El verano pasado estuvimos en Escocia y nos dejamos caer por el Ben Nevis, una ascensión en toda regla de más de 1300 metros de desnivel por un camino exquisitamente acondicionado que parecía una autopista. Cuando llegas a la cima te sorprende ver algunas construcciones que aguantan el mal tiempo que debe reinar allí casi todo el año. A mí me llamó mucho la atención el vértice geodésico que determina con exactitud el punto más alto de las islas Británicas. En dicho vértice hay como una rosca de hierro donde quizás se encajaba el teodolito (no he visto ningún otro vértice de las islas… a lo mejor son todos así y no se parecen a los nuestros) aunque en realidad no sé muy bien qué función puede tener.

Vértice geodésico en la cima del Ben Nevis

Quise hacer una foto para destacar el extraño vértice y dentro de él habían depositado una de las muchas flores que jalonan el comienzo de la subida. Tuve suerte de que el polar de Lourdes también tenía el mismo color que la flor dándole así interés al segundo término que aparece desenfocado. El resto de montañeros con los que compartimos cima contribuyen también a equilibrar este segundo plano.