Esto va de levantarse una mañana en Murcia con nubes bajas y compactas, viendo un ligero chispeo y decir: «¿qué hacemos? Pues ya que ha sonado el despertador… vámonos a ver si suena la flauta…» Mientras pasamos por la autovía del Noroeste miro al cielo con insistencia: ¿mejora? ¿mejora? Para nada… igual de gris, plomizo, frío y húmedo. Esto es lo que hay.

Yo me habría vuelto a casa a meterme bajo el edredón hasta el mediodía pero la muchacha está «emosioná» y quiere Sagra, así que tampoco vamos a dejarla con las ganas. En un plis-plas nos plantamos en los collados donde el tiempo no tiene mejor pinta. Es salir del coche y sentir en la cara los escasos y húmedos 2 graditos del termómetro para pensar: esto pinta regular.

Pero insisto, la muchacha le tiene ganas al asunto — todo esto es responsabilidad suya, que quede claro, que sé cómo sois y ya estáis pensando cosas raras — así que nos ponemos las botas, los abrigos y toda la artillería para, como poco, dar un paseo. Como ocurre siempre, es empezar las primeras rampas del camino y ya sobra toda la ropa. Curiosamente el viento apenas sopla entre las encinas y pronto me quito capas para subir en modo «verano».

Por encima de los tornajos — y del cruce con las otras vías — nos metemos de lleno en faena. La pendiente para ganar el comienzo del embudo es seria y nos pone las pulsaciones a tope. Un poquito antes de entrarle nos paramos, comemos algo y nos apañamos los hierros. Parece que van a hacer falta y mejor acoplarlos aquí que estamos cómodos que estando «apretaos» en la rampa.

Tras embocar el comienzo del embudo nos llevamos una agradable sorpresa: parece que las nubes se están abriendo y que el sol quiere abrirse paso. Esto nos anima todavía mucho más y seguimos hacia arriba buscando el estrechamiento característico donde unos gendarmes de roca vigilan el ajetreado tránsito de montañeros por este cuello de botella.

Cuando hemos alcanzado la parte más empinada vemos a dos montañeros que descienden hacia nosotros. Están haciendo un flanqueo hacia nuestra derecha en lugar de bajar por las huellas. Parece como si quisieran evitar la zona con más pendiente. La nieve está bien para cramponear aunque algo húmeda y los crampones se embozan volviéndose peligrosos. Cada dos por tres hay que golpearse con el piolet para limpiarlos. Quizás fue en una operación como ésta y en un abrir y cerrar de ojos uno de ellos tropieza y se desliza cada vez con más velocidad hacia nosotros.
Todo ocurre muy rápido. Primero intenta autodetenerse pero no lo consigue; entonces nosotros nos apartamos hacia nuestra derecha porque estamos en su trayectoria. El reloj avanza muy despacio mientras en el segundo intento echa bien el cuerpo sobre el piolet y consigue pararse a unos cinco metros de donde estamos nosotros.
Estamos todos con las piernas temblando después del incidente. Le preguntamos si está bien y responde que sí… Pufffff… Charlamos unos minutos hasta que recuperamos las pulsaciones y seguimos nuestro camino. Ahora con mucha más atención si cabe y con todos los sentidos puestos en las puntas de los crampones. Está visto que no se puede bajar nunca la guardia.


Con el espíritu algo más calmado afrontamos la larga pendiente del embudo. Al fondo, como si fuera un imán, nos atrae poderosa la luz de un sol cada vez más alto en el cielo y que se adivina entre vapores cambiantes. No sopla nada de viento y estamos disfrutando muchísimo. La nieve — ¿lo he dicho ya? — está perfecta para cramponear, ahora ya mucho más segura y menos húmeda… Paso, paso, piolet, paso, paso, piolet, paso, paso, piolet… Bien.

Un poco antes de llegar a la «barra de pan» vemos jugar al sol con la última capa de nubes. Estamos a punto de encaramarnos sobre este mar, dejar de bucear en sus grises profundidades y ascender a su superficie para navegar montados sobre el lomo esta enorme ballena blanca que es la Sagra.


