sierra de Segura, embalse del Tranco
julio 2011
80 kilómetros
900 metros
7 horas
despejado, calor
Hace fresco en la Toba.
Bien entrada la noche me levanté a cerrar la ventana y, pese a que el sol ya ha remontado sobre las riscas del calar de Hoya Herreros y lame las tejas de las casas, tienen que entrar a despertarme. Cuando abro el ventanuco de la casa rural veo temblar las hojas de los nogales y un olor a sierra húmeda entra sin pedir permiso para orear mi habitación y mi leonera. Antes de bajar para el restaurante le echo un vistazo a los planes de hoy en el mapa y esto es lo que toca:

… o quizás sea porque mis retinas grabaron fielmente los perfiles de las montañas la primera vez que me asomé a las Anchuricas desde lo alto de Piedra Dionisia…
Desayunamos tostadas en el bar y con las chaquetas puestas comenzamos a dar pedales en esas rectas — las únicas en muchos kilómetros — que acompañan al Segura en su devenir hasta Huelga Utrera, en las juntas con el río Madera. A mí esta carretera siempre me provoca buenas vibraciones… quizás sea por los campamentos juveniles en los que pasé mis primeros veranos de niño y adolescente, o quizás sea porque mis retinas grabaron fielmente los perfiles de las montañas la primera vez que me asomé a las Anchuricas desde lo alto de Piedra Dionisia cuando llegamos caminando desde la Puebla camino de Yeste… Aunque ahora que lo pienso mejor, el buen rollo que me provoca esta carretera son los enormes chopos que la flanquean y los infinitos matices dorados que destilan justo ahora que escribo estas notas, en estos días del otoño.
Sin embargo, tras el cruce con Huelga Utrera, la poesía deja paso a las pendientes y remontamos hacia la Venta de Rampias, la Venta del Pescador y la entrada a Garrotegordo. Un poco más arriba, alcanzamos el cruce de Arroyo Canales y nos detenemos en el hotel para tomarnos un bocado. Aún tenemos que subir hacia la carretera de ‘la cumbre’ y cogemos fuerzas para estos pocos kilómetros de puerto que hacemos a todo pistón hasta enlazar con la carretera que viene de Santiago y Pontones. Ahora sólo nos queda lanzarnos en vertiginoso descenso hacia Hornos que nos espera con las migas.
De los casi 1600 metros hasta los 800 de Hornos la temperatura sube de forma descarada y paramos a mitad del descenso para quitarnos las chaquetas. Nada más entrar amarramos las bicicletas en un panel indicativo y saludamos a los dueños de ‘el cruce’, uno de los restaurantes de referencia en esta sierra.
En un estado plácido, en plena armonía con el chorrillo de agua que cae de la fuente y el gorgoteo de los vencejos vienen unos platos de migas de pan aderezados con melón, pimientos, tomate, pepino, chorizo y magra. Nadie se reserva y damos lo mejor de nosotros mismos hasta dejar limpias las escudillas.
Son las cuatro de la tarde, acabamos de pagar la cuenta — trato excepcional, como siempre — y cada uno busca su sombra. Al final sólo las grandes marmotas como Emilio y yo podemos apañarnos bajo un árbol mientras el resto hace tiempo en la piscina municipal. Y cuando el sol ha bajado algo, apenas unos grados de temperatura y otros tantos de declinación, ya estamos tirándonos por las cuestas de Hornos hacia Cañada Morales y la presa del Tranco.
Vuelvo a quedarme retrasado, elijo bien la música del ipod y me centro en las iluminadas Banderillas y la significada Peña Amusgo
Tras cruzar el dique de la presa la sombra es permanente, el sol ya está detrás del esqueleto incinerado de las Lagunillas y cada uno se acopla a su manillar y sus pensamientos. Vuelvo a quedarme retrasado, elijo bien la música del ipod y me centro en las iluminadas Banderillas y la significada Peña Amusgo — los serranos dirían ‘peñamujo’ — junto al paraíso perdido de las Espumaredas y los Centenares.
