Ascensión clásica del montañismo murciano al Relojero, la cumbre más alta del Valle con el aliciente de regresar por el reborde superior de las murallas de King Kong. Recorrido todo senda con interesantes valores geológicos y buenas vistas tanto hacia la vega del Segura como al Mar Mediterráneo.

ficha

parque regional del Valle, región de Murcia
abril de 2015
3 h
11 km
800 m
estable, calor
sendas muy evidentes, terreno sencillo y precaución con los ciclistas de montaña en algunos tramos
pincha aquí para ver el croquis
track aquí disponible

Toda una vida viendo estas montañas desde los cristales de casa, desde la ventanilla del coche, por el rabillo del ojo cuando voy en moto y todas las veces me decía: alguna vez será el tiempo de subirlas. Ese momento ha llegado en esta temporada y lo cierto es que no me están defraudando, al contrario, me encantan.

El objetivo de esta excursión proviene de la siguiente escena. Muchas tardes, con el sol ya casi vencido sobre el collado Bermejo de sierra Espuña y el cielo abigarrado de cúmulos, he contemplado en sombras la costera sur, la cordillera que cierra Murcia a la influencia marítima y nos sofoca con máximas de 40 grados. Detrás de la línea de cumbres se adivina una muralla anaranjada iluminada por la luz casi horizontal del ocaso. Se aprecia, pues, que la muralla está mucho más atrás que la cordillera por lo que pertenecen a divisorias distintas, hecho que no se distingue con la luz perpendicular del mediodía. A mí este fenómeno siempre me ha llamado la atención desde que empecé a vivir en la capital hace ya más de 20 años y ha llegado por fin el día de recorrer esa muralla por encima para comprender, abarcar y aprehender el paisaje que tantas veces hemos contemplado en la distancia.

El pateo comienza en las cercanías del Santuario de la Fuensanta. Es domingo y el parque está repleto de personal. Remonto unos metros por un carril de asfalto hasta que me encuentro con un cartel informativo sobre el Barranco del Sordo. Abandono el asfalto y cojo una senda que sube esforzadamente por la margen izquierda. En ocasiones escucho gente bajando en bici pero no por el camino que llevo, sino unos metros más allá, en el otro margen. Mejor.

Vistas hacia el Mar Menor, el Cabezo Gordo y la Manga

El monte está precioso, verde saturado con hierba, musgos y unas jaras humildes que se balancean con la brisa. Moss anda muy atento a los animales que se remueven en sus madrigueras y nos vamos dejando metros. Le llamo de vez en cuando para tomar una foto pero enseguida lo voy perdiendo casi de vista. No pasa nada. Nos damos cuerda pero no perdemos el vínculo perruno que nos mantiene en la misma manada. Pasamos por una zona con derrumbes y luego la senda se adentra en un barranco secundario con mucha vegetación. El rincón es precioso y me lleva hasta una cavidad que intuyo como una mina. Hace ya un tiempo que me he incorporado a un camino de mayor envergadura por el que sí se aprecian huellas de bicis en bajada por lo que llevo a Moss más cerca.

Nos incorporamos brevemente a la pista principal que remonta hacia el Relojero y la abandonamos enseguida para ganar la cumbre por un tranquilo espolón. Allí confluimos más gente que vamos pateando y charlamos un rato en la cumbre. Como no tengo muy claro en qué va a quedar la excursión sigo caminando sin apenas detenerme hacia el collado del Cerrillar. Hay bastantes opciones pero yo busco la senda que remonta suavemente hasta ponerse en lo alto de las Murallas de King Kong, esa línea anaranjada a la que antes me refería y que siempre me ha tenido atento en las puestas de sol desde la vega del Segura.

Un paisaje precioso

El camino va haciendo subidas y bajadas con buenas vistas del Campo de Cartagena, el Mar Menor, la sierra de Columbares y toda la vega baja. También se adivina una perspectiva inusual de la Cresta del Gallo y la Panocha, que ahora parece más bien un puro. En el plano corto me encanta la tarima que piso. Parece un conglomerado denso y duro de todo tipo de rocas. Además la erosión alveolar ha creado caprichosas formas otorgándole a esta ruta un alto interés geológico. Voy disfrutando siguiendo el camino habitual pero en uno de los últimos collados huelo a senda enmatojada. Soy así, no lo voy a negar: me gusta improvisar y probar nuevas opciones. De este modo me lanzo en frenético descenso por la umbría siguiendo una traza evidente que me deja muy cerca de la Casa de los Sánchez.

La senda discurre ahora entre parcelas de labor con olivos, cereal y algunos almendros hasta bajar al fondo de la rambla de los Serrano. El colorido es un escándalo y tomo muchas fotos. Moss se esconde entre los lentiscos y me suplica que aceleremos, que el calor ya aprieta y todavía nos queda remontar hacia la Naveta. Con un sol de justicia ganamos la divisoria y pasamos junto a un mirador donde tomamos la senda que desciende de nuevo el barranco del Sordo pero ahora por la margen derecha. En apenas media hora llegamos al coche. Hemos comprobado una de las grandes verdades de la montaña: qué gran disfrute es colocar nuestros pies donde muchas otras veces antes se posaron nuestros ojos.

fotos

en montañas de murcia