pirineo aragonés, Parc National Hautes Pyrénées, Ordesa
finales de julio de 2010
14 kilómetros
1150 metros
8 horas
nubes en altura, fuerte viento del norte
La noche pasa rápida y dormimos plácidamente al abrigo de nuestra roca. Con las primeras luces me remuevo en el saco y Moss interpreta ese signo de vida como un despertador.
Se produce así uno de los momentos más repetidos de este verano: la cabeza de Moss que busca atravesar la mosquitera de la tienda para darnos los buenos días mientras que golpea el doble techo con el rabo. La cosa al final termina con el perro dentro de la tienda incapaz de contener su alegría y nosotros con los ojos pegados intentando echarlo a la calle.

Después de la agitación canina asomo la cabeza por el ábside. Hacia España está la luz, el sol y todos los tópicos que se quieran: calorcito, buen rollo, comida de la rica… Quiebro el cuello para Francia y sólo atisbo a intuir entre las nubes que vamos hacia Mordor y la oscuridad.
Desayunamos galletas y café con leche; mientras fregamos vemos un grupo enorme que ha madrugado para ascender desde Bujaruelo. Moss sigue triunfando entre las masas porque cuando pasa la gente por delante de la tienda va y se enreda entre las piernas de los excursionistas. Entonces las almas cándidas — suelen ser mujeres la mayoría — le dan juego y le hacen carantoñas. Luego va y encima se lo cree el muy cabrito.

Sin embargo, nosotros a lo nuestro porque hoy toca película de suspense. Terminamos de recoger y en un suspiro nos plantamos en lo alto del puerto. Un cartel del Parque Nacional de los Hautes Pyrénées nos amedrenta nada más llegar: prohibido llevar perros, incluso atados. Pues empezamos bien. No tenemos bastante con la montaña que se va a poner pina y con la meteo que anda revuelta que encima se une al cúmulo de dificultades la normativa. El caso es que perros no permitirán pero caravanas a tope de gente hasta lo más alto del collado sí que dejan. Estamos apañados1Entiendo lo de los perros en el fondo, pero me parece una normativa muy exagerada. Creo que los perros pueden molestar sobre todo cuando hay ganado, pero resulta que de ahí para arriba ya no hay pastos: sólo nieve, rocas y glaciares.

Como os podéis imaginar, donde llega una carretera, también se monta la romería. Y aquí tampoco es una excepción. Para colmo es domingo así que hacemos todo el tramo de senda bajo la Norte del Taillón como si estuviéramos en las rebajas de primavera del Corte Inglés. La situación llega a ser algo agobiante porque llevo a Moss atado con un cabo de 3 metros para suavizar el previsible encontronazo con algún guarda y no es fácil gobernar el paso con el perro tirando, el armario de 20 kilos detrás y esquivando a la vez todo el gentío.

Cuando la senda ataca la subida hacia Sarradets hay un paso con cadenas y una cascada. Las cadenas no son necesarias pero supongo que ayudarán en épocas más frías cuando haya hielo. Esperamos sentados un buen rato hasta que se despeja la cosa y hacemos el paso con cuidado de que la gente por arriba no nos tire piedras. Hemos llegado muy lejos como para que ahora nos reviente el cráneo un dominguero.

Lo de dominguero lo digo con todas las cautelas2Yo soy un dominguero que conste: salgo los domingos, evidentemente, pero no puedo resistirme porque es la impresión que me da a mí ver a esta patulea de gente con zapatillas de tenis, pantalones y camiseta de manga corta, sin ninguna protección y adentrándose en alta montaña, en lugares con cierto riesgo y además con una meteo bastante revuelta. Esta impresión se verá confirmada un poco más adelante, bajo la brecha.

En otro orden de cosas, noto como la montaña tiene un aspecto casi primaveral. La última que vez que estuve aquí fue a mitad de Junio y estaba igual que a día de hoy, casi en Agosto. Los neveros están enormes y además dan una falsa sensación de seguridad ya que la nieve superficial está húmeda y blanda pero la de debajo está muy compactada y resbaladiza.