Como la salida normal está muy venteada y sin nieve nos escoramos a la derecha, más o menos hacia la salida de la «pingüino» para no quitarnos los crampones. Ganamos una cornisa también por la derecha y ya estamos prácticamente arriba.


Ya sólo nos quedan unos pocos metros casi llanos para llegar a la cumbre donde vemos a un patrullón de personas. Sabemos que son los «yeclanos» que han venido en un grupo organizado para hacer la cumbre por el «bosque vertical».

En la cima no sopla nada de viento y pronto nos quedamos solos. Es un momento perfecto, por la luz, por el aire, por el horizonte, porque es la primera Sagra de Lourdes, por todo… incluso por ese madrugón gris y lejano, cuando dejamos el edredón calentito mientras en la calle caía un leve chispeo.

Pero tampoco vamos a demorarnos mucho que es tarde y queremos descender por el «bosque vertical». Tiramos hacia el Sur por la divisoria principal y muy pronto los crampones ya no son necesarios.

La bajada es ahora un poco incómoda por la roca suelta pero pronto alcanzamos el collado de la Sagra chica. De ahí nos tiramos por el «bosque vertical» tapizado con una capa de nieve que nos permite bajar taloneando sin apenas esfuerzo. Y menos mal, porque este descenso es más largo que un día sin pan.


Este sitio nunca defrauda. Es posiblemente la mejor subida en verano y una alternativa segura y fiable para descender en invierno si se conoce el terreno.

Después del «bosque vertical» llegamos al collado Blanco y de ahí, por carriles y sendas, tomando varios cruces complicados, nos pegamos un buen «alpargatazo» hasta los Collados donde nos espera el coche. Ha sido un día perfecto. La montaña ha sido GENEROSA: nos ha dado su mejor versión en un día por el que apenas apostábamos.

Pronto otra vez.

José Antonio Pastor González
Hago montañas desde que tengo uso de razón. Primero al lado de casa en mi Atalaya y en el Almorchón de Cieza. Después por las sierras de Segura y Cazorla que son mi segundo hogar. Finalmente, y por supuesto, también en Sierra Nevada y el resto de las cordilleras Béticas.
Todas ellas son el terreno de juego protagonista de esta web gracias a la cual disfruto por partida doble: primero subiendo las cumbres y luego relatando mi experiencia. Sed bienvenidos y gracias por vuestra visita.


