Respiro profundamente recortando las curvas, aprieto los dientes — los míos y los de las coronas de la bici — a la vez que miro el horizonte; en el lado francés hay nubes embarrancadas a baja altura mientras que en el español luce el sol esplendoroso. Estoy notando como me encuentro en lo mejor del verano, en el ecuador de esta temporada tan generosa de montaña y bici. Hay que ser agradecidos por estar aquí, subiendo a tralla, dejándote los pulmones y a la sombra de las hayas.
En lo alto del paso de Tapla hay un grupo de senderistas que vienen del Abodi muertos de sed. Miguel y yo les damos de nuestros bidones y nos quedamos secos. Total, nos queda un descenso vertiginoso hasta Ochagavía donde tenemos cita con nuestra comida de empresa. Pero echamos la vista atrás, a las últimas recurvas del puerto y vemos a Emilio apretando los brazos porque Sixto se le acerca. No aprendemos, no aprendemos… y luego mira que nos duelen los riñones y las rodillas. Más abajo aún, metidos todavía en el vientre de la ladera donde apenas llega el sol, adivinamos la leprosería que sube rezagada y regocijándose en su trote cochinero.
Hacemos una foto de grupo. Entre los segundos que hay entre colocarnos para la ocasión y el disparo automático puedo rememorar el inicio de la jornada: el despertar en la tienda bajo una de las fagas mágicas de Irati, el tránsito por el hayedo más emblemático de Navarra — pura oscuridad en un día luminoso de verano — y la ascensión a este paso de Tapla en el que nos hemos dejado literalmente la piel.
Ochagavía nos recibe con preciosos balcones a rebosar de flores. Un restaurante junto al río Salazar nos espera para recuperar las energías. Mientras unos se toman el aperitivo otros optamos por colocarnos bajo los pilares del puente y bañarnos. Comida, siesta, relax bajo los plátanos… pasan las horas y hay que regresar al potro de tortura. Descendemos por carretera hacia Ezcaroz y nos salimos del valle de Salazar hacia Jaurrieta.
Pasa la tarde, se levanta la maquinaria de la atmósfera y las nubes que antes estaban en Francia comienzan su acoso. Entra el Poniente frío y se cierra el horizonte. Nos abrigamos a tope y pedaleamos con fuerza para superar el viento en contra. La noche se adelanta, nos quedamos sin luces y sin más abrigo. Entramos en los pueblos buscando cobijo. Al final el pueblo de Garayoa nos acoge en una pensión digna de alojar en sus habitaciones a toda la familia del conde Mácula. En el bareto del pueblo cenamos estupendamente y recorremos los doscientos metros que nos separan de las camas a paso rápido para no quedarnos congelados. Quien quiera hablar con la parienta que lo haga a resguardo. Hemos salvado otra jornada.

José Antonio Pastor González
Hago montañas desde que tengo uso de razón. Primero al lado de casa en mi Atalaya y en el Almorchón de Cieza. Después por las sierras de Segura y Cazorla que son mi segundo hogar. Finalmente, y por supuesto, también en Sierra Nevada y el resto de las cordilleras Béticas.
Todas ellas son el terreno de juego protagonista de esta web gracias a la cual disfruto por partida doble: primero subiendo las cumbres y luego relatando mi experiencia. Sed bienvenidos y gracias por vuestra visita.


Yo quiero dejarme los pulmones y subir ahi ……jejejejej ,no me había planteado recorrer Navarra con la bici ,quería hacer rutas varias ,por Irati y el valle del Roncal,pero esta también es una opción muy interesante ,gracias por la información José Antonio……
Hola Alberto… lo cierto es que Navarra es una comunidad con muchísimos contrastes y sitios por descubrir… lo de que no es buena para caminar lo decía por la monotonía de ser una pista ancha… saludos y gracias por la visita
Pues yo no se si seria la buena para caminar o no, pero despues de estar 4horas subiendo montaña y montaña, dio gusto sentarse a la sombra de un arbolito y poder contemplar la vista del lago, todo eso despues de subir a ver la cascade del cubo.
Esa ruta la hice este verano y la verdad es que nos olvio a encantar navarra.
Saludos desde Padova.