Para llegar a Sarradets hay que atravesar dos pequeños neveros, el segundo con muy mala caída hacia el barranco que baja hasta el mismísimo circo de Gavarnie. Hay una trinchera hecha de toda la gente que ha pasado y es muy sencillo, pero un error, un tropezón, un despiste y la hostia es de helicóptero fijo3No quiero alarmar a nadie por supuesto. Es sencillísimo pasar, pero no admite ningún error. Y este error es más que probable porque hay mucho personal pasando de un lado a otro y encontrándose de frente en la trinchera que apenas tiene medio metro de ancha.

De Sarradets pasamos muy rápido porque hay una posibilidad de que algún guarda esté tomándose un café y nos vea por las ventanas. Salimos escopetados hacia la brecha y remontamos esa pala de nieve que tanto cuesta hasta que ya afrontamos el último repecho. En éste, preferimos asegurar y ponernos los crampones para hacerlo bien. Sobre nuestras cabezas se yergue, con aspecto fantasmal y arisco, el puerto hacia España.

Pasito a pasito hacemos el flanqueo del último nevero. Llevo a Moss asegurado con la cuerda por si acaso y tengo mis serias dudas de si podría controlar una caída con el piano y el perro. Pero mi inquietud se disipa porque se está portando genial, va centrado en la huella e incluso avanza rápido de más como si intuyera que estamos en lugar inestable. Como no quiero separarme mucho de Lourdes — que me sigue a pocos metros y va muy tranquila — tengo que frenarlo. Afortunadamente no nos cruzamos con nadie y así alcanzamos el paso de la brecha.

Insisto en lo siguiente: este es un paso sencillo y trivial para gente acostumbrada a la montaña pero la nieve dura y la pendiente hacen que tenga una mala caída. Esto no parecía importarles a familias completas que, en pantalón corto, en manga corta y sin guantes ni equipo, se aventuraban para asomarse a la brecha. Luego hay accidentes en montaña y se les llama montañeros a los tristes protagonistas.
Pero seguimos con lo nuestro. El paso de la brecha tiene una trepada fácil que a Moss no le alcanza. Lo cojo con esfuerzo y ganamos por fin el lado español donde el animalito no quebranta las normas. Estamos, legalmente, a salvo.

Apenas podemos admirar lo sobrecogedor de este fantástico lugar en el que Rolando cargó con toda la fuerza de sus brazos para vencer la roca con la hoja de su espada. Sopla tanto el viento del Norte que descendemos unos metros para, al abrigo precario de unas rocas, quitarnos los crampones y comer un rápido bocado.

En nuestros planes estaba acercarnos al Taillón, un tres mil sencillo — por este costado — para disfrutar de la cumbre y las vistas que son magníficas. Sin embargo, la nula visibilidad y el fuerte viento nos invitan bruscamente a encarar el descenso sin ni siquiera dudarlo.
Miramos al Sur y en el fondo, justo en el desagüe de Cotatuero, brilla la luz del sol. Sólo es cuestión de perder altura y volver al verde pasto. Descendemos así hacia la plana de Millaris por el barranco que nace en la mismísima brecha. Al principio atravesamos grandes neveros en ligera pendiente que nos tientan a calzarnos otra vez lo crampones. A continuación lo que toca es el típico caos de bloques de las zonas calizas de alta montaña.

La proliferación de hitos y la niebla sólo contribuyen a crear mayor confusión. Una vez desechado ganar el cuello del Descargador directamente descendemos hasta la depresión — lo que viene siendo un típico jou de Picos — donde se sumen las aguas que luego darán origen al barranco de Cotatuero.
Hierba, luz, sol, agua y calma. Levantamos la cabeza y arriba siguen las nubes cerrando la fortaleza de los Marborés y la proa del Taillón.

