Una ruta exigente en la orientación y en la lucha contra las aliagas para descubrir uno de los mejores tramos de costa virgen que le quedan al Mediterráneo en el levante español. Las vistas sobre los acantilados de la Fausilla compensan con creces todos los arañazos y el final en las baterías de la costa de Cartagena le añade un punto histórico que termina de colorear la jornada.

[Esta entrada del blog está dedicada a Pepe León, buen cartagenero donde los haya, un hombre tranquilo y sencillo que sorteó muchas dificultades y adversidades con templanza y buen humor]
ficha

Sierra de la Fausilla, costa de Cartagena
comienzos de octubre 2011
650 metros
6 horas
caluroso, despejado
llevar abundante agua, pantalón largo resistente
enlace al track en wikiloc

Nos ha costado empezar la temporada.

Pero ya estamos de vuelta. Ni las mudanzas, ni los calores, ni el aluvión de compromisos de toda índole han podido mantenernos alejados de las montañas más de un mes. Y así, a comienzos de octubre, nos citamos en el valle de Escombreras invitados por unos buenos amigos de Cartagena para disfrutar de una de las sendas de la costa murciana más acrobáticas y con mejores vistas de nuestro querido Mediterráneo: la que comunica el Gorguel con la punta Aguilona junto a la isla de Escombreras. El recorrido que nos salió fue tal que así:

Como nos está esperando la promesa de un magnífico caldero para la comida tenemos que madrugar. La ruta exige bastantes horas así que antes de que amanezca nos vemos todos en la refinería para dejar algunos vehículos y trasladarnos hacia la solitaria e íntima playa del Gorguel. ¿Lo llevamos todo? ¿Sí? Pues vámonos. Dejamos la arena de la playa y nos introducimos por una senda que asciende hacia poniente. Entre pinos, espartos, chumberas, palmitos, sabinas y aliagas vamos ganando metros hasta llegar a una primera construcción, una antigua dependencia de la guardia civil.
…en otros tiempos era necesario llevar las tablas a mano para colocarlas y pasar por este punto…

A partir de aquí la senda mantiene la altura y se aproxima a la costa, aunque siempre guardando una altura más que respetable con respecto al mar. Doblamos un nervio de roca y alcanzamos el primero de los pasos divertidos: una angostura de apenas dos metros en la que con la ayuda de unas tablas y un cable de acero se salva la caída de doscientos metros sobre las rompientes. Nuestros anfitriones — Pepe, José Miguel y José Luis — nos cuentan que en otros tiempos era necesario llevar las tablas a mano para colocarlas y pasar por este punto. A día de hoy el tránsito es sencillo y buena prueba de ello es que Moss atravesó la pasarela sin problemas.

El camino a veces se pierde, otras se bifurca y en muchos lugares se confunde con trazas de animales y desprendiemientos. Como norma general es preferible mantener la altura y desechar las sendas que descienden y que suelen ser caminos de pescadores. En algunos momentos nos parece imposible que el trazado del camino pueda discurrir entre los agrestes acantilados y las fieras puntas de la Fausilla ya que apenas queda ahí hueco para progresar.

Pescadores al amanecer en el Gorguel…a día de hoy, en estas mismas costas inhóspitas, inaccesibles y salvajes, son muchas las pateras con ilegales las que intentan atracar en medio del oleaje…

Cuando el sol gana altura en el horizonte comenzamos a sudar de lo lindo. Se nota la humedad y el octubre inusualmente cálido que nos está tocando este año. Además, lleva sin caer una sola gota en estos lares desde hace mucho por lo que el terreno está polvoriento y los arbustos muy secos. Este punto nos favorece en el sentido de que las siempre incómodas aliagas están debilitadas, se quiebran fácilmente y el roce es menos doloroso que de costumbre.

Bien diferente y despejado debía ser este camino hace cien años cuando los carabineros patrullaban incesantemente mientras vigilaban las evoluciones de los contrabandistas. No obstante, y pensándolo bien, tampoco es preciso hacer tanta memoria y es que, a día de hoy, en estas mismas costas inhóspitas, inaccesibles y salvajes, son muchas las pateras con ilegales las que intentan atracar en medio del oleaje y los arrecifes dibujando una escena más dentro del gris cuadro de la inmigración en el que la Fausilla y sus acantilados son el hermoso y colorido telón de fondo.

Uno de los muchos miradores de la ruta
Como nos gusta el enredo le tiramos todo tieso…

Tras pasar por el Cabo del Agua ganamos vistas al último tercio de la ruta cuya distancia podemos estimar contemplando las baterías de los Conejos y la de Aguilones, ambas estratégicamente situadas sobre dos cerros. A la primera de ellas accedemos casi monte a través haciendo zig-zag entre chumberas y aliagas. Para enlazar con la segunda se puede atajar monte a través o ya caminar más cómodos por una pista de asfalto. Como nos gusta el enredo le tiramos todo tieso y para abajo por entre los matojos y las piedras.

Criaderos de atún rojoResulta que estas baterías de corto alcance tenían el cometido de proteger las dos grandes instalaciones para cañones de largo alcance del monte de las Cenizas y de Castillitos — esta última emplazada en el destacado cabo Tiñoso que vemos a lo lejos. Dichas instalaciones, equipadas con cañones Vickers y cuyos proyectiles trazaban parábolas de más 40 kilómetros de base, no podían defenderse de los barcos capaces de sortearlas por lo que se dispusieron otras baterías de menor alcance con objeto de cubrir todas las distancias posibles.
Proyecto de GR92Desde la misma batería de Aguilones ya descendemos por el camino de servicio hasta los coches. Nos organizamos para recuperar los vehículos que hemos dejado en el Gorguel y a continuación nos emplazamos en el club náutico de los Nietos para disfrutar de un espléndido caldero del Mar Menor. Desde aquí quiero agradecer en primer lugar a Pencho por haberme proporcionado el track de la ruta y, especialmente, quiero dar las gracias a Pepe y José Miguel por la hospitalidad y la organización de esta jornada que resultó magnífica, tanto en lo montañero como en lo gastronómico. ¿Se puede pedir más?

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