La vez que estuve en Ochagavía fue en un mes de julio. Hace 5 o 6 años. Recuerdo que fue la vez que mas calor he pasado en Pirineo. De día 40º, la ruta que hicimos por el Bosque de Irati fue sofocante. Las tardes en el camping espantosas (casi sin sombras). También nos buscamos una buena sombra en el pueblo, junto al río y frente a una fuente… quizá a la sombra de los mismos plataneros.
En cualquier caso aquello nos encantó… porque incluso con 40º Pirineo es mucho Pirineo.
un saludo!
Supongo que te pilló aquel verano tan duro de 2003 en el que se superaron todos los récords 🙂 La parte de Irati que hicimos está bonita en bici pero posiblemente a pata sea algo monótona :ohoh_ee: Había otra senda que iba por la zona sur del pantano que supongo que sería la buena para caminar.
Suscribo 100% tu última afirmación: el Pirineo es mucho Pirineo.
Salu2.
Buen relato sifón, me has hecho recordar a la buena mujer que regentaba la pensión «cárpatos» y de la que más de uno pensó que tenía la nevera llena de cadaveres.. por lo menos nos sirvió para descansar..aunque algunos tuvieramos que compartir la cama con un «orco» ..
Si lo del orco es tu destino, ¿qué le vamos a hacer roseta? :hmm1_ee:
La mujer tiene reservada la foto central de la próxima etapa, ¿o acaso no recuerdas que el guindilla estuvo de cháchara más de media hora y tuve tiempo de sacarle primeros planos?
Como siempre, sigues alimentando las ganas de montar en bici en estos duros días de invierno. El Sábado, el Toro de Euskaldum, no harto y escarmentado en sus últimos rezos a Alá de la subida al Yelmo, atizó el fuego de los viajes anales con un bonito globo sonda que no me encargaré esta vez de pinchar, Portugal.
Menos mal que nos queda Portugal :thumbup_tb: Me alegro de que la gente se emocione… es muy necesario porque el invierno es mala época para ver la luz a los proyectos
Apesto ergo sum. Grande relato Sifone. Pero para las próximas fotos mías que pongas, sólo prométeme que no volverás a hacer un fotomontaje de mi cara con el cuerpo del Madruga. O te denegaré el copyright y te llevaré a los juzgados como Borja Mari a su mamá la baronesa Thyssen !!!
Fuiste feliz, eh, Chichi?
Qué exagerao que eres, si el madruga a tu lado es una sílfide ¿O sea que bajaste a Cieza este weekend? :question_ee: Vamos muy poco sincronizados :ponder_tb: Un abrazo campeón, y echa a lavar ya la camiseta roja de los san fermines
Entusiasta, José Antonio, de la bici y de la montaña, que envidias «esparramas» entre tus lectores-seguidores al leer esta soberbia narración de travesias veraniegas por los hayedos navarros… Mucha envidia, sana, pero envidia al fin.
Tu introducción entrecomillada es de fábula, hasta hiciste rima, sin procurarlo… pero que ingenio, el tuyo, con la palabra! Encantador relato.
Te pego, con tu permiso, el link de una entrevista virtual a mi blog «unsitiodiferente», realizada por otro blogger, Prometeo, de «Andanzas de un Náufrago», escritor en ciernes, alicantino y amigo en la red. Qué la disfrutes!
http://andanzasn.blogspot.com/2009/11/de-blog-blog-un-sitio-diferente.html
Saludos!
Hola Carmen. Gracias por tus palabras pero no las merezco: la poesía la llevan mis compañeros en esos maillots que no lavan ni en diez días consecutivos de viaje… de ahí es de donde saco la inspiración para estos relatos :happy_tb: Un saludo y chula esa entrevista que pones en el enlace… está bien eso de sacar una entrada del blog con una entrevista… tomo nota
Creo que ese dia nos ganamos a pulso esa cena con nuestra anfitriona del bar, puro caracter pero que magnificas flautas nos preparo. Creo recordar tambien un encabrone del quince y el unico sello de mi cartilla a costa de mi lazarillo en etapas anteriores…
¡que miserable es la condicion humana, capaz de morder la mano que te alimenta!
Tú es que siempre has sido lo peor :flush_tb:
Tengo muchas ganas de dejarte de rueda así que no te hagas de rogar y cualquier mañana de sábado nos vemos en las cuestas del jinete
Muchos besicos y espero que todo vaya bien.