Nos relajamos en el prado, escuchamos el agua caer por el sumidero. Podríamos quedarnos aquí eternamente pero queda bastante luz así que aprovechamos para superar el cuello del Descargador y ganar un jou vecino, la plana de San Ferlús. Elegimos como emplazamiento de la tienda el extremo más oriental, junto a un viejo pluviómetro y una barra vertical de colores para medir la profundidad de la nieve4La barra llega hasta los 4 metros. Hay una igual en la laguna de la Mosca.

Colocamos la tienda al abrigo de una losa y le hacemos un cerco de piedras para que no se cuele el viento bajo el doble techo porque esta noche se nota que vamos a tener mar gruesa. Cogemos agua del sumidero — está caliente del largo recorrido que hace para introducirse en las entrañas de la tierra — y nos lavamos en una grieta profunda al abrigo del viento.

Lourdes nos alegra la tarde con el olor del risotto que está cocinando y Moss ya hace tiempo que se desenchufó para acurrucarse al tibio sol del atardecer. Antes de la noche estamos en los sacos. Lourdes se duerme pronto pero yo ando inquieto por el viento que parece que va a desgarrar el doble techo de la fuerza que trae.

En ocasiones, es tan violento que dobla las varillas de aluminio y las comba hasta casi tocar el suelo. El pobre Moss lucha para no ser engullido por la tela del doble techo y al final debemos desocupar el ábside de sotavento en el que teníamos las mochilas y ubicar allí a Moss para que pueda descansar más tranquilo.

Con el paso de las horas el viento amaina y, por fin, puedo relajarme. La luz de la luna atraviesa los poros castigados de la tienda y bajo el cielo estrellado de los Marborés, al amparo del Casco y la Torre, seguimos soñando.

José Antonio Pastor González
Hago montañas desde que tengo uso de razón. Primero al lado de casa en mi Atalaya y en el Almorchón de Cieza. Después por las sierras de Segura y Cazorla que son mi segundo hogar. Finalmente, y por supuesto, también en Sierra Nevada y el resto de las cordilleras Béticas.
Todas ellas son el terreno de juego protagonista de esta web gracias a la cual disfruto por partida doble: primero subiendo las cumbres y luego relatando mi experiencia. Sed bienvenidos y gracias por vuestra visita.