Mis compañeros ya se han quedado fríos a la entrada del camping de los Llanos de Arance cuando llegamos Salva y yo. Una cabaña nos acogerá esta noche y así mantendremos los sacos de dormir a raya una vez más en lo más hondo de las alforjas. Veremos si mañana salen de la funda.

José Antonio Pastor González
Hago montañas desde que tengo uso de razón. Primero al lado de casa en mi Atalaya y en el Almorchón de Cieza. Después por las sierras de Segura y Cazorla que son mi segundo hogar. Finalmente, y por supuesto, también en Sierra Nevada y el resto de las cordilleras Béticas.
Todas ellas son el terreno de juego protagonista de esta web gracias a la cual disfruto por partida doble: primero subiendo las cumbres y luego relatando mi experiencia. Sed bienvenidos y gracias por vuestra visita.


Una pena no haber optado por un escarnio colectivo, no tirarnos pa las Villas a elevar 500 metros la energía potencial de un plato de migas hasta «los Cerezos» y mezclar nuestra añoranza scout con unos sobres del Almax. Menos mal que nos vamos este fin de semana y estos posts se leen con una ilusión casi de niño. Por favor que no llueva…
Más de uno habría sufrido una apoplejía en las recurvas de los cerezos con esas migas en el estómago y los 35 grados. Venga que este fin de semana ya está cerca 🙂
Sifón veo que la nostalgia se acentúa en tu crónica en forma de migas…La verdad es que esta etapa fue de las que más disfruté, no sólo por el paisaje que es espectacular, sino también porque a partir de este día empezó mi «vía crucis».
Cada uno con lo suyo amigo Rosetón… a mí ya sabes que me pierden esas migas y que forzaría una centenaria por llegar a comer a ese sitio en concreto 🙂
Buenos dias Jose Antonio. Ayer aparecía un reportaje en La Verdad, era algo así como «Seis razones para volver a la Sierra del Segura». Me parecieron poquisimas, yo necesitaría una vida entera de excursiones por la Sierra del Segura.
La carretera desde las Juntas hasta el Rio Madera, es maravillosa. Yo la he hecho en bicicleta y es impresionante. Incluso en coche, con las ventanillas bajadas y a poca velocidad también tiene su punto.
Por otro lado, mañana vamos a hacer una ruta desde Pontones al Poyotello por el rio Segura, cortijo Masegoso, arroyo de las Patas, cueva del agua y vuelta a Pontones pero por arriba, por los Palancares. Nuestra idea no es volver por el tendido eléctrico sino encontrar un paso de bajada de nuevo al rio Segura. ¿Sabes de alguna bajada por ahí? Me han hablado de una vereda semiperdida que sale a la derecha, 700 metros despuès de la Cueva del Agua, y que te lleva hacia los palancares sin necesidad de llegar al Poyotello.
Un abrazo y como siempre sigo muy atento a tus excursiones.
Hola Paco.
Acabo de leer el reportaje… el autor se queda corto efectivamente… hay bastantes más razones para regresar a Segura 🙂 Lo que dices de la carretera también lo comparto… son carreteras ‘slow is beautiful’ para disfrutar con paciencia y parándote en todos los rincones.
Con respecto a lo que me comentas te cuento que:
1) desde la misma cueva del agua debió existir paso en su momento siguiendo el segura río arriba sin necesidad de apartarse del cauce… ahora está totalmente cerrado por zarzas
2) veo factible lo que comentas de empezar a subir hacia Poyotello y a pocos metros tirarte a la derecha, más o menos por la Hoya del Cerezo y enganchar con los Palancares…
3) Supongo que debe existir paso desde la Hoya del Cerezo con el Segura, más o menos, a la altura del cortijo del Herrero, donde está el desvío hacia el Masegoso, pero esto no lo he explorado… te lo digo porque muchos mapas marcan una cañada (una vereda de ganado) por ahí…
En cualquier caso, quizás alguien de la zona nos pueda echar un cable. Un abrazo Paco y, como siempre, gracias por participar.
