Artículo de opinión sobre la desatención que sufren las montañas del sur en general y la sierra de Segura en particular por parte de los medios.

Recupero aquí algo que escribí en el 2005 en circunstancias climatológicas muy diferentes a las de hoy. Entonces, registrábamos mínimos históricos en la Sierra con temperaturas inferiores a los 20 bajo cero en Pontones. A día de hoy… pues ya lo estáis sufriendo ¿verdad? Alerta roja porque el termómetro acabará rozando los 45 positivos en el valle del Guadalquivir.

La pertinencia de incluir este artículo en el blog viene dada por la indiferencia con que nos tratan los hombres del tiempo en los medios informativos. No se trata de ser chauvinistas, pero a mí ya me mosquea el hecho de que, en la página de la AEMET, en las predicciones de montaña, la única montaña del Sur que aparece es Sierra Nevada. ¿Qué pasa con las demás montañas del sur? ¿Acaso no son igual de importantes que la Serranía de Cuenca, que la Demanda o que los mismísimos Pirineos?

En fin… os dejo con el texto. Seguro que leyéndolo os refrescáis algo.

Récord en Pontones: el Sur también existe

[30 de Enero de 2005]

La noticia de la semana ha sido el frío que nos ha venido del norte y el centro de Europa. Y es noticia no tanto en el septentrión español sino en las zonas mediterráneas: que caiga nieve en Motril, en la Manga y que hiele en Valencia son fenómenos insólitos, puntuales, casi únicos, de los que sólo se contemplan una vez en la vida.

Sólo por esto, merece la pena que la semana sea señalada en nuestro calendario. Esta efeméride meteorológica pasará a la historia, será preservada del olvido en los registros oficiales y en futuros acontecimientos similares, será mentada para ejemplificar los caprichos de la naturaleza y sus variaciones bruscas que la apartan de lo que todos consideramos normal.

Hay un dato que me sorprende por lo extremo: los -22 grados centígrados de Pontones, en el Noreste de la provincia de Jaén. Pontones es para mí un lugar muy querido por varias razones:

1) ahí nace el río Segura, en un paraje delicioso al que para acceder es necesario transitar por una alameda de falsos arces y chopos, árboles dispuestos con orden y simetría a ambos lados de la carretera que, en el otoño, destilan la luz oblicua del atardecer mientras son mecidos por el viento;

Atardecer en el nacimiento del Segura

2) Pontones está enclavado en pleno centro de la Sierra del Segura1En realidad, deberíamos hablar de Sierra de Segura según la notación administrativa. Este es un tema que daría para otra entrada del blog. Ya vendrá., es el municipio más alto de la zona y da paso a los Campos de Hernán Perea, extensa altiplanicie de soledad y ruda sencillez en la que todavía es posible escuchar el sonido del silencio, el mullido de la nieve que se compacta bajo la bota, el repetitivo tintineo de la gota que, en primavera, va diluyendo el ventisquero.

La Sagra y los Campos

De todas formas, traigo Pontones a estos apuntes porque, por una vez, en el sur le hemos ganado la partida al norte, aunque sólo sea en lo climatológico. Los -22 de Pontones están muy por encima de los -14,5 de Molina de Aragón. Sonrío con aviesa intención al pensar en los prebostes de la información meteorológica: no les debe de cuadrar esta mínima siberiana en el sur de España y en las sierras orientales de Andalucía. Y enfatizo esta última expresión porque es la favorita de mis queridos informadores meteorológicos. Resulta que para ellos existe la cordillera Cantábrica, los Pirineos, el Sistema Central, el Ibérico, pero de ahí ya no los sacas… Cuando tienen que hablar del sur, lo de sistema es sistemáticamente olvidado y la palabra cordillera desaparece y se muta en sierra, vocablo más simple, casi de andar por casa…

Y a servidor es que se lo llevan los demonios cuando para hablar del sistema montañoso que tiene las cumbres más altas de España se le denomina con el calificativo de sierra. Alguien tendrá que explicarles a estos informadores que en España, el sur también tiene montañas como consecuencia de la orogenia alpina; tenemos las Béticas, que nacen en el estrecho de Gibraltar y terminan en las Baleares. Y hay variedad para todos los gustos: Grazalema y sus pinsapos, el Torcal con sus laberintos calizos, Tejeda y Almijara con sus despeñaderos a pie de playa y los formidables cahorros, Sierra Nevada con su orla de tres miles anunciando el camino del cielo, Baza y Filabres con sus umbrosos bosques de coníferas, Cazorla y su intrincada red hidrográfica… y sigo con más: Sierra de Segura, Sierra de Alcaraz, Sierra de la Sagra, Sierra de Castril, Sierra de María, etc.

Todas estas sierras de Andalucía, de Castilla la Mancha, de Murcia y de Valencia, tienen un nombre que las agrupa por causalidad al haber nacido por el empuje y la confrontación de la placa africana con la europea. Son las Béticas. Así pues, me encantaría que el presentador del tiempo, a la vez que habla de nieve en Pirineos, vientos fuertes en el Ibérico y lluvias en el central, también se dirigiera a mis montañas con el calificativo de sistema o cordillera. Podría decir entonces: en la Bética hará bueno, o también, se esperan nevadas intensas en la Bética. Creo que no es pedir mucho; sólo hay que llamar a las cosas por su nombre. Así, en el futuro, me evitaré tener que explicarle a cualquier oriundo del norte que el techo de la península está en el sur de España, en el sistema Bético, y de paso que no es un cerro casi perdido en las sierras orientales de Andalucía.