Muy buenas, Luiso.
gracias por el reportaje.
Sensacional, como siempre; Mis más sinceras felicitaciones por «trasguedir» la normativa sobre los perros; sobre todo teniendo en cuenta que esa normativa es bastante estupida.
Si, ya lo sé: no todo el mundo cuida a su mascota como tu lo haces, pero no se puede marginar a los propietarios de perros de poder realizar actividad en montaña con ellos.
Oye, una pregunta: ¿Moss es una persona vestida de perro?
¡es que tiene una mirada muy inteligente!… en la foto que hay en la que Mujer Cumbre se está poniendo los crampones está mirándola atentamente para cerciorarse de que se los pone correctamente!….
saludos,
¿Moss es una persona vestida de perro?
Ahí le has dao amigo Ernest. Eso mismo me pregunto yo muchísimas veces aunque mi visión es muy parcial
El caso es que no sé si es el inconsciente colectivo o que lo llevamos grabado a fuego pero el perro ha sido el claro triunfador de los viajes de este verano: toda la gente se fijaba en él y apenas reparaba en nosotros :gulp_ee:
¡Hasta he temido que nos denunciaran a la protectora de animales por llevarlo con las mochilas a tenor de algunos comentarios! :lol_ee:
Una actividad bonita y bien documentada. Además veo que habéis contado con la ayuda de un buen amigo para hacer una variante de «mushing». La verdad es que ellos suelen andar con mucha soltura por la montaña y la nieve; a nosotros nos dejó a la altura del betún una ágil perra dálmata, subiendo la helada, por aquel entonces, canal que da acceso a la peña Collarada… y eso que no llevaba ni crampones ni piolet:
Mané, encantado de verte por aquí… muy chula la foto que has puesto y la verdad es que es sorprendente la facilidad que tienen algunos perros para moverse por sitios en los que a nosotros nos cuesta mucho trabajo :bigsurprise_ee:
Gracias por la visita y espero que alguna vez tengamos ocasión de conocernos subiendo alguna cumbre. Ya sabéis que tanto Sara como tú estáis invitados al SUR
Qué buenos recuerdos por esos paisajes increíbles! Sigo pensando que os lo montáis mu bien (cañallas)!!! Ejemmm, Y me alivia saber que, después de la pasta que me gasté en mi tienda Marmot XT25 JWXYDELTÓBUENA-SX31NOPESAUNPIJO, tu tienda tb se dobla hasta el suelo por el viento… jejeje! Y eso que estaba a punto de preguntarte, cuál era la tuya, qué tan buen pinta tiene. Un beso para ambos! (Los smilies no me jurulan)
Jajajaja… Ginés ginés… que te voy a dar :mrgreen_wp:
¿Cómo puedes decir que nos lo montamos bien? Eres un frescales :wacko_tb:
Precisamente las tiendas buenas son las que se doblan hasta tocar el suelo: en las malas las varillas acaban por quebrarse :lol_ee:
Un abrazo y a ver si nos vemos… como muy tarde, en el curso de cuerda
¡Ah! Ya he arreglado lo de los smileys!!!
Lo de encontrarte gente hasta en el fin del mundo ya es algo que sucede desde hace tiempo. Cuando empece con el barranquismo hace 12 años estube con mi grupo en la sierra de Guara (Huesca), en un pueblecito que se llama Rodellar, del cual acabe enamorado. En los barrancos apenas había gente y en el camping donde dormimos teniamos mogollón de sitios para elegir. Hace dos años volví y me encontre con un lugar tomado por decenas de empresas de «Turismo Activo», barrancos llenos de grupos de mas de 20 personas compuestos por gente inesperta que provocaban largas esperas, alojamientos completos y restaurantes de varios tenedores en los que te cobraban solo por sentarte.
Una verdadera pena, y ahora resulta que el pobre Moss es el problema, Ja,ja,ja.
Un Saludo.
Hola Pedro… es que lo que comentas de Guara es un caso claro de un sitio relativamente desconocido que tiene un subidón de fama y se desnaturaliza por completo :angry_ee:
Supongo que quedarán otros muchos sitios tranquilos para visitar y para disfrutar… :rolleyes_ee: y espero que sea así durante mucho tiempo 🙂
