada.

Esta sierra del Segura, en su transición hacia el llano de Albacete, se va alomando de forma cada vez más suave hasta perder altura en las cercanías de Pozohondo y San Pedro donde el cereal y las solitarias encinas cobran el protagonismo. No obstante, antes de desparramarse en la llanura manchega, la sierra del Segura guarda una cumbre orgullosa, prominente y destacada, bien visible desde muchos lugares de Levante e icono de un pueblo encantador y serrano. Nos referimos, como podéis suponer, al Padrastro de Bogarra.

Tenía esta montaña en la agenda desde hace muchos años. Finalmente hace unas semanas estuve haciéndola y fue una actividad redonda, de las que repetiría sin dudar. Admite diferentes formatos: excursión lenta de invierno de una jornada con bocadillo en la cima sin madrugar así como salida express de verano con las primeras luces para terminar con un baño al mediodía junto al río. En cualquier caso, una propuesta súper recomendable y asequible.

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Dejo el coche junto al río en un pequeño ancho y comienzo a caminar por la ribera aguas arriba. La Confederación ha definido aquí un sendero con barandillas y paneles explicativos. Además encuentro unas curiosas estatuas de toba — roca muy abundante en la zona — con diferentes representaciones que amenizan el camino. Cuando llevo un kilómetro encuentro un cruce en forma de Y donde elijo la izquierda en ascenso. Nos vamos apartando así del río y el valle y ganamos metros entre un denso bosque de pino resinero. La mole del Padrastro se aprecia perfectamente al oeste y la senda, posible camino de herradura que comunicaba el Padrastro con las poblaciones asentadas junto al río Mundo, serpentea suavemente a la sombra hasta el collado de Vado Morote que separa el Padrastro del cerro Picayo.

A partir de aquí tomamos una pista que remonta por la cara sur del Padrastro buscando el cortijo del mismo nombre. La cumbre de la montaña se nos muestra cercana pero no podemos acceder a ella porque está encastillada y defendida por muros casi inexpugnables en esta vertiente. Atajamos un par de curvas y pronto estamos doblando por poniente hacia la umbría. El carril ahora se cuela haciendo zetas y entre fuertes pendientes accedemos al punto más alto.

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Pese al calor, almorzamos con tranquilidad a la sombra de la caseta forestal y disfrutamos de las amplias vistas. Se ven perfectamente las montañas de casa: Atalaya, Almorchón y sierra del Oro. Me entretengo aquí y allá, un vistazo hacia las Almenaras, otro para la Sagra muy lejana y busco las mejores vistas del pueblo que se ganan cuando te asomas a los precipicios de la cara este.

Finalmente comienzo el descenso y enfilo hacia el collado de las Crucetas siguiendo una senda en paralelo a la pista. Desde dicho collado nos introducimos por una vaguada de tierras blancas por la que se gana una vieja senda de herradura que nos permite alcanzar el arroyo del Batán, un oasis de verdor y frescas aguas que serpentea cantarín buscando su encuentro con el río Bogarra. Tras un breve trecho por una pista en perfectas condiciones, al alcanzar las primeras huelgas y casas de labor nos lanzamos en frenético descenso por una senda poco definida que salta de terraza en terraza. En algunas bifurcaciones es posible colarse entre zarzas, nogales y rosales para contemplar alguna de las hermosas cascadas de toba. Nosotros continuamos río abajo hasta las Casas del Batán donde hay mucho movimiento de coches y gente.

A continuación, cogemos la vereda por la margen derecha del río que acompaña al mismo hasta el caserío de Bogarra. El entorno es precioso y el camino muy entretenido porque el cañón es muy estrecho y nos obliga a trepar sin usar las manos por la base de las paredes que nos cierran el paso. Finalmente el caserío de Bogarra aparece dominando el fondo del valle y enlazamos con nuestros primeros pasos a primeras horas de la mañana. Una actividad estupenda y muy, muy recomendable.

fotos

en la sierra del segura