El Buitre en la Sierra Nevada de Almería es una soberbia montaña cuya vertiente norte ofrece un aspecto alpino y exigente en cualquiera de sus itinerarios. En esta ocasión ganamos la cumbre por el barranco del Diablo.
ficha

sierra Nevada
febrero de 2012
8 h
8 km
950 m
estable
dificultad de conjunto PD inf con pendientes medias de 45 grados; hay resaltes de hielo de 70 grados evitables
mapa del itinerario e imagen de la vía
track disponible aquí

[Fotografías de Félix Gómez de León y el autor]

La Sierra Nevada de Almería, más allá del Chullo se pone fiera y alpina y presenta una serie de corredores y caras norte más que apetecibles, desde el canuto norte del Buitre hasta el corredor del Almirez pasando por todos los itinerarios que ofrecen tajos tan llamativos como los de la Querencia, la Cruz y la Peña Horadada.

El caso es que circulando en vehículo por la A92 camino de Almería uno no deja de mirar por el rabillo del ojo a la derecha, a esta cordillera agreste, y se imagina enriscándose por entre los perfiles rocosos que asoman sobre los almendros floridos de Abrucena, Fiñana y Huéneja y que remontan por encima de los bosquetes de encinas centenarias, venerables quercíneas que salpican las laderas a pie de monte hasta la mordedura helada de los 1000 y pico metros.

Y hablando de métricas, creo que si estas montañas tuvieran 1000 metros más de altura1Quizás llegaron a medir esos 3500 metros alguna vez… ¿quién sabe? estaríamos ante el sector más alpino del sur de España; evidentemente, esto no es así y tendremos que conformarnos con rozar los 2500, que no es poco.

Este hecho, el que la altitud no supere los 3000 metros, es definitivo para acentuar la singularidad de este espacio de montaña. En comparación con las grandes alturas del macizo — Cartujo, Veleta, Machos, Caldera, Mulhacén, Veleta, Vacares — estos picos presentan naturalmente mucha menos innivación y temperaturas menos extremas2No sólo la altura contribuye a esto, sino también la proximidad al mar y al desierto de Tabernas.. De esta forma, cuando se dan las condiciones idóneas para hacer alpinismo hay que aprovecharlas con avaricia y ansia no vaya a ser que en dos o tres días se instale la calma mediterránea y se evapore el efímero sueño blanco de los corredores hacia las cumbres.

Pero otras más altas nos obligan a sacarla

Y ahí estamos Félix y servidor unos pocos días después de que haya remitido la tremenda ola de frío siberiano que ha azotado la península durante los primeros diez días de Febrero. Nuestro objetivo es ascender a la cima del Buitre improvisando un recorrido bien diferente del corredor habitual que se hace para acceder a la cumbre. La idea es remontar por el barranco del Diablo — nombre sugerente, ¿verdad? — hasta la misma divisoria principal.

A este barranco ya le habíamos echado el ojo cuando estuvimos aquí haciendo el corredor de Peña Horadada hace ahora justo un año. Nos hemos documentado y sabemos que hay un senderillo que remonta por la margen izquierda del mismo hacia los Huertos de Zarago y de ahí hacia el Tajo de la Querencia y la divisoria3No hemos encontrado ninguna referencia de que la gente haya hecho el barranco por dentro para subir al Buitre..

Ése será precisamente nuestro itinerario de descenso dentro de unas horas. Pero lo que toca en este momento es adentrarnos por el cauce del barranco a ver qué demonios guarda en sus recovecos.

Madre mía lo que cuesta picar hielo

Nada más empezar, a 50 metros, nos encontramos con una chorrera de 5 metros y bastante tiesa. Ni mil palabras más: sacamos la cuerda, los tornillos y para arriba. En adelante, nos iremos encontrando con sucesivos resaltes en los que la cuerda pasará a estar en activo o no en función de la consistencia del hielo y de la exposición de la cascada. Este tramo es muy divertido, entretiene y las horas se nos pasan evitando colarnos en las placas de hielo fino bajo las que se escucha el gorgoteo del arroyo.

Dejamos atrás un ramal del barranco que remonta directamente hacia el canuto norte del Buitre hasta que, cerca de la cota 2000, nos encontramos con una cascada seria. Estimamos más de 20 metros a 70 grados y Félix la supera metiendo tres tornillos. Cuando recupero el primero la chorrera sangra agua como si la hubiera descorchado y me pregunto cómo demonios se fía este hombre del tornillo. Pronto comprendo que se fía de sí mismo y que eso es suficiente — los dos siguientes sí han entrado a cañón en hielo macizo.

Más arriba encontramos otra cascada de unos 12 metros y a partir de ahí el barranco pierde definición hasta difuminarse en una ladera que nos lleva hacia la divisoria. De ahí a la cumbre es un suspiro. Se nos ha hecho muy tarde porque hemos necesitado casi seis horas para remontar por dentro del barranco. La bajada la hacemos ágiles y rápidos para no tener que echar mano de los frontales ya que sabemos que esta vertiente de los huertos de Zarago es muy traicionera y compleja. En el descenso nos resbalamos más de una vez al pisar las lajas ocultas por la nieve pero son gajes del oficio sin consecuencias. Con la tarde cerrada alcanzamos el coche en la curva de la pista donde lo hemos dejado. Una más para la saca.

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