Supongo que todos tenemos un poeta dentro. No suelo escribir versos — esto es porque soy más prosaico en casi todos los sentidos — pero la MONTAÑA, así con mayúsculas, es un ser femenino que, como LA mar, nos seduce, emociona y encanta con sus luces y vacíos.

Escribí estos versos tiempo ha. No me acuerdo de cuándo. Pero han aparecido en una libreta sin tapas que sostenía unos libros en la balda de una estantería del Ikea. Pues nada, ahí va este cambio de registro en el contenido habitual de esta web. Pronto volveremos a estar junto a ELLA.

Montaña.
Elevación del territorio que conforma vertientes,
collados, cimas y valles.

Montaña.
Mundo de las nubes y la luz oblicua,
de las cuestas interminables hacia el cielo.

Montaña.
Paravientos, barrera del aire
que modifica los parámetros de la atmósfera
así como la forma caprichosa de las nubes.

Montaña.
Reservorio de humedades,
de nieves que canalizas
hacia tu vientre y tus venas.

Montaña.
Escenario de sueños y visiones,
de panorámicas infinitas,
junto a horizontes cada vez más próximos.

Montaña.
Vasija invertida
que recoges nuestras ansias ilimitadas de significar en el tiempo para,
finalmente,
verterlas otra vez sobre la tierra.