Haciendo patria sí señor: agradable paseo por la Atalaya de Cieza, un monte muy próximo al casco urbano con estupendos valores naturales e históricos. El aliciente de la actividad consiste en visitar el despoblado árabe de Siyasa y subir al castillo que defendía el enclave en el siglo XIII.

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Cieza, provincia de Murcia
julio de 2012
6 kilómetros
calor, despejado
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Acostumbrados en el blog a presentar actividades ambiciosas y relativamente lejanas se nos hace raro dejar un espacio aquí para un paseo sencillo, tranquilo y próximo como el que proponemos en esta entrada.

Sin embargo, nuestro día a día está repleto de actividades como la que hoy nos ocupa. Somos personas normales con sus servidumbres normales y, dentro de esa normalidad tan común, el día nos deja sólo un rato para salir a pasear por el campo.

Aún así, y pese a la brevedad y sencillez de los planes, siempre es un placer recorrer los territorios de casa, aquéllos que nos vieron crecer y en los que nos salieron los dientes mientras descendíamos a ‘rastraculos’ entre los matojos de esparto clavándonos espinos y yesos afilados.



Remontando con la vega del Segura al fondo


La gran mayoría de ciezanos tienen claro que el río Segura y la Atalaya conforman un territorio único que otorga una singularidad especial a su pueblo

Esta tarde de verano nos hemos acercado al entorno de la Atalaya de Cieza. Se trata en la práctica de un parque natural periurbano con una fuerte presión humana y verdadera válvula de escape para los habitantes de nuestro pueblo que en cuestión de minutos pasan del tórrido asfalto a la respiración húmeda de los pinos y árboles de ribera.

La gran mayoría de ciezanos tienen claro que el río y la Atalaya conforman un territorio único que otorga una singularidad especial a su pueblo y es nuestra responsabilidad cuidar y mimar estos espacios para preservarlos de la degradación. Digo esto porque últimamente vemos actitudes salvajes, sobre todo en relación a beteteros de enduro que se lanzan como balas rompiendo todo lo que encuentran a su paso, pero eso será tema de otra entrada en plan reivindicativo.



Moss pendiente del abismo



Croquis de la actividad (elaboración propia con base IGN)

A lo que vamos ahora es al paseo que nos dimos ayer tarde. Queríamos visitar el despoblado de Medina Siyasa. Dicen los expertos que es uno de los más valiosos aunque os pongo aquí al artículo breve de la Wikipedia que explica bien de qué va el tema en cuestión:

Medina Siyasa

Medina Siyasa es un yacimiento hispano-musulmán de gran interés arqueológico situado en el término municipal de Cieza, a orillas del río Segura. Uno de sus pórticos junto con una jarra esgrafiada y una lamparita de vidrio fueron trasladados completamente a la Exposición Universal de Sevilla celebrada en 1992. Se trata de un yacimiento hispano-musulmán desarrollado entre mediados del siglo XII y principios del XIII y contaba con cuatro mil habitantes y 787 viviendas. Posee grandes aljibes y otras obras de transporte de agua a la población. Esta ciudad pasó al dominio del reino de Castilla en 1243, con la firma del Tratado de Alcaraz.

El yacimiento tiene dos secciones amuralladas, llamadas albacar y celoquía. La primera, situada en un lugar inferior, tenía como fin proteger a los habitantes del poblado en caso de ataque enemigo y la segunda, era la defensa última de la ciudad y estaba localizada a una cierta altura. Además, posee un cementerio resguardado por la muralla, cuyas lápidas están orientadas hacia La Meca. Existe un museo destinado a conservar estas ruinas llamado Museo de Siyasa.



Lo que queda del castillo de Cieza


Intentamos colar a Moss por una gatera estrecha y empinada pero no le convencía mucho el paso

Después de visitar el despoblado ascendimos al castillo por la arista este que presenta pasos muy divertidos con trepadas y un angosto pasillo entre muros verticales. Al llegar a la cumbre disfrutamos de una preciosa puesta de sol y del fresco levante que amortiguaba los rigores del verano.

Antes de que la luz se fuera descendimos por el lado opuesto, mirando hacia el Santuario. Intentamos colar a Moss por una gatera estrecha y empinada pero no le convencía mucho el paso. Además la roca estaba tan lavada que apenas podía ayudarle a pasar así que hicimos un pequeño rodeo y tuvimos que destrepar juntos un murete de dos metros con la consiguiente diversión.



Descenso

El paseo terminó casi a las 10 de la noche y nos recuperamos de forma reglamentaria con pan, jamón, tomate y cerveza fresca de la buena. Así también se disfruta mucho del monte.

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