La clásica circular a la sierra del Pozo en bici que ahora acortamos por el barranco de la Osa. Ambiente serrano, frío extremo y final con frontales. ¿Algo más se puede pedir?

ficha

sierra del Pozo
noviembre de 2007
10 horas
muy frío, anticiclón
81 kilómetros
2200 metros
ver el track en wikiloc
perfil disponible pinchando aquí

Gente como Javi Ríos y Miguel Gual no le tienen miedo a nada, ni a una etapa casi centeneria, ni a una de las madrugadas más frías del año… ni siquiera a los «delirios» de un planificador de rutas como el que suscribe este post. Pero vamos a explicarnos mejor. La circular a la Sierra del Pozo es una clásica entre las clásicas del repertorio de los BTTeros del sur. Mi primera fue allá por el año 2002 y ya me sedujo tanto como me dolió. Al ser el masoquismo una enfermedad incurable, repetí un par de veces haciendo recorridos prácticamente idénticos hasta el día de hoy.

Pero hoy el planteamiento es acortar algo el recorrido intentando evitar la carretera asfaltada que une La Bolera con Pozo Alcón y con la pista que asciende a Puerto Llano. Para ello estudiamos mapas, escudriñamos con el Google Earth y recabamos algo de info en los foros de internet. Finalmente un par de correos a algunos colegas entendidos ayudan a encontrar una solución.

Y la solución es entrar por el Barranco de la Osa, por un carril que finalmente se convierte en una senda bastante empinada y no ciclable. Esta senda remonta hasta el Puntal del Gato y luego enlaza con un carril que pierde altura hasta desembocar en la pista de Puerto Llano en la Fuente de la Ponderosa.

Pensando que esto nos va a suponer un ahorro de energía y tiempo nos encontramos con lo contrario, o al menos con que perdemos mucho tiempo empujando las bicis hasta el punto de que los primeros 8 kilómetros… ¡¡¡¡ los hacemos en 2 horas !!!!

Finalmente, a la altura del Puntal del Gato, nos podemos montar de nuevo en las bicis y sumar kilómetros en descenso hacia la Ponderosa. En la Fuente coincidimos con un senderista de Almería que conoce bien la zona y nos comenta que la Sierra está más seca que nunca. No hay más que verla: ningún arroyo tiene caudal y la Ponderosa sólo tiene un hilillo de agua.

Como es bastante tarde no podemos recrearnos así que nos ponemos con la faena de remontar hasta Puerto Llano por la pista de macadán. Cada vez las piedras están más sueltas y dificultan la ascensión. No obstante, la visión de la Sierra del Pozo por su agresiva cara oeste nos va entreteniendo y confortando. Migueli va sin cadena, que se suele decir, mientras Javi y yo parloteamos para olvidarnos de los dolores.

A las 13h estamos en Puerto Llano y comemos algo de chocolate para hacer bien el largo descenso hacia Vadillo-Castril. En la bajada la pista también está muy estropeada y Javi da un llantazo que nos hace perder otra media hora arreglando la rueda. En la Cañada de las Fuentes los chopos ya han perdido sus hojas y la balsa circular apenas tiene un chorrillo. El nacimiento del Guadalquivir está seco. La única sorpresa favorable es que han arreglado el firme de la pista de ahí para abajo con lo que nos plantamos en el puente de las Herrerías sin dolor anal.

Un poco más adelante, en el chiringuito que hay en la cerrada del Utrero nos clavamos un bocata de jamón con tomate y una coca-cola. No es el asado que nos ilusionaba para llegar hasta las Navas pero es que el día no da más de sí y hay que abreviar. A partir de ahí nos toca remontar por la cuesta del Bazar hacia el Collado Verde. De nuevo, la agradable sorpresa de un carril muy bien arregladito que nos hace sufrir menos de lo previsto y que nos pone en las Navas cuando ya empieza a anochecer. El paso por Vado-Carretas con muy poquita agua lo hacemos casi a oscuras y nos toca toda la Cañada del Mesto, ese trozo de camino por vereda zigzagueante entre encinas, con la luz de un gajito de luna.

Menos mal que Migueli lleva un frontal y se pone delante para ir avisando de los pedrolos. Con paciencia y dolor de espalda de ir en tensión llegamos a la cola del embalse, cruzamos el puente de la cerrá de la Herradura y pasamos por el Molinillo. Ahora ya sólo nos queda terminar la pista del embalse que, al ser blanca, se refleja muy bien y nos permite ir casi sin luz. Ya empieza a notarse otra vez el frío y con muchas ganas vemos las luces del cámping y la carretera entre los pinos.

Al llegar al coche, unos 80 y pico kilómetros, más de 2000 metros en positivo y casi 8 horas sobre la bici. Un pasote vamos. Esta ruta nunca defrauda y nos prometemos volver en primavera, con más luz y menos frío, sobre todo para garantizar el asado en las Navas y unos chopos de verde reluciente estrenando de nuevo la vida.

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