En realidad, mi mirada quería llegar más lejos. Tenía a Lourdes — y a Moss — en el Carche, una estupenda sierra en el interior de Murcia muy próxima a Jumilla y Yecla haciendo una excursión alternativa con unos compañeros de trabajo.

El hecho de ser matemático me lleva a plantearme cuestiones bastante absurdas e inútiles.

Hace dos fines de semana estuve haciendo un curso de seguridad en nieve y hielo en Sierra Nevada. Echamos un par de días en el barranco del Alhorí sufriendo los rigores de la ciclogénesis explosiva que se llevó media España volando y tuvimos suerte porque el viento venía del Sur y estábamos relativamente protegidos por la propia sierra ya que mirábamos al Norte.

De tanto aire que pegaba, de tanta nieve que se levantaba y que me golpeaba en la cara, yo miraba mucho para casa, para el Norte. Ahí veía perfectamente recortada la Sagra y, a su izquierda, el macizo de Segura-Castril-Cazorla-Pozo. También asomaba el Jabalcón por entre las brumas y nubes bajas, mucho antes de que éstas se ocultaran en los primeros pliegues de Baza y Filabres, justo ahí enfrente.

Las vistas al Norte

En realidad, mi mirada quería llegar más lejos. Tenía a Lourdes — y a Moss — en el Carche, una estupenda sierra en el interior de Murcia muy próxima a Jumilla y Yecla haciendo una excursión alternativa con unos compañeros de trabajo. El hecho de ser matemático me lleva a plantearme cuestiones bastante absurdas e inútiles. Eso es algo que hacemos mucho , luego pasan bastantes años, viene un ingeniero avispado y le encuentra aplicación a nuestros comederos de cabeza y se lleva la fama, el dinero y la patente. Pero es que nosotros somos así de ideales: nos va hacer las cosas bien, con rigor, sin ambigüedad ni error, aunque luego no sirvan para nada.

En este caso la cuestión que me estaba planteando es: ¿podría ver el Carche desde aquí? Mientras estaba así meditando vino un ráfaga fuerte de viento que me tiró ladera abajo… Bueno no, en realidad fue el profesor del curso que me vio despistado y me empujó para ver si sabía poner en práctica lo recién aprendido (fotos de Arturo desde la otra ladera):

Después del susto decidí centrarme y aprender que para eso estaba allí. Aquí tenéis unas fotos de lo sucedido ese fin de semana en Sierra Nevada:

Como podéis apreciar la jornada del sábado estuvo marcada por el percance que sufrió Carlos. En un movimiento sencillo se le salió el hombro y tuvimos que bajarlo por el Alhorí deslizándolo sobre la nieve ya que el fuerte viento impedía al helicóptero efectuar el rescate. La jornada del domingo fue mucho más tranquila y pudimos aprender cosas bastante interesantes para evolucionar en el escalafón de los «pisapraos». Aquí tenéis una foto de mi clase:

El grupo

De izquierda a derecha: Jari, yo, Félix (el profe), Isa y Diego.

Pero volvamos a Lourdes, Moss y el Carche. Cuando nos recogíamos el domingo por la tarde y bajábamos hacia el Postero yo seguía rumiando la pregunta: ¿se podrá ver el Carche? Bueno, antes de daros la respuesta prefiero poner unas fotos de cómo les estaba yendo a Lourdes y a Moss. Helas aquí (fotos de Lourdes):

Ya os habéis dado cuenta de que la subida al Carche por el Norte es bien chula. A mí me habría encantado compartirla con ellos pero habrán más ocasiones. En cualquier caso, para los que habéis tenido paciencia y habéis aguantado hasta aquí vamos a responder ya a la pregunta que da título a la entrada del blog: ¿se puede ver sí o no?

La solución a la pregunta

Entre el pie del Carche y Jerés del Marquesado hay una distancia aproximada de 300 kilómetros en línea recta — tirando por lo alto. ¿Qué me puede impedir ver el Carche desde Sierra Nevada? Esencialmente tres cosas:

  1. la curvatura de la tierra,
  2. el que haya una montaña entre medias y
  3. el que haga un día nublado.

Si descartamos las opciones triviales 2 y 3 y sólo tenemos en cuenta como impedimento la curvatura de la tierra, entonces la respuesta es afirmativa. De hecho, desde Sierra Nevada podríamos ver cualquier montaña que se encuentre a 300 kilómetros siempre y cuando ésta sobrepase los 570 metros de altura. Es decir, que hasta podríamos ver la Atalaya de Cieza si no existieran otras montañas entre medias.

La respuesta la he sacado de esta cuenta sencilla que hice en una reunión de Departamento. En ella M es la altura de Sierra Nevada, m la altura del Carche (o de la montaña que queremos ver) y d es la distancia que separa ambas montañas. Fijando dos de estos números se obtiene el tercero utilizando la fórmula que está en el cuadro donde r es el radio de la Tierra — todas las unidades están en kilómetros.

Por cierto, quiero que sepáis que esto lo hace uno en esas reuniones interminables donde existen personas que les gusta mucho hablar. Entonces lo más productivo es fingir, poner cara de atención y hacer como que se está muy pendiente de las cosas que dice la gente aunque en el fondo nos estemos peleando con problemas de esta calaña a la vez que escribimos nuestras cuitas en una servilleta de papel:

Esquema

Si alguien quiere que se lo explique con detalle que me lo diga y lo haré gustoso pero por ahora lo dejo aquí ya que es tarde y no quiero abusar pues esto es un blog de montaña y las mates siempre resultan antipáticas. Además, sé que entre los lectores hay avispados ingenieros y, si van a sacarle partido a mis cuentas, que por lo menos hagan ellos el esfuerzo de entenderlas.

Buenas noches.