¿Os apetece echar un rato de buena lectura?

Este libro de Joe Simpson engancha y no te suelta hasta que degustas sus últimas páginas. Una historia de superación, de fe, de lucha tremenda contra la muerte y el dolor. Toda vuestra.

En mi época de estudiante, sin internet ni apenas medios dedicados a la montaña, me fascinaban los libros de escaladas. Con independencia de las ediciones clásicas de los libros míticos — Herzog, Rebuffat, Terray, Bonington — la editorial Desnivel se hacía eco en España de novedades sobre historias recientes. En el año 1992 apareció ‘Tocando el vacío‘, una novela del alpinista Joe Simpson que narra su peripecia en el Siula Grande, un pepino tremendo de la cordillera del Perú con ascensiones objetivamente peligrosas, muy técnicas y poco repetidas.

He leído este libro dos veces y he de reconocer que engancha, incluso conociendo el desenlace (quienes vayan a leerlo y quieran preservar toda la emoción deberían abandonar aquí esta entrada). Los dos protagonistas, Joe y Simon, ascienden el Siula por la vertical y compleja cara oeste y abren la primera absoluta por dicha vertiente. En la cumbre deciden descender por la arista norte, un afilado nervio repleto de cornisas traicioneras y nieve muy blanda que apenas se puede proteger.

Siula Grande. Vista del glaciar por el que descendieron Simon y Joe
Siula Grande. Vista del glaciar por el que descendieron Simon y Joe


Como consecuencia, sufrirán desde la cumbre una severa deshidratación que mermará sus fuerzas con el paso de las horas.

Varios factores se conjugan: de un lado la dificultad propia de la actividad que les mantiene mucho más tiempo del esperado en la montaña; de otro, el mal tiempo que soportan desde prácticamente el comienzo de la ascensión; finalmente, también la mala planificación al querer ahorrar peso y llevar menos gas del necesario. Como consecuencia, sufrirán desde la cumbre una severa deshidratación que mermará sus fuerzas con el paso de las horas.

En el descenso por la arista Joe sufre una caída y se rompe la pierna por debajo de la rodilla con una fractura de tibia. Sin posibilidad de rescate — no hay comunicación con el base ni tampoco servicio de helicópteros — lo cierto es que el destino de Joe es muy negro. Me gusta especialmente la descripción del juego mental que se produce entre estos dos compañeros de cordada. Joe se sabe sentenciado mientras que Simon no quiere abiertamente reconocer la gravedad de la situación.

Sin embargo, y contra toda lógica, Simon apuesta por bajar a Joe. Para ello anuda las dos cuerdas de 50 metros, alcanzan penosamente el collado a partir del cual deben abandonar la arista y se internan en una empinada ladera que les llevará al glaciar en cuya morrena está el base.

Portada de la edición (tercera) de Desnivel en castellano
Portada de la edición (tercera) de Desnivel en castellano


En uno de los últimos descuelgues, estando ya cerca del glaciar, sin apenas visibilidad y con la noche ya cerrada, se produce la tragedia.

Para descender por la ladera Simon descuelga a Joe en largos de 100 metros. Éste, entre terribles dolores, se deja caer por la pendiente nevada y conforme le gana metros a la vida se motiva con más fuerza. El sistema funciona perfectamente hasta que al caer la tarde el tiempo empeora y se pone a nevar. Ambos continúan con la misma operación repitiendo la secuencia: 1) Simon se asegura en una repisa de nieve; 2) comienza el descuelgue; 3) paso del nudo intermedio por el sistema de frenado; 4) continúa el descuelgue hasta que la cuerda termina y 5) Simon se reúne con Joe y así una y otra vez.

En uno de los últimos descuelgues, estando ya cerca del glaciar, sin apenas visibilidad y con la noche ya cerrada, se produce la tragedia. La ladera por la que Simon está descolgando a Joe se interrumpe bruscamente y se convierte en un precipicio. Joe intenta avisar a Simon pero éste ni le oye ni le ve y continúa dándole metros de cuerda. Joe no puede pararse porque el terreno es tremendamente inclinado y la nieve muy blanda y al final queda colgando en el vacío.

Cartelera de la película inspirada en el libroq
Cartelera de la película inspirada en el libro

Simon enseguida nota la fuerte tensión en la cuerda y lo sostiene durante un tiempo indeterminado. ¿Qué hacer? Simon no puede recuperar la cuerda e izar a Joe de ninguna forma pues se encuentra en una posición precaria sostenido en una repisa inestable de nieve blanda mientras que Joe apenas puede valerse por sí mismo para remontar por la cuerda.

El tiempo pasa, la ventisca arrecia y no hay solución para los dos. Joe relata estos momentos así:

El viento me empujaba columpiándome con violencia y cada ráfaga me enfriaba un poco más. La presión del arnés en los muslos y la cintura me había cortado la circulación y tenía ambas piernas insensibles. El dolor de la rodilla había desaparecido. Dejé que mis brazos colgaran laxamente, sintiendo el peso muerto de las manos inútiles dentro de los guantes. No tenía sentido reanimarlas. No había nada que hacer salvo colgar allí, inerte. No podía subir y Simon nunca podría hacerme descender.

Finalmente, Simon comienza a descolgar a Joe con la esperanza de que alcance el suelo o alguna cornisa en la que sostenerse. Va dándole metros con la cuerda poco a poco y se alimenta la angustia en ambos por la incomunicación y por la incertidumbre: ¿llegará para alcanzar el suelo o no?

No. No alcanza. Al final Simon se queda sin más cuerda que dar y Joe está ya a muchos metros del reborde por el que se ha precipitado. De nuevo, más tiempo, más horas sin saber qué hacer. Joe reflexiona sobre la situación de Simon mientras le aguanta a duras penas:

Quizá él muriera sentado o quizá cayera de allí arrastrado por mi peso. Me pregunté si para entonces yo estaría muerto. Él caería en el mismo momento en que perdiera la conciencia y tal vez eso le ocurriría antes que a mí. Allí, colgado de la cuerda, yo quedaba a resguardo de lo peor de las avalanchas y seguramente él estaba más expuesto al frío que yo.

Al final Simon se ve obligado a cortar la cuerda en una decisión terrible. La lucha interior se describe a la perfección en el libro y se distingue entre los pensamientos de Joe y los de Simon con diferentes tipografías.

Fotograma del filme en el que Joe sale de la grieta
Fotograma del filme en el que Joe sale de la grieta

Y sigo: al cortar la cuerda Joe se precipita metros y metros pero un puente de hielo interrumpe su caída y lo salva de una muerte segura. Desde ahí hasta el final la novela es una continua agonía, una lucha interior, una epopeya vibrante en la que Joe sale de la grieta por sus propios medios y se arrastra a lo largo de tres días hasta llegar al base donde, evidentemente, le daban por muerto.

La atracción del texto radica en dos puntos a mi modo de ver: 1) la fuerza interior de Joe perfectamente condensada en una voz íntima que le habla y le obliga a continuar luchando y a no dejarse llevar por el dolor y el agotamiento y 2) es una historia real. Y es que saber que el ‘disparate’ que estás leyendo sucedió es lo que más tensión le imprime a la experiencia de devorar este libro. Por estos motivos os lo recomiendo, incluso aunque os haya reventado el desenlace final.