La senda que queríamos coger es la que sube al Pico de los Cenajos pero nos despistamos en un cruce y al final vemos que no vamos a llegar. No importa. El campo está precioso, los almendros aparecen rebosantes de flores y vida y el cielo está de un azul profundo.
Os dejo algunas de las fotos de esta mañana de domingo muy bien aprovechada.

José Antonio Pastor González
Hago montañas desde que tengo uso de razón. Primero al lado de casa en mi Atalaya y en el Almorchón de Cieza. Después por las sierras de Segura y Cazorla que son mi segundo hogar. Finalmente, y por supuesto, también en Sierra Nevada y el resto de las cordilleras Béticas.
Todas ellas son el terreno de juego protagonista de esta web gracias a la cual disfruto por partida doble: primero subiendo las cumbres y luego relatando mi experiencia. Sed bienvenidos y gracias por vuestra visita.


La Garapacha es un lugar precioso en invierno, a ser posible en un día de lluvia, aunque si está nevado mejor que mejor. Esta pedanía está dividida en «Corros», que así es como llaman los lugareños a los agrupamientos que hacen atendiendo a la familia a la que se corresponda. Si nos dejamos caer hacia el «Rincón de los Silvestres» en el camino de la Churleta, hay unas peñas preciosas, capricho de los locos actores orogénicos.
Bueno, me alegra ver que habéis disfrutado pisando mis pagos. Posiblemente mis cenicas algún día revoloteen por los remolinos de viento que se forman sobre el barranco del Mulo.
Luis Miguel… ¿eres de allí?
A mí también me encanta esa zona, esas aldeas y poblados que rodean la Pila (el Fenazar, Boquerón etc.) y he andurreado por las sierras de allí (la Espada, el Lugar, pico del Águila). Tomo nota de tu sugerencia sobre esas formas geológicas caprichosas…
Un abrazo y gracias por participar 🙂