Ascensión a las máximas alturas de la Cabrilla desde los llanos del Almicerán. Aprovechamos el viejo camino del Cañuelo para introducirnos en esta áspera geografía y sus alturas solitarias.

ficha


sierra de la Cabrilla
noviembre de 2004
6 horas
20 km
800 m
anticiclón
ninguna
aquí está el de la vía

La Cabrilla es una sierra casi anónima, «escondida» entre otras más populares y con nombres como las Empanadas, el Pozo o Segura. Sin embargo, la Cabrilla atesora las máximas alturas de la Sierra, entendiendo esto como la zona de mayor altitud media. Así, la Cabrilla es una extensa mole caliza que contornea los 2000 metros durante muchos kilómetros cuadrados. Este macizo tiene al Este el valle del Castril sobre el que se desploma de forma estrepitosa. Ésta es la vertiente más acorazada del macizo y la que mejores ascensiones ofrece: los accesos están marcados por los tributarios del Castril.

Otra manera de aproximarnos a la Cabrilla consiste en entrarle por el Guadalentín. Seguimos el curso del río hasta ponernos justo debajo de los poyos de la Carilarga y continuamos buscando las fuentes del río. Ahí los murallones que vieron a los últimos quebrantahuesos de la Sierra ofrecen algunas debilidades y, entre arces de notable porte, uno puede colarse en lo más alto de la Cabrilla. Esta misma ascensión se puede acortar de forma significativa si uno se aproxima a la zona a través de la pista de las Navas.

Por último, otra posibilidad consiste en entrar a la Sierra por el Almicerán, a Levante del Tranco del Lobo y a Poniente de la Cabrilla. Ahí nace una vaguadilla que el Alpina marca como rambla del Cañuelo. Se toma un carril que aprovecha el arroyo y por el que se avistan, muy arriba, el Tejos y el Tornajuelo, últimas montañas de la divisoria Granada-Jaén. Pues bien, se sigue el camino hasta que el carril desaparece ya muy cerca de la casa forestal de la Cabrilla baja. Aquí está la posibilidad de hacer el Buitre de Castril por un barranquito pero hoy nos vamos a ir hacia el Norte, buscando la Cabrilla.

Hace un día precioso de otoño y los escaramujos, serbales, arces y quejigos dan una nota de color al paisaje dominado por los laricios y la gris roca caliza. Entre estos colores vamos avanzando tranquilamente y ganando metros y vistas. Al fondo refulge el pantano de la Bolera y las cumbres de Sierra Nevada.

A partir del cortijo de la Tocona la senda está muy perdida y asciende entre rocas y lapiaces hacia la Nava de los Trancos. De ahí al pico de la Cabrilla es un suspiro. El descenso lo abordamos de manera diferente: nos gustaría asomarnos al Guadalentín por el collado que separa la Cabrilla del Tranco del Lobo y esto es lo que hacemos. Un vez ahí, desistimos de acercarnos al punto más alto del Tranco del Lobo por la hora y descendemos por la Rambla del Cañuelo para retomar la pista.