Paseo agradable y sencillo por el Cagitán de Mula recorriendo algunos de los enclaves más significados: la charca del Buey, la Fuente Caputa y el Pino de las Águilas. Tranquilos carriles y carreteras de asfalto solitarias.
ficha

región de Murcia
febrero de 2009
3 h
31 km
250 m
estable, frío
recorrido por carriles y carreteras asfaltadas sin tráfico; en caso de que los carriles estén inviables o desaparecidos por el mal uso de los propietarios siempre es sencillo encontrar alternativas
croquis en mapa no disponible
track disponible aquí

En el triángulo Mula—Calasparra—Cieza se encuentra el Cagitán de Mula, una extensa llanura dedicada al secano, altiplanicie salpicada por antiguas casas de labor y con una red laberíntica de caminos de herradura, viejos senderos que enlazaban cortijadas y rincones distantes. El Cagitán me recuerda a la Mancha, sobre todo en esa zona del Campo de Montiel, donde el marrón intenso de las extensiones recién labradas se confunde con el azul hiriente del cielo mientras una nube despistada, posiblemente rezagada de algún frente, le añade una nota más de color al horizonte monótono de la llanura.

No obstante, el Cagitán tiene su propia personalidad. Encerrado a Levante por la Sierra de Ricote y sus estribaciones – el lomo del Herrero y el Cejo Cortado donde hay un abrigo con pinturas – tiene más vistas hacia Poniente, donde el marco de las Sierras del Noroeste nos permite disfrutar de atardeceres de ensueño. En el Norte, la hondonada del Quípar recoge todas sus aguas que son drenadas por los rameles o extensas vaguadas que conducen la escorrentía hacia el pantano.

Entre otros tesoros, el Cagitán esconde uno de los árboles más sorprendentes que conozco. Se trata de un pino carrasco de impresionantes proporciones incluido dentro del catálogo de árboles monumentales de la región de Murcia. No destaca precisamente por su altura, pero cuando te encuentras cobijado bajo sus ramas eres consciente de su tamaño. Es el conocido como Pino de las Águilas.

¿La Toscana? No: el Cagitán

La mejor forma de recorrer estos campos es en BTT. Hemos empezado en el término de Cieza, en la antigua venta de Palomín y de ahí, por un camino de servicio hemos enfilado el cerro de la Silla, ya casi en Bullas, atravesando los rameles en perpendicular. Cuando hemos enlazado con la carretera que une Calasparra y Mula hemos tomado una vía pecuaria hacia Fuente Caputa. Se trata de uno de los pocos humedales que le quedan al Cagitán y conforma un barranco que rompe el lomo del Herrero para desaguar a través de la rambla de Perea en el embalse de la Cierva. Los ingenieros aprovecharon esta brecha natural para introducir uno de los ramales del Taibilla.

La vinculación de este paraje con temas hidráulicos es bien antigua pues los romanos levantaron una presa en los comienzos de la vertiente de la que aún pueden observarse restos.

Desde Fuente Caputa, hemos atravesado los Llanos del Ardal, un paraje solitario y esquinado entre sierras y laderas umbrosas donde enormes y orgullosos pinos le complican la vida a quien quiere trabajar la tierra ya que obligan a la maquinaria a evitarlos. Finalmente hemos vuelto al coche por la vieja carretera de Mula. Una buena mañana de sábado haciendo hambre por el campo y disfrutando de la primavera que se anuncia por todos los rincones.

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