Este corredor central al Morrón del Mediodía es una ascensión perfecta para iniciarse en pendientes moderadas con el aliciente de ganar uno de los dos miles más destacados de la divisoria de Sierra Nevada.
ficha

Sierra Nevada
febrero 2017
7 h
14 km
1200 m
estable, calima tipo A
dificultad de conjunto AF sup 40º, corredor sencillo sin tramos de mixto cuyas mayores pendientes se encuentran en el estrechamiento central; posibilidad de evitar esta sección por la pendientes de la izquierda (este) con pendientes máximas de 35º
pincha aquí para ver el croquis en mapa y pincha aquí para ver el croquis sobre una foto del corredor
track aquí disponible

[Fotografías de Rubén Giménez, Miguel Gual y el autor]

Si hay algo que me gusta más que subir montañas es poder compartirlas con los amigos. Mis colegas de aventuras con la bici están sufriendo una febril conversión a la religión del piolet y los crampones hasta el punto de que quieren tachar muchas de las 30 ascensiones del libro de invernales en apenas unos años. Hace unas semanas les propuse la siguiente actividad: hacer el Morrón del Mediodía por el corredor central, una vía asequible pero que no te deja indiferente.

Llegamos a la Ragua algo tarde y comenzamos a patear a las 10 de la mañana hacia el Collado de la Cabañuela. En lugar de avanzar por la nieve nos perfilamos hacia el bosque y aprovechamos el trazado del Sulayr que, haciendo zetas, gana altura hasta pasar por el Morrón de la Cabañuela. Ahí se tiene una panorámica de toda la Sierra Nevada que vierte aguas al Marquesado y las sucesivas cumbres hasta el Cerro Pelado. Se advierte también la hendidura del Alhorí aunque sus mayores tajos están ocultos y también la interesante cara norte del Morrón del Mediodía con muchas opciones.

Precisamente nos detenemos en este punto y les comento a mis compañeros las posibilidades que nos ofrece la jornada. Podemos hacer el corredor central por la pala, el corredor central por el estrechamiento o probar el corredor norte en petit comité y reservado para los más aguerridos. La decisión la dejamos para más adelante cuando veamos al toro de frente. Ahora nos toca descender más de 250 metros en la vertical caminando por la linde del bosque hacia la Majada de los Tejos y el Cortijo de las Chorreras que está habilitado como refugio-vivac.


Podemos hacer el corredor central por la pala, el corredor central por el estrechamiento o probar el corredor norte en petit comité reservado para los más aguerridos. 


Desde este punto comienza realmente la ascensión hacia el Morrón del Mediodía. Enfrente nuestro encontramos una pendiente que ronda los 25-30 grados y que se extiende muchos metros. Conforme se asciende, aunque la inclinación no es fuerte, se tiene una sensación de mayor exposición debido a que apenas existen referencias y a que la pendiente es continua. Vamos caminando primero en zetas y luego en clara diagonal a derechas buscando embocar el comienzo del corredor central. Aprovechamos para recordar algunas nociones básicas en el manejo del piolet y los crampones y con el rabillo del ojo intento adivinar la entrada del corredor norte que se muestra esquivo y oculto entre farallones de roca.

Cuando estamos aproximadamente a unos 2300-2350 metros desechamos definitivamente el corredor norte porque somos muchos y vamos justos de horario para una actividad de esas características. De esta forma, nos vamos acercando a la base del central y en unas rocas más o menos llanas aprovechamos para decidir la logística de la ascensión. Un grupo hará la pala del corredor central mientras otro se internará en el estrechamiento de la derecha.

Cerca de la cumbre

Los que vamos a hacer la segunda opción nos ponemos el arnés y decidimos, al comienzo del estrechamiento, montar una reunión para asegurar una tirada larga con una pendiente que ronda los 40 grados. Esto lo hacemos así por diferentes motivos: 1) porque nos apetece practicar, 2) porque no hace viento, 3) porque no tenemos prisa y 4) porque una caída aquí tendría fatales consecuencias.

¿Corredor norte, noroeste o central?

En internet proliferan actividades en la norte del Morrón del Mediodía, todas ellas muy interesantes y que discurren por diversos itinerarios. El más repetido suele ser este que presentamos hoy y que se conoce como corredor central. Se trata de un corredor de pendientes suaves, bastante amplio y relativamente asequible. Algunos lo llaman también corredor norte porque, evidentemente está así orientado:

Croquis con diversas posibilidades en la norte del Morrón del Mediodía

No obstante, el corredor norte del Morrón del Mediodía tal y como nosotros lo concebimos, es otro corredor diferente de mayor entidad, mucho más encajonado, con pendientes más severas y que se encuentra más hacia el oeste oculto por paredes de roca. (Pincha aquí si quieres ver un reportaje sobre este corredor.) Además, presenta un tramo mixto que, según la temporada, puede ser delicado. Es también el corredor que proponemos en nuestro libro de invernales.

Esta distinción que hacemos la queremos enfatizar simplemente por motivos de seguridad pues no es lo mismo meterse en uno que en otro. Si tenéis cualquier duda, comentario y sugerencia al respecto aquí estamos.

Así remontamos todo el largo de la cuerda y en la zona superior, cuando la inclinación cede, montamos una reunión en una lancha de roca plana con dos clavos. El primero entra a cañón y el segundo hasta la mitad. Para no sobrecargarla aseguramos al cuerpo y escarbamos una plataforma desde la que vamos recuperando la cuerda a los que suben atados.

Desde este punto hasta la cumbre lo que queda es una dura pente que ronda los 35 grados y que nos lleva directos hasta el mogote cimero donde nos espera un cielo con las típicas nubes algodonosas que reptan desde el Mediterráneo en un día de calor como el de hoy.

En la cumbre estamos eufóricos, felices y nos hacemos muchas fotos. Nos quitamos los hierros, guardamos el material y emprendemos el regreso por la divisoria principal, de morrón en morrón y de trampa en trampa, porque la nieve se pone especialmente cabrona a estas últimas horas de la tarde y nos depara una fatigosa progresión hasta el punto de que, en última instancia, preferimos forzar el recorrido en seco bajo el bosque en lugar de descender directamente a la Ragua por la pala. Una jornada magnífica de montaña en la mejor compañía. Pronto más y mejor.

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