En una de las kedadas foreras de Nevasport nos dimos una paliza bestial: subimos por todo el río Trevélez hasta casi el puerto del mismo nombre y luego viramos hacia el norte bajo el Panderón del Horcajo. Tras el vado del río Juntillas, nos pegamos la pechá de subir hasta la laguna de Vacares y su Puntal. Tras la ascensión de éste, descendimos hacia la Cañada del Goterón para hacer noche. Muy cerca están las Calderetas, lagunas pequeñitas y humildes de Sierra Nevada pero que tienen un encanto especial por su aislamiento y fragilidad. (Hay algunos años que están secas.)

Atardecer en las Calderetas

Estábamos muy reventados y con ganas de plantar las tiendas y dormir. Aún así, la visión del lagunillo nos cautivó a todos los que por allí pasamos y aproveché que mi compañero se quedó ensimismado para cazarlo contemplando la lámina estática de la superficie del agua. La cámara que llevaba ese día era una compacta pequeña pero hizo bien las cuentas de la exposición para la poca luz que había. Además, tuve suerte con la (muy pequeña) luna que le añade un mínimo interés al cielo plano.

Todo lo demás lo puso la Sierra.

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