Una circular clásica con la burrita que asciende el Puerto de la Losa, se introduce en la vega de Santiago, remonta Cañada Lamienta y se resuelve pasando por el Peñón del Toro y la pista que desciende al cortijo de la Noguera. Carriles, recurvas, barro y soledad a partes iguales.

ficha

sierra de la Guillimona, sierra de Segura, sierra Seca
marzo de 2015
8 h
58 km
1500 m
estable
circular en btt sin tramos técnicos por carriles y carreteras sin tráfico; en cañada lamienta es habitual encontrar barro que puede dificultar el tránsito; orientación compleja entre la carretera de la Losa y la de Don Domingo
pincha aquí para ver el croquis
track aquí disponible

Tenía varias ofertas para el sábado pero las fui desechando una tras otra. Me apetecía enormemente una cabalgada con la burra en condiciones. Como tampoco era plan de merendarme yo solo el marrón pastel hice una convocatoria oficial y se me unieron tres valientes: Rubén, Mariano y Fran. Los cuatro empezamos a dar pedales cerca del cortijo de la Losa, en la caseta de peones que hay junto al cruce con la carretera de los Collados. Hace un día radiante: mucho sol, luz a raudales, los almendros en flor y las brumas en la hoya de Baza que enmarcan – todavía más – el carácter aislado del Jabalcón. Nosotros a lo nuestro: pin, pan, pin, pan y curva tras curva le vamos ganando el desnivel al puerto. Nos hacemos fotos, vamos despacio, miramos con el rabillo del ojo las lenguas nevadas de los corredores de la Sagra y, cuando la carretera enfila al sur, gozamos con la línea rotunda de las cumbres de Sierra Nevada.

Una vez ganado el puerto nos abrigamos y descendemos entre pinos y praderas hasta pasar el kilómetro 38, donde cogemos un carril a la izquierda que se dirige a la Tiná del Campillo. Del asfalto pasamos ahora a un laberinto de caminos en los que es obligado ir muy pendientes para no equivocarnos y acabar en cualquier otro rincón del espeso bosque que tapiza la cara norte de la Guillimona. Peleamos un rato con el barro, pasamos un par de cancelas y salimos a terreno abierto donde vislumbramos la aldea del Patronato y la cara sur del Almorchón. Estamos ya en la cortijada de Valdepalacios, cerca de la carretera de don Domingo1. Para enlazar con ella hay que dejarse caer hasta el fondo de la rambla de los Cuartos y luego remontar una terrible cuesta de arena blanca en la que nos crujen los riñones. Unos pedales más por buen asfalto y llegamos a Don Domingo donde entramos a tomar unas cervezas en el hotel rural. Nos sentamos en las mesas que hay en el jardín y disfrutamos reponiendo fuerzas en compañía de un San Bernardo que no deja de mirarnos.

Foto chula con la Sagra detrás

Sin esperar a que los cuerpos se relajen en demasía volvemos a subirnos a las burras y cogemos la pista principal de los Campos. Descendemos hasta el puente de la rambla de los Cuartos y nos salimos hacia la izquierda en el sentido descendente de las aguas. Tras sobrepasar el desagüe de dos arroyos la pista gira a la derecha en fuerte ascenso entre pinos blancos hacia la Tiná de las Víboras y el Cerro Quemado. Sobrepasamos un collado a 1665 metros y el pinar de repoblación deja paso a solitarios laricios de monumental fuste. El caso es que yo he venido aquí para esto: para gozar de estos árboles que salpican las laderas y que se recortan en la divisoria frente al azul del cielo segureño; también para apreciar la disposición de los piornos y el matorral almohadillado que medra tenazmente en la roca soportando el invierno; finalmente, y por supuesto, para aprehender un color: el verde que lo salpica todo, promesa de futuro para alimentar al ganado de esta tierra de pastores.

Y de la poesía de los árboles a la prosa del barro. La cañada Lamienta, esa vaguada de libro extensa, a desmano de todo y de todos, donde el terruño saturado por las nieves rezuma humedad por cada uno de sus poros, nos tiende una emboscada y nos obliga a bajarnos de las burras para hacer caminando todo el eje del valle. (Pincha aquí si quieres ver un video de este momento.) Son tres kilómetros peleando contra el légamo, las cuestas y los cardos. Cuando tengo a parte del personal ya soliviantado alcanzamos por fin la divisoria de vertientes que definen el Segura y el Guadalquivir y nos pasamos al valle de Castril y los pastos de sierra Seca. Este lugar es tremendamente confuso con niebla y mala visibilidad pues hay múltiples rodadas y todas las referencias son escasas. Sin embargo, hoy lo tenemos clarísimo y salimos hacia el Peñón del Toro donde arreglamos un pinchazo. Finalmente nos dejamos caer por la pista a la que le están pasando el rulo y enganchamos con la carretera de la Losa en el cortijo de la Noguera. Tras algunas bromas cruzando el río Raigadas nos toca remontar hacia el coche durante varios kilómetros por la carretera de la Losa. El sol ya se ha vencido sobre la cumbre del Banderín pero todavía ilumina el frontal de la cresta sur de la Sagra. Entretenidos con las vistas, conversando sobre la jornada y disfrutando de las últimas pedaladas cerramos el bucle. Enseguida otra.

fotos

palizas en btt