Clásica ascension al pico del Veleta desde los albergues. Actividad idónea para iniciarse en el mundo de la montaña invernal y en el uso de los crampones y el piolet. Hay que tener cuidado en el tránsito por las pistas de esquí.

ficha


sierra Nevada
17 de abril de 2005
6 horas
16 km
950 m
estable
trayecto compartido con las pistas de esquí
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Madrugón a las cinco de la mañana para estar en Sierra Nevada antes de las nueve. Este año está la nieve mala y queremos aumentar la máximo la probabilidad de una subida con los hierros así que cuanto más temprano mejor. El tiempo está perfecto, sopla un poco del Norte y luego este viento se hará más intenso pero por ahora va perfecto. Además lo llevamos a la espalda cuando comenzamos a andar desde los Albergues.

La subida es evidente y discurre por la arista norte del Veleta con vistas hacia el barranco de San Juan primero, y luego al siempre impresionante Guarnón que desciende vertiginoso y raudo para unirse con sus hermanos de las otras nortes de Sierra Nevada.

El primer objetivo de esta salida es que la peña estrene los hierros y el segundo que algunos comprueben si no les han dado gato por liebre en la compra de los Gore. Al primer nevero que vemos, todos locos a vestirse de armao y a subir con los crampalas buscando las zonas con más nieve y pendiente. Afortunadamente, veremos pocas calvas y ya no nos los tendremos que quitar a pesar de lo poco que ha nevado el año. Las pistas están abiertas pero creo que va a ser el último fin de semana para la estación.


La nieve está muy buena; hace bastante frío y entra viento del norte que la va a mantener hasta la tarde.

El piolet no es necesario utilizarlo pues apenas hay pendiente y se progresa con mucha comodidad. Cuando pasamos por las Posiciones vemos gente preparándose para encarar el cular (versión española de couloir) del Veleta. Es un corredor magnífico con mucho ambiente y me encantaría probar a subir alguna vez por allí. Ya veremos.


En la cima comemos a resguardo de la caseta y con vistas hacia el Rey de la península. Al fondo a la derecha se aprecia el Puerto de Vacares y la Loma del Calvario con muy poca nieve. Este año ha sido realmente malo.

Antes de lo previsto llegamos a la cima donde sopla fuerte del Norte y hace bastante frío. No ha habido maldonada — léase, fallo en la predicción meteorológica — y comemos a sotavento, con unas vistas alucinantes hacia el Mulhacén y el valle del Poqueira. La atmósfera está clarísima y apreciamos los invernaderos de El Ejido, el Mediterráneo e incluso alguien dice vislumbrar la costa africana. El descenso se hace rápido y antes de las cuatro de la tarde ya estamos en los coches. Unas tapitas y para casa.