PD. Espero que hayáis disfrutado ese paseo otoñal 🙂
Hola Jose Antonio;
Ayer conseguimos por fin buscar la senda de bajada al rio Segura desde los Palancares. Te cuento:
– Salida de Pontones hacia el cortijo del Masegoso, subida al Cerro del mismo nombre y bajada al arroyo de las Patas hasta la Cueva del agua.
– Efectivamente, a unos 500 metros después de la cueva del agua sale hacia nuestra derecha (en una curva pronunciada hacia la izquierda de la senda que sube al Poyotello) una vereda semiperdida. Esta vereda va ascendiendo levemente y acaba conectando con el GR 7, cerca del tendido eléctrico que va a Pontones.
– Nosotros abandonamos la vereda antes de llegar al tendido eléctrico y seguimos por la cresta hasta la Hoya del Cerezo.
– Allí nos acercamos hacia los cortados y conseguimos bajar por una senda muy deteriorada que practicamente se precipita hacia el fondo para salir casi a la altura donde se junta el Segura y el arroyo del Masegoso (la vereda de ganado que sale en los mapas la dibujan un poco más abajo).
– Estuvimos explorando el cauce del rio para ver si había un paso por alguna de sus dos vertientes pero estaba muy complicado.
El paisaje inmejorable ya que el otoño es para mi la estación serrana por excelencia.
Posdata: no sé si lo sabías pero han asfaltado todo Despiernacaballos desde la Toba hasta arriba.
Un abrazo y espero algún día que podamos coincidir contigo en alguna o excursión o por lo menos saludarnos por Murcia.
Por cierto, la foto con Moss en blanco y negro en la cima, impresionante.
Pues mira que bien Paco que hayáis encontrado ese paso… ¿y dices que es senda, senda? ¿o es una traza de cabras y animales? Más o menos me puedo hacer una idea del sitio por donde bajásteis… pero tendré que explorarlo por el terreno 🙂
El otoño es lo mejor para la media montaña, está claro.
Lo de Despiernacaballos me lo comentaron hace dos semanas cuando estuve en las Gorgollitas… le dará más movimiento a la zona de Anchuricas y a los que allí viven.
Gracias por lo de la foto… Moss sabe posar muy bien.
Seguro que alguna vez tendremos ocasión de coincidir 🙂
Buenos dias de nuevo Jose Antonio. Sigo con el chat.
Lo de la senda de bajada es un tanto subjetivo. Preguntamos en Poyotello y nos dijeron que había una senda pero que hacia muchos años que ya estaba perdida. Realmente va zigzageando, más bien se intuye, pero se superpone con trazas de ganado que la van cruzando. En cualquier caso, se puede bajar.
Posdata: que os lo paseis bien en la kedada ciezana esa que habeis organizado.
Un saludo.
Bueno, pues como te dije me apuntaré esa bajada para combinarla en alguna ocasión, que el camino del GR no me gusta mucho…
La kdd de este fin de semana pasado ha sido un lujo… enseguida pondré algo.
¡Seguimos en contacto!
En estas ultimas entradas » De Cieza a Cazorla y viceverza» estoy aprendiendo mas donde comer bien que otra cosa, tema muy importante por cierto y que tiene un indudable encanto, a la vez que se informa al viajero de los mejores sitios para el yantar, yo me los apunto todos no creas, algun día me seran de utilidad, como siempre muy bonito y ameno el reportaje, parece que lo pasasteis genial.
Un saludo.
Kiki
Jejeje… efectivamente Kiki, nuestros viajes beteteros están inspirados de un lado en las cuestas y, de otro, en los buenos manjares… Me alegro de que tomes nota… así cuando regreses por estos lares podrás ir a ‘tiro hecho’ a los sitios buenos. Saludicos!!!
La foto del Embalse del Tranco m ha recordado la travesía, también ciclista, que hice junto con dos amigos en 1987.
Buenas tierras.
Carlos Penalva.
Sí que lo son Carlos… tienes fotos de ese viaje en tu web???
PD. Enhorabuena jejeje… es la primera vez que me comentas ‘en abierto’ jejeje…