Sifoni y Luli!!!! guapisimo el report y veros disfurtar asi!!! las fotos Sifo mu chulas!!!
ya veras el report de sierra nevada de este finde, te advierto q promete!!! te dejo con la miel en los labios un abrazoooo
@Ernest: gracias amigo… pronto nos vemos en el pozo con la btt jejeje
@Manolo: loloooooooooooooooooo… deseando estoy de ver ese report de snevada…. este finde tuvo que estar preciosa… a ver si en la próxima puedo estar que el talón ya me está dejando darme más machaques… un abrazo mákinaaaaa!!!
Muy chulo el reportaje.
saludos,
Ernestbiker.
eres un maestro contando tus salidas montañeras, me ha encantado esta entrada!!!
este domingo precisamente pasé cerca de la Sagra, estuvimos viendo las secuoyas camino de Castril y la Cueva del Agua de Tíscar.
Nunca he hecho la Sagra, a ver si un día me atrevo con ella…
bueno, me voy dar un paseo por tu página, que hace días que quiero ver las entradas de piris que has puesto.
saludicos 😉
Nada Jordi, la Sagra es una montaña que hay que subir… si quieres avísame y os acompaño que a desde Murcia pilla muy cerca, mucho más que desde Linares… de todos modos, me extraña que no la hayas hecho ya que según se dice por ahí la Sagra es propiedad de los Alicantinos 🙂
@Begoña: cuánto tiempo sin saber de ti mujer… ¿guadarrama? Se ve que te has hecho madrileña… me alegro mucho de tener noticias tuyas. Un abrazo.
@Pepefeo: gracias por visitarme pepe… no se me olvida lo que tenemos pendiente por jerés… si todavía no ha salido ha sido por pura coincidencia…
@Ródenas: señor director!!! Lo cierto es que el silencio, la nieve y nada de viento, esas tres cosas desestresan muuuuuuuuuuuucho…
@Messner: has dado en el clavo… ellas nos engatusan así y nosotros picamos… no podemos evitarlo jejejeeje 😉
@Sansón: ya vendrá la primavera general, ya vendrá… y en el Pozo nos veremos
@Saqura: está claro que los regalos así no pueden desaprovecharse amigo Antonio… y los sustos te enseñan para estar atentos cuando juegas al límite
@Marisa: mushas gracias paisana… tienes razón… la última foto es el resumen perfecto del post
@Lourdes: en el próximo convenio colectivo tendrás una nueva oportunidad para reformular los términos del contrato, aunque mucho me estoy temiendo que lo que vas a hacer va a ser aumentar las prestaciones… ya me veo obligado todos los domingos a salir al monte aggggghhhhhhh 🙂 Muchas gracias a ti por ponerle ilusión, ganas y fuerzas… fuiste una campeona…
@Salino: hola quilla 🙂 creo que esta vez no estabas por la sagra jejeje 😉 aunque lelete creo que sí… lo que son las cosas… gracias por comentar y respecto a lo del track si quieres lo que puedo hacer es mandarte un mapa con las intersecciones o algo así… dímelo y te lo paso…
Muchas gracias a todos por participar.
Abrazotes.
Genial, enhorabuena, las fotos muy chulas y las sonrisas las mejoran :-). Mira que es chulo el bosque vertical, ¿no tendrás un track de la ruta por ahí? Saludos 🙂
Pudiendo haber revisado mi contrato a la baja, mirad en que berenjenales me meto. Lo cierto y verdad es que he sido yo la que ha insistido en subir, que tenía muchas ganas de ponerme los pinchos, y de saborear lo que es la montaña en invierno. Aunque las sonrisas de ese día, que se ven en las fotos, ya te agradecen la salida, Jose, mil gracias por llevarme. Y a todas las chicas, perjudicadas por ese afan por la montaña o bici que les ha dado a los maridos, solo decirles una cosa:
– Si no puedes con el enemigo, únete a él –
Que me lo pasé genial!
Que maravilla… precioso post en todos los sentidos. Mira que me gusta a mi como escribes, pero en esta ocasión me quedo con vuestras sonrisas que expresan todo. Un ole por Lourdes, a partir de ahora es mi ¿ídolo/a?. (Con esto del miembro y las miembras ya no se si existe ídola), pero vamos que me quito el sombrero.
Besos
Enhorabuena por esa jornada tan gratificante. A menudo los dioses, contra todo pronóstico, nos son propicios y nos echan unas migajas de felicidad que hay que aprovechar a toda costa.
Unas fotos muy hermosas donde has captado a las mil maravillas esas luces tan especiales.
Incidente aparte -afortunadamente saldado únicamente con un pequeño susto- no se puede pedir más para el bautizo «sagreño» de Lourdes.
Un saludo.
—-Magnifica ruta, fotos y descripcion, y yo mientras en mis cuarteles de invierno pues lo paso fatal en la nieve, ahora que «ya vendra el verano·
Muy buena salida José.
Y no seas tan blando, que te ponen una sonrisilla en la cara y te dejas llevar, (al final las chicas, siempre se salen con la suya…jejejej)
Un saludo.
Muy bien Sifo huyendo del estres.
Impresionante la ruta que os habeis marcao. La ultima foto es una muestra clara de la satisfación por el resultado del paseo.
Enhorabuena por esos momentos tan bonitos que compartes
pepe
Hola Sifo. ¡Que gusto saber de ti! He mirado por encima tu blog y está genial, las fotos son muy wapas. Te estas dando una buena maratón de montaña. Yo estoy saliendo bastante este año, sobretodo por la Sierra de Guadarrama, a pisar y disfrutar de la nieve. Bsos