Segunda jornada pirenaica caminando entre lagos azules y picachos agudos de granito. Gran parte del recorrido es común con la famosa ‘carros de fuego’ y vimos varios participantes sellando en los refugios. Nosotros nos lo tomamos con más calma, la que requieren estos paisajes para ser leídos con todas sus letras.

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Pirineo Catalán, Lérida
Julio de 2011
17 kilómetros
950 metros
nubes altas, fresco
ver croquis (mapa de la editorial Alpina)

Mucho antes del amanecer ya estamos recogiendo y preparando el desayuno. No todos los días se toma uno las galletas príncipe junto a un lago del Pirineo con esta luz tan bonita reflejándose en los bloques de granito. Moss anda de aquí para allá esperando a que las marmotas asomen la cabeza pero en las madrigueras reina el silencio. Están durmiendo claramente.

Por la orientación del valle enseguida nos da el sol y eso nos activa. Comenzamos remontando hacia el Estany del Cap de Port ya libre de infraestructuras y presas. El camino lo rodea por el oeste y asciende decidido buscando la Collada de Saburó que superamos junto con un grupo de franceses que entran desde el otro lado. Pese a que en el plano deberíamos encontrarnos el Estany de Saburó la realidad es que apenas tiene agua y eso nos deja desconcertados. Pronto comprendemos que está regulado como si fuera un embalse y posiblemente lo hayan dejado seco. Eso, y que la temporada de lluvias esta primavera ha sido relativamente pobre en esta zona.



Desayuno con vistas


Estany Mar y Estany Colomina con el refugio Colomina

El camino va a media ladera por el lado sur del estany sorteando los grandes bloques típicos de esta zona granítica del Pirineo. Nos asomamos enseguida al paso del Oso, una brecha fina y empinada por la que nos colamos para descender hacia la orilla del Estany de Mar, una preciosidad turquesa enmarcada por otro lago en el plano largo, el de Colomina y su refugio. Este tramo es una gozada continua disfrutando de la hierba, las aguas, el cielo y un verano tibio, con su punto justo de calor.



Pescador y Pic Pala Pedregosa


En un rincón nos apañamos con la comida e incluso nos permitimos una siesta apoyados en la roca

En un rincón nos apañamos con la comida e incluso nos permitimos una siesta apoyados en la roca. Como el cielo se está poniendo nublado y en el refugio nos hablan de una pequeña probabilidad de tormentas nos apresuramos para continuar, ahora en dirección noroeste junto al Estany Tort.

En esta parte apenas nos encontramos ya con gente pues hemos abandonado el GR 11.20. Esta sensación de aislamiento se acentuará aún más cuando a la altura del Estany de Cubieso nos separemos de la traza habitual de los participantes de los Carros de Fuego para colarnos entre pequeños estanques y buscar un buen lugar para la noche en la base de la Collada de los Gavatxos, nuestro desafío de mañana.



Felicidad


Descanso antes de cenar

Llegamos sobrados de tiempo, con la tarde tranquila y sin viento. Nos permitimos incluso ducharnos sobre una roca con el agua helada que desciende desde las crestas del Sobremonestero. Cenamos pasta y damos la bienvenida a la noche estrellada desde dentro de los sacos. Mañana os adelanto que toca un poco de aventura más que nada, para no perder la costumbre.

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