Hoy algo ha desviado mi atención de los idílicos paisajes y el magnífico relato y ha sido la normativa de los perros. Porque resulta que hace unos días unos turistas franceses tuvieron el problema a la inversa. Habían venido de vacaciones con su perro en el tren, y cuando fueron a volver, en la estación de Murcia se lo prohibieron porque tienen que tener un determinado tamaño y viajar en el cajetin ese o como se llame. El caso es que estaban bastante desconcertados porque no entendían como habían podido viajar de Mompelier aquí y ahora les prohibían volver por la normativa española (el perro era grande). El caso es que se fueron a la parada de taxi, y vuelta a empezar, no todos los taxis admiten perro, así que fueron preguntando hasta que llegaron al mio que si los admite. Me contó Pedro que los tuvo qe llevar al Portús para ver si algún amigo les prestaba un coche o buscar otra alternativa, la del taxi lógicamente superaba los mil euros, aunque que negro lo verían que nos pidieron el teléfono. Supongo que al final alquilarían un coche que tendrían que dejar antes de pasar la frontera y cogerse un taxi hasta su lugar de destino. Ya se que he metido un rollo de muerte, pero es que me ha llamado muchísimo la atención, porque además me comentó que en Francia el perro es como alguien mas de la familia y su educación dista mucho de España, y me comentó que eran mas permisivos en las leyes. De hecho me contó que el comportamiento del perro durante el viaje fue ejemplar. No sé, igual es por el bien de los perros, para que no se despeñen o algo, ten en cuenta que según tu relato no todo el mundo es tan metódico como tú.
Me lo creo todo Marisa… tengo clarísimo que allí en Francia el tema perro es mucho más civilizado que aquí… supongo que la normativa en la zona del Parque Nacional de Gavarnie es muy estricta por otros motivos, quizás por temas ganaderos o por temas de la gente local, cosa que entiendo.
En cuanto a la aventura de tus clientes, pues ya ves, una locura :dunce_tb: Nosotros que viajamos mucho con Moss sufrimos estas cosas: no podemos coger transportes, no podemos entrar a un bar, no podemos entrar a ningún sitio… pero es lo que hay y yo lo acepto. Por eso quiero todavía más a mi perro que a muchos humanos :ohoh_ee:
hola, hola, como se nota que los españoles tenemos esa cosa que aunque parezca mentira, nos da una pizca de ver las cosas de una manera menos ortodoxa que los franceses en algunos aspectos como lo de los perros en la montaña, tienes toda la razon en eso de ver a un monton de gente jugandose la vida, sin tener idea de montaña. a ver si controlan eso mas estos franchutes, sigo con atencion tu proxima entrega, saludos a lourdes y moss,
Diego, eso de la gente «inexperta» jugándose la vida es algo muy común… todos hemos sidos — o somos — inexpertos según el toro que nos suelten. Lo importante es conocerse y renunciar si la cosa nos supera. El tema está en que la gente no sabe recular :sick_ee:
Tengo que deciros que cuando veo todos esos lugares por donde vais, tan apartados de las masas,me entran unas ganas tremendas de coger la furgoneta e irme a andar por aquellos lugares.En Gavarnie,estuve por la parte francesa hace ya unos años y aquello si que era una romeria como las de aqui pero con burros incluidos,eso si el lugar me encanto,impresionate.Un saludo montañeros.
Hola primo :grin1_ee: Me alegro mucho de verte por aquí. Espero que tu rodilla ya esté mejor… seguro que sí 🙂 A ver si podemos coincidir este Otoño
IMPRESIONANTEEEEEE, Dios os envidio a los tres por estas vivencias. Enhorabuena a ti y a Lourdes. Lo que nunca entenderé es por que estos Galos no quieren ver perros, eso es por que no conocen a Moss…. Un saludo y espero ansioso la próxima entrada.
Gracias Oberkland por tu visita Bueno, lo de las normas es como en todos sitios, a veces son algo «maximales» y la prohibición es dura de más… tuvimos suerte de no encontrarnos con ningún guarda :rolleyes_ee:
—Hola Jose Antonio, esto va para arriba, cada vez se engancha uno mas.
—Cuanto me alegro de ver a Moss en su salsa y que le has puesto de protagonista, creo que se lo merece, la foto mirando a la lejania me recuerda a la de Los Agrios nada mas que aquella fue de espaldas y esta de frente, muy chula.
—Igualmente tiene mucho merito «la mujer cumbre» que no dice ni mu, y siempre anda ahi en la brecha, espero que en otra ruta la pongas como protagonista.
—La verdad es que es una ruta impresionante, con esos paisajes que cambian y pasan de la niebla y la nieve-hielo que da yuyu…a esos otros verdes y luminosos.
—Como siempre perfecto todo el relato incluso en la faceta historica recordandonos a Rolando.
—Que quieres que te diga mas…que ya no me quito del ordenador hasta ver la proxima…
—Un abrazo..que grande eres.
—Pd. si puedo el año que viene me voy a ir a los Pirineos, pero donde haga sol y este todo verde y no haya nieve jajaja.
Bueno Ángel, hemos tardado un pelín más pero ya estamos por aquí 🙂 Lo de ir a los Pirineos ya te lo he dicho varias veces: te volverías loco de tanto disfrutar. Seguro.
Un abrazo