Clásica travesía que une Miller con la Toba por viejas sendas de herradura caminando sobre puntales con excepcionales vistas hacia el valle de Anchuricas. Se añade el aliciente de ascender a la cumbre de las Buitreras y descender por una vereda muy perdida que merece ser recuperada.

ficha

sierra de Segura
enero de 2015
6 h
17 km
920 m
estable, frío
sendas de herradura muy definidas sin pérdida hasta puerto Marchena; ascensión a las Buitreras monte a través; descenso por una vereda perdida que requiere atención e intuición para no embarcarse;
pincha aquí para ver el croquis
track aquí disponible

Aquí fue donde todo empezó. En Anchuricas vieron mis ojos de crío el mundo de montañas que tenía pendiente por descubrir en Segura y, desde entonces, siempre que vuelvo a este valle me siento como en casa. En esta ocasión unos amigos de Córdoba iban a pasar unos días en la Toba y me pidieron consejo por correo. Les propuse un par de opciones pero enseguida me di cuenta de que tenía frente a mí una oportunidad para hacer dos de las cosas que más me gustan: 1) caminar por la sierra y, 2) enseñarla a los amigos.

Así pues me planto en la sierra, dejamos uno de los coches en la Toba y nos dirigimos hacia Miller siguiendo la tortuosa carretera en la que no se ha invertido un duro euro desde hace 40 años. En Miller sobrepasamos todos los barrios y nos dirigimos hacia el del Castillo. Justo antes de llegar hay un banco metálico para comer pipas y un carril a la izquierda con varias señales de PR. Ahí dejamos los vehículos y comenzamos a caminar.



Buenas vistas de los Calares del Alto Segura

Abandonamos enseguida el carril para adentrarnos por una vereda de herradura balizada como PR-A100. El camino va ganando altura levemente y, tras dejar a la derecha la senda que baja hacia las cuevas de los Anguijones, alterna pasos por puntales y vaguadas. Así pasamos primero el Puntalón donde hacemos un descanso y luego el barranco del Pilón donde apenas cae un hilillo de agua. A continuación subimos hasta el Puntal de la Escalera y más tarde al Puntal de los Canteros donde nos asomamos para comer un bocado con excepcionales vistas hacia Anchuricas, el Puntal de la Misa y el rosario de aldeas desparramadas por todo el valle: Gorgollitas, Parralejo, Peguera del Madroño, etc.

Hace un frío que pela y entra fuerte el viento del norte que nos invita a continuar. Ahora la vereda hace una curva de ballesta enorme para vadear el arroyo Cabrero y ponerse bajo la Almoteja. Los pinos que nos acompañan sostienen la montaña para que ésta no acabe desparramándose sobre el vaso del embalse. Antes de llegar a Puerto Marchena observamos la vieja vereda que desciende hacia el Parralejo y, una vez en el collado, les planteo a mis colegas las dos opciones que tenemos: 1) bajar directos a la Toba por el camino convencional y, 2) subir al Puntal de las Buitreras y buscar una senda difusa que, desde la divisoria, entronca con la principal sorteando poyos y paredes en una pirueta más propia de las rapaces y las cabras que de los humanos.



Aldea de la Toba en el descenso desde las Buitreras

Al grupo le va la marcha y prefiere la segunda. Remontamos los 200 y pico metros que nos separan de la cumbre siguiendo un terreno sin arbolado y sorteando los piornos que tapizan las laderas. Enseguida alcanzamos las antenas de la cumbre y almorzamos unos metros antes a sotavento con buenas vistas hacia el sur: desde Revolcadores y las Cabras hasta las Banderillas con la Sagra de por medio.

Sin entretenernos mucho les apremio para ganar cuanto antes el camino bueno ya que el tramo que nos queda entre la divisoria y la vereda no lo he hecho nunca. Descendemos pues buscando el cuele hacia la Toba y lo encontramos junto a unos majanos. Tardo unos minutos en confirmar que éste es el lugar correcto y nos lanzamos a la aventura. Al principio la traza es muy confusa y únicamente unos pocos hitos y los muros de piedra seca que sostenían el camino nos ayudan a continuar.

No se ve muy pisado este tramo aunque los hitos ayudan mucho. (Habrá que investigar quién los ha puesto para darle las gracias.) Enseguida entroncamos con una vereda más marcada que, en horizontal, atraviesa todos estos poyos y que une la Toba con la cuesta de Despiernacaballos. Por ella avanzamos hacia el norte hasta ponernos debajo de la cumbre, en la vertical, y luego enganchar con la autopista que viene desde Puerto Marchena por la que descendemos con los últimos rayos de sol rebotando en estas paredes casi inexpugnables. Y digo casi porque la ingeniería serrana ya se encargó en su tiempo de buscar el único resquicio para colarse entre los buitres y contemplarlos desde las alturas.

Antes de que la luz se vaya por completo me despido del personal y nos vamos a recuperar los coches. Ha sido una jornada estupenda de montaña compartida con buena gente. ¡Hasta la próxima!

fotos


en la sierra de segura